Vengadores: Plus Ultron (***)

Estamos a punto de cerrar lo que se conoce como la «Fase Dos» del MCU (que, en contra de lo que yo pensaba, no son las siglas de una universidad de Massachussets, sino el Marvel Cinematic Universe). Además de los cuatro superpoderosos conocidos, se han añadido a la mezcla los divertidos Guardianes de la Galaxia, próximamente Ant-Man… y toda una marabunta de súpers que o bien consolidará este género como la gran moda de la década o bien lo precipitará hacia la destrucción. Con Vengadores 2, los marvelitas podrán aplaudir con todo lo que tienen porque es, ante todo, una película que conoce a su público (patente queda en esa última frase antes de los primeros créditos finales). Lo bonito es que, si no estás dentro del target, te puedes echar unas risas y deleitarte con el continuo porno de destrucción (más estilizado y milimetrado que, digamos, Transformers), pero, eso sí: te encontrarás de cara con esa marabunta de la que hablaba unas líneas arriba, dentro del mismo metraje. Y aquí viene el primer error.

El director y guionista Joss Whedon sabe lo que se tiene entre manos, tiene sobrada naturalidad para conseguir manejar un blockbuster de proporciones industriales al servicio de la pasta y de la audiencia sin perder el toque personal. Sin embargo (el que mucho abarca…), si tienes que desarrollar a personajes como Iron Man, Hulk, Thor, Capitán América, Viuda Negra, Ojo de Halcón, Ultrón, Visión, Mercurio y Bruja Escarlata todos en un mismo saco, más vale que te salga una obra maestra de 4 horas o te vas a dejar la mitad en la sala de montaje. Bien, esto último es lo que sucedió. 140 minutos no son suficientes para tan poco apretar. Entre chiste y chiste, pelea. Entre pelea y pelea, chiste. Entre ambas, un poco de desarrollo. Todo junto, defendible pero sin dejar de parecer una lata de sardinas.

Por suerte, de esta obsesión por apiñar a todos los poderosos, algo se saca en claro: desde luego, el análisis es más profundo que en la primera película, que se limitaba a juntar al equipo para repartir y divertir (la acertada autorreflexión de Jeremy Renner/Ojo de Halcón, consciente de ser un secundario; el progresivo devenir de Tony Stark/Iron Man del chulesco genio fachuelo a una persona cada vez más oscura y conflictiva; la creíble química entre Bruce Banner y Natasha/Viuda Negra…)… en algunos casos más profundo que otros. El personaje de Mercurio es todo un fracaso (tanto de guión como de interpretación a cargo del sosísimo Aaron Johnson), dando lugar a que la pequeña de las Olsen dé un poco más de guerra. No es una mala idea per se el sacar la parte más humorística de Thor, pero sí empieza a ser una espantosa idea cuando se le convierte en el personaje de una maldita sitcom. En cuanto al villano, Ultrón —pobres de los que se pierden la voz original de James Spader—, mi opinión es más difícil de sacar en claro. No es del todo un mal personaje (de los más carentes de desarrollo, sí lo es), tiene su buena parte de villanía tanto como su participación en los chascarrillos (casi al borde del mal de Thor, aunque se entiende esa vertiente siendo el «bebé» del irónico Tony Stark), pero no representa tan bien la malevolencia para la que nos han venido preparando. Sé sus motivaciones, pero no las acabo de comprender… por lo menos hasta que entra en escena Visión, su contraparte. Uno sufre por defecto y el otro por exceso. Mientras Ultrón es poco malo, Visión es demasiado bueno, candoroso, naïf. Lo más interesante es el choque de voces entre James Spader y Paul Bettany.

Y ya que de choques hablamos, vuelvo a destacar las virtudes de la película mencionando mi escena favorita de todas: la sobrenatural batalla cuerpo a cuerpo de la Hulkbuster (porque un duelo de titanes es siempre más interesante que media hora de cargarse esbirros y robotitos… no es por nada), el único momentazo letra por letra de todo el berenjenal. Pensé, al verlo, en cómo deberían ser las películas de superhéroes y en por qué esta, a pesar de sus fallas, es la muestra ideal de blockbuster de acción. En un producto cuyo fin último es el entretenimiento más sano y puro (lejos de lo que proponía el asombroso game changer llamado El caballero oscuro y más lejos todavía de rellenar páginas de la Historia del Cine), lo que debe primar es todo lo que La era de Ultrón ha ofrecido: ante todo, guantazos y set pieces a mansalva; pero incluso antes que eso, personajes ocurrentes y memorables para que los guantazos nos puedan importar un carajo y las set pieces nos atrapen en vez de cargarnos (aunque puede que Marvel todavía tenga este último apartado un poco pendiente); un guión ajustado, con humor, frases ingeniosas y sin demasiadas pretensiones de filosofar (las adecuadas, como en este caso… pero sin pasarse, que eso es lo que acabó con la primera Hulk o El hombre de acero) y, evidentemente, un innato sentido de la épica. Hay una diferencia muy importante entre pasar el rato y pasar un buen rato. La (no) Universidad de Massachussets, a lo largo de estos últimos años, ha ido progresando de lo primero a lo segundo (con sus múltiples tropiezos).

Les ha hablado lo opuesto a un marvelita. Buen día.

NOTA: ***/5

  • Estreno: 2015 8.2
  • Género:
Cuando Tony Stark intenta reactivar un programa caído en desuso cuyo objetivo es mantener la paz, las cosas empiezan a torcerse y los héroes más poderosos de la Tierra, incluyendo a Iron Man, Capitán América, Thor, El Increíble Hulk, Viuda Negr Leer más

Sergi Monfort

Sergi Monfort

Haga lo que haga, hago cine en todo lo que hago.

Director, guionista y periodista a tiempo parcial. Consumidor de ficción a tiempo completo. A veces se me ve rodando.

www.sergimonfort.com
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