Capitán América: Victoria marvelita

No sé cómo le irá en taquilla, si superará a Batman v Superman o no, y sinceramente, me da igual. Todo sea dicho, tampoco es que lo tenga complicado. Escribo, para aquellos que hayan vivido desconectados del mundo, y no reconozcan tampoco la fotografía que encabeza esta entrada, sobre la última película de los Marvel Studios, Capitán América: Civil War, dirigida una vez más por los hermanos Russo.

La palabra que podría definir el resultado de esta guerra de superhéroes es, sin duda alguna, «victoria». No hablo de los bandos del conflicto de ficción, sino del producto audiovisual. Civil War se está viendo arropada por la crítica, los marvelitas y no marvelitas en su mayoría están muy contentos con el resultado, y en conjunto, la tercera entrega del Capitán América es una segunda parte de Los Vengadores digna de su nombre. El motivo es simple: a pesar de no denominarse así, la presencia del equipo de héroes, aun divididos, es de suma relevancia para el desarrollo de la película (lo siento, Capi).

Hace un año me estrené como redactora en esta revista, con una entrada dedicada a Vengadores: la era de Ultrón titulada Y Marvel nos dio más. Porque eso es lo que logró. El resultado fue algo distinto, menos estructurado, pero más. Acción, personajes, efectos especiales, y mil y un gags. En pocas palabras, lo que Capitán América: el Soldado de Invierno aportó al universo cinematográfico de Marvel de una forma más adulta, oscura y profunda. La secuela de Los Vengadores se desvió de ese camino tan bien establecido. Así, los hermanos Russo han tomado como punto de partida para Civil War lo que ya lograron en la segunda parte de Capitán América, conjugando su anterior largometraje con la idea del universo compartido ya asentado que se vio en la secuela de los héroes más poderosos de la Tierra. No había mejor forma de continuar la estela de oscuridad y conflictos de El Soldado de Invierno que la de enfrentar a los Vengadores con un dilema moral.

Civil War parte de una base que se ha ido asentando durante ya ocho años, cuando Marvel estrenó Iron Man, dando inicio a su fase 1. Desde 2008 hasta la actualidad, muchos más héroes se han unido a las filas de los Vengadores cinematográficos, salvando al mundo en numerosas ocasiones, pero también causando una destrucción considerable. Precisamente a raíz de los acontecimientos de La era de Ultrón, se produce un acuerdo entre más de 100 países que propone que los Vengadores dejen de ser una organización privada, actuando exclusivamente bajo las órdenes de una comisión especial de las Naciones Unidas. Estos acuerdos, denominados los Acuerdos de Sokovia, provocan una división clara dentro del equipo de héroes. El conflicto moral se ve encabezado por las figuras de Tony Stark (Robert Downey Jr), a favor de firmar, y Steve Rogers (Chris Evans), que se posiciona en contra. Ambos personajes disponen de argumentos de peso que provocan que el resto de Vengadores deban escoger a quién apoyan.

Si bien la idea de la que parte Civil War es relativamente sencilla y lógica, dadas las catástrofes que desencadenan las épicas batallas marvelitas, la película va mucho más allá. Los estudios han hecho dos cosas muy bien a la hora de promocionar el tercer largometraje del Capitán América. Por un lado, no han destrozado la película a base de tráilers. A pesar de que ha habido unos cuantos, a cada cual más impresionante que el anterior, en ellos no se dice mucho. Se habla del conflicto de los Acuerdos, de que Bucky (Sebastian Stan), el Soldado de Invierno, está metido en el asunto de alguna forma, y de que los Vengadores van a pelear. Son un buen resumen de la película pero muy incompleto, reservando muchas sorpresas para los espectadores en el cine. Y eso se agradece. También es cierto que la película dura dos horas y media: por supuesto que tiene más historia, qué menos. Por otro lado, desde que salió el primer adelanto, Marvel Studios ha animado a todos los interesados en ver la película a que escogieran bando. Han insistido a través de las redes sociales, creando hashtags, involucrando a los actores, elaborando distintas promos. Incluso en los videojuegos de Marvel se han creado eventos especiales que obligan a los jugadores a posicionarse a favor o en contra de los Acuerdos. En Twitter también respondieron a la elección de cada usuario de bando con un vídeo de uno de los actores de dicho bando reaccionando al respecto. Una campaña que tuvo mucho éxito, como era de esperar. Y es que cuando twitteas que perteneces al #TeamCap y te responde Anthony Mackie (Falcon) con Stan Lee, es imposible no sentirte parte de la Civil War. Y eso es bueno, el involucrarse. De hecho, os animo a todos los que no hayáis ido todavía al cine a escoger un bando. Se ve la película con una pasión distinta.

