Zootrópolis para todos

Zootrópolis es el tercer largometraje animado de Disney Studios contextualizado en un mundo enteramente animal. Especies de todo tipo, humanizadas, caminando a dos patas y vestidas, trabajando y socializando. En este sentido, sigue el mismo esquema que Robin Hood (1973) y Chicken Little (2005). Sin embargo, Zootrópolis consigue llegar mucho más allá. No se limita a adaptar la historia de Robin Hood o a… lo que quiera que buscara Chicken Little. Si algo cabe destacar de la película es que no se centra en entretener solamente a los más pequeños.

La clave es simple: los adultos también merecen disfrutar de la animación que le gusta a los niños. Los padres que llevan a sus hijos al cine agradecen una historia con guiños dedicados a ellos, con humor para espectadores de cualquier edad. Un «todos los públicos» que incluya referencias a la cultura pop, tan utilizada en los productos audiovisuales como medio para acercarse al espectador. Eso es algo que Pixar lleva teniendo claro mucho tiempo, ya desde Toy Story, pero que a los Disney Animation Studios ha parecido costarle más asimilar, tendiendo siempre a un rebosante infantilismo que no acababan de equilibrar. No es algo que reste valor a sus producciones, pero no por ello deja de ser un punto a favor. En los últimos años, largometrajes como Big Hero 6 han dejado en parte a un lado ese exceso de dulzura empalagosa. Zootrópolis es un destacado avance en esta cuestión. ¿Una ficción protagonizada por una conejita que no peque de ser empalagosa? Misión completada, ahora es una realidad.

Los protagonistas del largometraje son Judy Hopps (voz original de Ginnifer Goodwin) y Nick Wilde (Jason Bateman). Judy es una conejita que vive con su muy numerosa familia en el campo, vendiendo zanahorias. Desde pequeña, Judy ha deseado ser policía, y si algo caracteriza a este personaje es su tenacidad. Esto es Disney, así que, por supuesto, cumple su sueño y se gradúa como la primera conejita policía. Como recompensa, es enviada a Zootrópolis, ciudad principal de Zootopía, para trabajar en la comisaría central. Spray anti-zorros en mano y con música de videoclip de fondo, Hopps parte hacia la gran ciudad, donde pronto descubrirá que su sueño igual no es tan idílico. Allí conoce a Nick Wilde, un zorro con mucha cara y de actitud sarcástica, que choca mucho con la policía desde su primer encuentro. En su primer planteamiento, el personaje de Nick Wilde iba a ser el protagonista absoluto de Zootrópolis. Cuando se decidió dar más peso a Judy Hopps, se contrató a Rich Moore para que colaborara en la dirección junto a Byron Howard y Jared Bush.

Por diversas circunstancias, el zorro y la conejita acaban colaborando para resolver un caso de desapariciones, al más puro estilo Disney pero con un toquecito detectivesco y conspiratorio. Recuerda, en parte, a la dinámica de los protagonistas de Castle o El mentalista. La detective y el compañero externo al cuerpo de policía, que se ve envuelto en este al involucrarse en un caso. Si bien típico en la televisión de hoy, es efectivo. Como antes se ha adelantado, se acerca mucho más que en otros largometrajes Disney a la cultura pop. Esto se ve reflejado en la actitud de los protagonistas, las referencias a películas como El Padrino, a series de televisión… Así como a múltiples elementos en relación a otros productos de la compañía.

Cada especie animal aporta gags propios, diversos golpes de humor en relación con su tamaño, su actitud… Los hámsters y roedores conviven en una ciudad miniaturizada, caminan por tubos de colores. Los perezosos de la administración central (¿crítica hacia el sistema?), capitaneados por Flash, provocan risas a pequeños y mayores. Si bien eso es un punto a favor, no todos los animales armonizan a la perfección en Zootrópolis. Shakira pone voz a la cantante Gazelle. La gacela celebrity aporta una crítica propia, al estar presente durante toda la película, pero sin tener ningún peso real en la resolución de la trama y el problema. Sin embargo, se envuelve criticando en la prensa, apareciendo en pantalla, siendo admirada. El mundo del famoseo y su impacto mediático siguen presentes en la utopía animal. Me sobran tanto como ese tipo de personajes en la vida real. Debe reconocerse también que esta es otra parte de la cultura popular actual, y por tanto, puede quedar justificado. Ya según gustos.

El desarrollo de la historia y su resolución son muy predecibles. (¿SPOILER?) No es novedad, la marca Disney y sus estudios de animación tienen claro los mensajes que desean transmitir al espectador. Los valores de la amistad, el trabajo en equipo, el bien triunfando sobre el mal, los protagonistas alcanzando sus sueños, alguien que va de bueno traicionando a los protagonistas, y las aguas volviendo a su cauce. Todos ellos son constantes en sus largometrajes. Y Disney no es excesivamente trágico, muerte de Mufasa aparte.

En definitiva, Zootrópolis es una buena película, con una animación muy colorida y una trama rebosante de encanto que llena al espectador de buenas sensaciones. Un gran producto de entretenimiento, a pesar de ser fácil averiguar su desarrollo. Por mi parte, se lleva un notable. Siempre y cuando los estudios no la sobreexploten hasta la saciedad (Let it go…), se puede convertir en un icono para la compañía, otra joyita de animación para la posteridad que va más allá del mundo de princesas.

Rocío de la Aldea

Rocío de la Aldea

Proyecto de comunicadora audiovisual, scout, zurda, seriéfila y marvelita. Mi sueño es tener un dragón. Escribo cosas.
Rocío de la Aldea

Latest posts by Rocío de la Aldea (see all)

2 Comentarios

  1. No pensaba ver la peli, pero después de leer tu artículo ya estoy deseando verla.
    Buena crítica Ro!

    Post a Reply
    • Gracias Javi 🙂 ¡Disfrútala!

      Post a Reply

Escribir respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.