XXX Reactivado: La espía que me perreó

Buscar diferencias entre las dos principales sagas (Fast & Furious, XXX) que lidera el héroe de acción más alopécico, hormonado y gañán del ultimo cine para multisalas de centro comercial, es casi tan difícil como tratar de convencer para tragarse voluntariamente esta nueva dosis de James Bond a ritmo de reggaeton a cualquiera que no pertenezca al 40% de españoles que reconoce no haber leído nunca un libro.
De hecho la piedra angular de ambas franquicias -y sobre todo de esta segunda aventura de Xander Cage desde su debut en 2002– permanece inalterable, al menos durante su primera mitad: a excepción de Nina Dobrev y Ruby Rose, y de la protagonista de Cronicas Vampiricas destacaría una sorprendente vena payasa, las mujeres siguen sin encontrar una función de peso en este tipo de productos y vuelven a ser reducidas a la categoría de chicas de adorno, niñatas en celo y pedazos de carne cuya misión es posar sonrientes como objetos de decoración colgaditas del brazo de Vin Diesel y sus secuaces. En uno de los momentos más sonrojantes y surrealistas, el infame Xander Cage es agasajado por una de sus socias con información privilegiada y, sin una razón aparente, con la compañía de un harén de insaciables meretrices deseosas de restregarse contra su vigorosa calva.

La estrella del reggaeton Nicky Jam y sus ‘mamitas’

Al menos aquí, y por sacar una única lectura positiva, ese mismo espíritu coral de un grupo de antihéroes obligados a trabajar en equipo para salvar el mundo, (usado hasta el aburrimiento en las películas de Fast and Furious) no está supeditado únicamente a las carreras de coches de alta gama, y los amantes de las fantasmadas filmicas -entre los que me incluyo- disfrutarán con carreras de motos que surfean sobre el agua (¡!) y un estimulante climax aéreo calcado del de Muere otro día (Lee Tamahori2002). Además nos queda el aplacamiento de ver a Donnie Yen redimido en su plenitud fisica, alejado ya de aquel amojamado rol de profeta invidente en Star Wars: Rogue One, y dejando en pañales a un desaprovechado Tony Jaa que se limita a hacer bastante menos de lo que mejor sabe hacer delante de una cámara: arrear patadas, pegar saltos imposibles y ejecutar piruetas acrobáticas.

Vin Diesel y Donnie Yen departiendo sobre Nietzche, el nihilismo y la ética contemporánea

Ojalá pudiese entusiasmarme con cosas como este XXX: Reactivado y salir del cine con buen sabor de boca tras aguantar casi dos horas que afortunadamente se pasan de un plumazo. Tal vez si yo también fuese un cincuentón machista y anabolizado cubierto de joyas hasta las orejas, que viste como un adolescente recién salido de una rave, que piensa que ser cool consiste en alimentarse únicamente de bebidas energéticas y soltar gilipolleces como ‘el mundo es muy grande, pero cabe dentro de ti’ o ‘reparte leña, lígate a la chica y trata de ser guay mientras lo haces’, sólo entonces, podría descifrar el encanto de las aventuras de Xander Cage o Dominic Toretto -son exactamente lo mismo-. Lamentablemente hace mucho tiempo que dejé de tener 10 años, y creo que ni siquiera entonces me patinaban tanto las neuronas como para disfrutar de una idiotez tan descerebrada, plana y misógina.

– ¿De verdad eres Xander Cage? ¡¡Dios mío, qué brazos!! Eres como Terminator…

– Respira despacio. Vamos, relájate.

(Nina Dobrev y Vin Diesel en XXX: Reactivated)

xXx: The Return of Xander Cage

Antonio López

Antonio López

"Pregúntame por las películas que quieras salvo las que no conozco, de esas no he visto casi ninguna."
Antonio López

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