Además de todo lo relacionado con la integración del conflicto en la misma campaña, premisa general del largometraje, se puede destacar la forma de trabajar los personajes. El reparto es mucho más amplio que en El Soldado de Invierno, por lo que es imposible que se de un desarrollo como el que ya se mostró en dicha película en personajes como la Viuda Negra (Scarlett Johansson), el mismo Steve, Bucky o Nick Furia (Samuel L. Jackson). Sin embargo, tampoco se queda tan corto como en La era de Ultrón. Y en esta ocasión no hay romances con Hulk ni familias secretas (menos mal). La mayor parte de los personajes se exploran en la medida de lo posible. Los que menos son Scott Lang (Ant-Man sí que tiene más presencia… Y qué gran presencia…), interpretado por Paul Rudd y la Agente 13, Sharon Carter (Emily VanCamp). Sus historias quedan algo más descolgadas. Al igual que la de Máquina de Guerra (Don Cheadle), pero tampoco es que este personaje haya tenido un papel de relevancia más allá de las películas de Iron Man. Siempre ha actuado un poco al margen, como apoyo de Tony, y personalmente, no lo considero un personaje llamativo. Es un Pepper con armadura. Hay muchos héroes con mucho que aportar, por lo que ni él ni Sharon Carter se echan en especial de menos. Sin embargo, esperaba algo más de Lang. Después de ver su desarrollo en Ant-Man, me ha faltado alguna mención a su familia. ¿Dejarlo todo por una batalla en la que pinta más bien poco? Algo descolgado. Restando esto, el villano tiene una historia completa e interesante, y el resto de los Nuevos Vengadores llenan sin ningún problema sus minutos de pantalla. Se juega y explora la relación entre Wanda (Elizabeth Olsen) y Visión (Paul Bettany), los lazos de amistad de Steve con Bucky y Sam, así como con Natasha. Por si fuera poco, se introduce a Black Panther (no han querido llamarlo Pantera Negra, porque en inglés es más cool, como Deadpool) y a su álter ego, interpretados por Chadwick Boseman, dotando a ambos de un papel relevante e interesante en el largometraje. Me esperaba menos presencia, y ha resultado una sorpresa grata. Del mismo modo ha ocurrido con Spider-Man. Tom Holland se gana el corazón de los aficionados al hombre-araña con cada línea de guion. Tierno, torpe, adolescente, friki, un Peter Parker como debe ser. Y con un traje de cómic de verdad. Al fin. Bienvenido a casa, Spidey.

En conjunto… no quiero ser hater, pero mil perdones, DC, lo siento. Esto sí que es un enfrentamiento entre héroes y no lo del Amanecer de la Justicia. Las comparaciones son odiosas, y de qué manera. Pero al menos aquí el conflicto no se zanja con un «Martha». No te lo perdonaré jamás, Zack Snyder. Jamás. Marvel se lleva la victoria por tener una buena historia, desarrollada, elaborada e hilada con coherencia. Civil War no deja de lado todos los problemas, sino que deja heridas y caminos abiertos. Y eso da lugar a un mundo de posibilidades para explorar en posteriores entregas. ¿Qué pega le pongo? Una grande. Ojo, señores, SPOILER. Tienen que arriesgarse un poquito más. No digo que se marquen un Juego de Tronos y empiecen a matar a los buenos, pero una muerte en una guerra civil no me parece algo descabellado. Eso me ha faltado. Resulta un recurso bastante fácil el «congelar» a un personaje que puede interesarte utilizar en el futuro, o dejar en rehabilitación a otro. Marvel Studios, mátame a alguien, por favor. Destrózame el corazón con algo que sacuda a todo el equipo vengador. Sí, además de a Mercurio (el Quicksilver de Aaron Taylor-Johnson), que tampoco es que tuviera mucha trayectoria en el universo cinematográfico. Solo te pido eso, Marvel.

Para todo lo demás… el género de superhéroes es una moda que lleva años pegando muy fuerte. No tengo claro cuánto tiempo seguirá siendo tendencia. Por el momento, lo que importa es que sigue aportando elementos nuevos, emociones, aventuras, épica, y cómic en definitiva. Mientras los estudios realicen películas como Civil War, seguirán teniendo un público fiel deseoso de sorpresas. Y el futuro de la fase 3 promete unas cuantas.

Rocío de la Aldea

Rocío de la Aldea

Proyecto de comunicadora audiovisual, scout, zurda, seriéfila y marvelita. Mi sueño es tener un dragón. Escribo cosas.
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