The Young Pope: Alabado seas, Jude Law

Es bastante más sencillo ubicar el hilo conductor de The Young Pope (2016, Paolo Sorrentino) que rastrear en el significado de cualquier tipo de fe religiosa, incluida la católica. Pio XIII, el nuevo Papa, no cree en Dios, pero utiliza su supuesta fe en un creador todopoderoso -y la posición jerárquica que le confiere ser su portavoz en la tierra- como mantra para tapar sus carencias afectivas y las cicatrices provocadas por la ausencia de unas figuras paternas. Es así de simple.
Pero lo contradictorio en la primera serie -o eso creo- de Paolo Sorrentino (La Gran Belleza, La Juventud), lo que vertebra su capacidad para fascinarme tanto, es su manera de conjugar en un mismo espacio la apología del laicismo (a la que me adscribo), del pensamiento agnóstico y de la fe católica. Juntos pero no revueltos, eso sí. 

Creer o no creer, esa es la cuestión.

El estadounidense Lenny Belardo (Jude Law), abandonado por sus padres cuando aún era un adolescente, ha sido elegido nuevo Papa, y se convierte en Pío XIII, el pontífice más radical que se recuerda en la historia moderna del Estado Vaticano. Tanto que su carácter ultraconservador le llevará a tomar medidas que rozan el sello de la Santa Inquisición. Homófobo. Antiabortista. Implacable perseguidor de todos aquellos que no comulguen con sus ideas. Pero también dispuesto a perseguir a quienes hagan ostentación de la comodidad y el lujo en las altas instituciones eclesiásticas y a todos los sacerdotes sospechosos de pederastia. Su inapelable fanatismo le proporcionará muchos más enemigos que aliados.

Diane Keaton es la Hermana Mary, benefactora y mano derecha de Pío XIII.

La lectura política, social o teológica que se quiera extraer de The Young Pope únicamente depende de los ojos con que se mire: los de Dios o los de un ateo. Así que dejémoslo en tablas, y concluyamos -al menos yo- que la miniserie de Paolo Sorrentino para HBO es un material especialmente apto para seriéfilos agnósticos. Los que optemos por apartarnos de cualquier clase de discusión o diatriba de condición religiosa, nos contentamos con la aseveración, por si a estas alturas aún no nos habíamos dado cuenta, de que Jude Law, James Cromwell, Silvio Orlando o Javier Cámara otorgan una nueva dimensión al significado de la palabra actor. Lo dicho. Para creyentes, agnósticos y ateos. Una serie imprescindible.

Javier Cámara es el Cardenal Gutiérrez.

Antonio López

Antonio López

"Pregúntame por las películas que quieras salvo las que no conozco, de esas no he visto casi ninguna."
Antonio López

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