The Tribe, o cómo Ucrania en Europa no solamente gana en Eurovisión

Pues eso, que aunque esta película ha pasado por la cartelera sin pena ni gloria casi dos años después de su estreno y exhibición en media Europa (¡olé una vez más por las distribuidoras de nuestro país!), el prestigio y el número de premios que ha logrado no ha parado de crecer y situar a su director novel y a su país en el punto de mira. Y es que si uno miraba el póster o el título de la película, aún sin saber nada de ella, ya parecía todo de lo más sugerente y atractivo.

the tribe 2The Tribe ha conseguido arrastrar consigo el reconocimiento casi unánime de la crítica internacional y del público más erudito, coleccionando los premios más prestigiosos para una ópera prima bastante peculiar (luego se discutirá hasta qué punto es cierto), y donde debemos destacar el Gran Premio Nespresso de la Semana de la Crítica en el Festival de Cannes – que el festival más famoso de Europa tenga una de las secciones más importantes patrocinada y encabezada por una máquina de café que vende George Clooney da mucho que pensar – y el de Descubrimiento Europeo del Año en los premios que concede la Academia de Cine Europeo (los Oscar europeos, para qué complicarse).

La verdad es que nunca me gusta saber demasiado de una película, y en este caso no voy a explicar demasiado sobre su argumento ni hacer demasiados spoilers, pero sí considero importante tener un par de cosas claras si uno se atreve a ver esta película y no quiere pegarse una buena hostia al intentarlo.

Para empezar, antes siquiera que se inicie la película, ya aparece un encabezado donde se te señala (¡OJITO al tema!) que todo el film está en lenguaje de signos. Y aquí viene lo bueno, te anuncian que no hay traducciones, no hay subtítulos, ni hay voces narradoras o voces en off ni ninguna otra cosa. Es decir, aquí nadie te va a explicar nada ni vas a oír a alguien hablando de lo que ocurre con palabras, ni ningún diálogo; durante un poco más de 2 horas, el ruido ambiental y de las acciones que realizan los personajes serán los únicos sonidos que uno podrá oír acompañando a las imágenes. Y por supuesto nada de música de acompañamiento o refuerzo. the-tribe-cannes-2014Eso, por una parte, si no vas mentalizado o preparado seguramente hará que, como muchos, quieras levantar el culo de la silla y cambiar de peli de inmediato. Pero si te mentalizas y te tomas un buen chute de cafeína para mantener los ojos bien abiertos, te esperan aún unas cuantas sorpresitas, aunque sin duda ésta es la más gorda.

Segundo punto que llama la atención: toda la película es una sucesión de planos secuencia y travellings o como uno quiera llamarle. Su director, Myroslav Slaboshpytskyi, también escrito Slaboshpitsky o Slaboshpytskiy, y a quien llamaremos a partir de ahora Myroslav o Myro porque estamos entre amigos y hay que ahorrar espacio, rueda escenas larguísimas pero con una fluidez de movimientos increíble, sin resultar brusco en ningún momento, siendo pausado pero constante. Viéndola, lo primero en lo que pienso es que el encargado de manejar la steadicam es de los que se ganó bien el pan, porque aburrirse durante la filmación seguro que no se aburrió mucho. Y que el otro hombre destacado del proyecto, llamado Valentyn Vasyanovych, que ejerce de director de fotografía, editor y productor, tampoco iría flojo de fuerzas para lograr sacar adelante el proyecto de su colega y ocuparse de tantas labores (vale, no es un loco fuera de serie pluriempleado como Shane Carruth, pero casi).

cannesthetribeY como último apunte que llama la atención del film, destacar su frialdad, entendida como todo alejamiento de intentar tomar partido o moralizar o hacer crítica personal de lo que se está mostrando. Myroslav dota a su película de cierto aire estilo Haneke para dejar que el público se haga todas las preguntas que quiera mientras asiste atónito a las barbaridades que se cometen por momentos delante de sus ojos, sin querer responsabilizar a nadie en particular pero sin permitir que nadie escape a la sensación desasosegante de sus imágenes.

Entonces, ¿qué es exactamente esta película y su argumento?

La historia inicial y muy resumida sería la siguiente: un chaval sordomudo llega a una nueva institución (de sordomudos, claro está), donde un grupo de chavales compañeros de la residencia lo tratan a patadas hasta que se integra en la banda y empieza a participar en sus actividades delictivas y clandestinas. Dicho esto hay que destacar un par de cosas. Primero, que todos los chicos ucranianos de esta película parecen psicópatas asesinos salidos de una escena de Promesas del Este. Segundo, que todas las chicas ucranianas de esta película parecen prostitutas drogadictas salidas de una escena de Promesas de Este. Tercero, que aunque hay escenas de sexo y violencia extrema en la película, nada tiene que ver con el tratamiento y el estilo de Promesas del Este. Cuarto, tranquilos que ya no vuelvo a nombrar la película Promesas del Este en todo el escrito.

