Wonder Woman: Dios salve a la reina

A estas alturas ya todos sabemos cómo funcionan las películas de “origen del superhéroe”. Un individuo posee u obtiene de forma inesperada habilidades extraordinarias que no sabe manejar, ni qué objetivo persiguen. Es absolutamente desconocedor de sus propios límites hasta que un día ocurre un suceso X que le obliga a darse a conocer al mundo, salvar a todos derrotando al villano de turno y dejando algún mensaje final del estilo “el amor/la esperanza puede conquistar al mundo”. Wonder Woman es precisamente esa clase de película. Una como tantas otras desde el punto de vista narrativo y estructural pero con una pequeña diferencia: tal vez estamos ante el mejor “origen” desde la ya lejana Superman de Richard Donner.

El largometraje no se anda con rodeos. Patty Jenkins sabía el tipo de producto que estaba realizando y en ningún momento esconde sus cartas: ésto es un relato sobre los primeros pasos de una superheroína. Esa simplicidad juega a su favor, y es que la directora de Monster sabe perfectamente que lo que saca adelante estas películas no es su historia, sino sus personajes y la relación entre ellos. La cosa es simple: hay una guerra en curso a la que debemos poner punto y final; hay un supervillano al que derrotar. Nada más, nada menos. Lo que sucede entre medias es lo que verdaderamente tiene relevancia, y ese “entre medias” es, simplemente, maravilloso.

Gal Gadot es la estrella de este gran espectáculo. La actriz israelita, de la que muchos dudaban (y con cierta razón), consigue insuflar vida, fuerza y carisma el personaje de Diana. Las muestras de amor y heroicidad iluminan el rostro de hasta el más agrio de los espectadores; una interpretación magnífica que, sí, recuerda, y  mucho, al Superman de Christopher Reeve. En un género poblado en su mayoría por hombres hipertrofiados capaces de romper huesos con la mirada, resulta revitalizante que su sonrisa termine siendo el arma más poderosa de todas.

No menos estupendo está Chris Pine en su papel de Steve Trevor, que hace de guía de la princesa de Themyscira en un mundo gris y totalmente desconocido para nuestra heroína. Los pequeños momentos en los que Diana aprende lo que es el mundo humano resultan adorables y enternecedores. Breves secuencias que no solo enseñan a la guerrera amazona las bondades del mundo mortal, sino que nos recuerda a nosotros mismos que, incluso en nuestros momentos más oscuros, este es un mundo por el que vale la pena luchar.

Es cierto que el primer tercio de la película resulta un tanto lento, pero esa lentitud es necesaria para poder dejar de lado cuanto antes la lección de historia tan necesaria que nos permite entender el mundo de la Amazonas. No menos cierto es que en sus momentos finales la película termina cayendo en el típico gran combate cargado de efectos especiales que ya resulta casi una “necesidad” en producciones del género, pero incluso ahí los personajes siguen siendo lo más importante y lo que saca adelante lo que en manos de cualquier otro director habría sido una aburrida secuencia de combate. Pero como decía antes, es lo que ocurre entre medio de esos dos puntos lo que de verdad importa, y en ese aspecto Wonder Woman supera todas las expectativas llegando al punto de regalarnos las que es, con total seguridad, una de las mejores secuencias de “superhéroes” de toda la historia del género. Habéis leído bien.

La gran victoria de esta Wonder Woman es no intentar ocultar la miseria ni lo desgarradora que puede llegar a ser la realidad, sino utilizarla como medio para hacer un llamamiento a la esperanza y la unión, algo tan necesario en los tiempos que corren. Pattty Jenkins ha conseguido firmar un trabajo excelente e inspirador que es una carta de amor no solo al personaje, sino al género en su totalidad. El mundo necesita más Wonder Womans, pero hasta que éstas salgan a la luz, porque existir existen, tendremos que conformarnos con Diana Prince, princesa de Themyscira y de las Amazonas, reina de la gran pantalla y del género de capa y spandex, la Supermujer de nuestra era, un ejemplo para todos.

Lucas Di Rado

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"O mueres como un héroe, o vives lo suficiente para verte convertido en un informático."
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