30ur8moContado el argumento hasta aquí parece más bien convencional, y es en este punto donde cada uno decide si muerde o no el anzuelo sobre la propuesta de su director y considera lo que ve una genialidad y una vuelta de tuerca a los convencionalismos del cine o una simple paparrucha disfrazada de cine que ahora llaman pseudointelectualcanelaenrama. Y he aquí un posible razonamiento sobre las razones de por qué hasta los más exigentes pueden ser reacios a ciertos aspectos de esta película:

Desde hace ya unos años, parece que ha surgido la moda de realizar secuencias ultralargas, aguantado el plano hasta la extenuación más por capricho que por verdadero interés o profundidad artística, como diciendo, qué bueno soy y así os lo demuestro. A veces la justificación era clara y entraba dentro del contexto que su autor quería dar a la cinta, como por ejemplo en El Hijo de Saúl, donde la cámara seguía casi en todo momento el punto de vista del protagonista con largas secuencias cámara en mano para mostrarnos el día a día de un judío que vivía con el horror y la barbarie de los campos de concentración. En otras, en cambio, un director se centraba tanto en currarse un plano secuencia que durase toda la peli y así poder llamar la atención que se olvidaba de todo lo demás y te salía algo tan hueco que no valía nada, como por ejemplo fue el caso de Victoria, con Laia Costa, ya que por muchos premios que recibiera en Alemania, fue muy puesta en duda por gran parte del público y la crítica, que veía más bien una tomadura de pelo en todo ello con pretensiones muy al alza. Otra cosa distinta (aunque también discutible como todo), era el único plano secuencia de El Arca Rusa, aunque en este caso sí que la intención no era argumental, sino absolutamente artística para hacer un recorrido por toda la historia de Rusia a través de su arte. Y entre medio de todas estas películas citadas, quedan los dos autores mejicanos de moda, Cuarón e Iñárritu, que a veces parecen hacer los planos secuencia para compensar la falta de solidez o de argumento de sus historias, pero que en otras ocasiones consiguen que con dichos planos estés totalmente enganchado a la acción y a lo que va a suceder.

Tribe-10Así que, ¿dónde se situaría The Tribe? Myroslav, como ya he comentado, parece mucho más cercano al estilo de Haneke, quien también nos tiene acostumbrados a planos de muy larga duración. Myro parece un discípulo suyo, rueda con mucha técnica pero a la vez cierto ascetismo, despoja a la realidad de toda magia o encanto, no parece permitirse ninguna broma y no se sabe si disfruta llevando a sus personajes al límite, tan sólo ejerce de guía. Tanto es así que como tal, aunque no sepas lo que dicen sus personajes, él te permite entenderlo de forma clara con todas las escenas que se van sucediendo, pudiendo deducir la mayor parte de la trama y los sentimientos de sus personajes, pero evidentemente no todos (de allí que, aunque las cosas no se digan con palabras habladas, sí pueda resultar convencional). Myroslav no nos dice el por qué de las acciones y comportamiento de sus personajes; ahí cada uno tiene que sacar sus propias conclusiones. Y en ese sentido, de nuevo cada uno puede encontrar un nuevo significado a lo que nos está contado. Que uno piensa que trata sobre una historia de amor, pues sí, porque la hay; que uno piensa que la peli es un relato sobre un colectivo marginado, pues también puede ser; que otro piensa que el film es una crítica a la sociedad actual, podría serlo; y si uno piensa que es una metáfora de la situación de aislamiento de Ucrania en los últimos años y su incomunicación y falta de entendimiento con Europa y Rusia, pues por qué no, todo vale aquí.

Porque Myroslav es muy frío y duro con sus personajes. Con la misma impasibilidad muestra cómo le dan una paliza a un chico, que te muestra cómo las chicas adolescentes del film se prostituyen con los camioneros que estacionan cada noche en las afueras, que te mete una escena de sexo sin cortes de 3 minutos (cronometrados, y de 5 si contamos los preliminares) de sus dos protagonistas en distintas poses (de nivel básico) follando con menos pasión que una muñeca hinchable y un consolador de marca blanca sin pilas, con algún beso y caricia del tipo “por fin ha terminado esto”. Luego sí que hay más adelante un 69 que parece realizado con más esmero. Pero la sensación de desafecto o de apatía que imprime Myro en todo el metraje te deja atónito, y en ese sentido, sus dos actores protagonistas, Hryhoriy Fesenko y Yana Novikova, contribuyen con una naturalidad delante de la cámara pasmosa, como si llevaran toda la vida dedicándose a rodar películas y los desafíos a los que se someten en el film fueran lo más natural del mundo.

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Desde luego, yo soy de los que ha quedado asombrado delante de la película. Y sin embargo, es de esas cintas que uno no recomendaría a nadie, o por lo menos no se atrevería. Y eh allí mi problema con ella. Dudo que se pueda disfrutar con ella, pero como experiencia sí que es verdad que me ha impresionado, y mucho. Pero se sufre. Hay un momento especialmente en que uno desea que la acción termine cuanto antes o la cámara corte, desea cerrar los ojos o intenta apartar la mirada por un momento sin atreverse (y volviendo a Haneke creo que estaría orgulloso de la escena), porque Myroslav sabe que se está asistiendo a algo muy desgarrador y en ningún momento se le pasa por la mente adornar los hechos ni evitar el dolor que se esconde en las imágenes. Pero lo que más me obsesiona a mí después de verla es cómo es capaz de rodar toda la escena con lo que en apariencia parecen muy pocos elementos.

El talento de Myroslav con sólo esta película me parece indiscutible, sus intenciones y pretensiones, habrá que verlas con el tiempo en futuros proyectos. Lo que queda claro es el talento que llega, como se suele decir, con cuentagotas de los países del este. Ahora Europa ha puesto el punto de mira en Ucrania y su posible fuente de nuevos talentos no solamente gracias a un concurso de cantantes. Y habrá que ver si el país es capaz de responder a las expectativas. La sensibilidad de cada uno juega un papel muy importante aquí y no es un film agradable de ver, y mi intención no es convencer a todo el mundo que la vea. Pero sí creo que valía la pena destacarla y saber por qué se consideró una de las mejores películas del año.final

Al Swearengen

Al Swearengen

Tengo la sensación que bueno y malo son palabras demasiado extremas que usamos a la ligera. No creo que la vida y la mayoría de cosas y personas en este mundo puedan ser expresadas en términos tan absolutos. Ni siquiera estoy seguro de si se pueden aplicar al arte, y menos aún al cine.
Al Swearengen

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