The Newsroom y el momento oportuno

The Newsroom (HBO) llegó a su fin. Duró tres temporadas y gracias. No nos mintamos, no llega en muy buena forma. Prácticamente la crítica ha sido unánime al no brindar su apoyo a esta serie. Las audiencias tampoco han ayudado demasiado. Técnicamente ha sido un fracaso y por mucho que nos cueste admitirlo, HBO también puede fallar de vez en cuando.

De hecho, posiblemente debería estar escribiendo sobre otra cosa. Pero no.

Analicemos un poco lo que pasó, porque creo que The Newsroom es el ejemplo perfecto para algo sobre lo que quiero escribir.

 

Un poco de filosofía de primer plato

La filosofía es el modo en el que interpretamos el mundo y sus más diversas situaciones. Existen múltiples métodos de análisis. Uno de ellos es el materialismo dialéctico. Para esta corriente filosófica, absolutamente todo está condicionado por razones materiales y por la relación entre las mismas (dialéctica significa relación).

Pues bien. Para el materialismo dialéctico, la sociedad, la moral, las instituciones, el arte… forma parte de una superestructura que está condicionada por una infraestructura compuesta principalmente por la economía y las relaciones de producción. Debido a esto podemos explicar porque no es el mismo modo de pensar en el imperio romano que en el feudalismo que en el capitalismo industrial que en el capitalismo financiero actual.

Así, por ejemplo, la esclavitud, hoy abominable, no era algo inmoral en la época colonial, ya que esta era completamente necesaria para la forma de producir de entonces. Con la aparición de máquinas desaparece la necesidad de esclavos y con ello aparecen los primeros recelos a la utilización de seres humanos para trabajar. Aunque mejor dicho, lo que se hace es ampliar el concepto de ser humano para incluir en él a los hasta entonces denominados mandingos.

Dentro de una misma época histórica también encontramos diferencias según el ciclo económico. Por ejemplo, las épocas de crisis -como la actual- son caldo de cultivo para el florecimiento de teorías del apocalipsis y el fin del mundo (¿a alguien le suena el 2012?). Nuestra imagen de imperturbable continuidad del tiempo actual se ve trastocada y con ello resultamos más sensibles a ideas que, por lo general, no aceptaríamos o creeríamos.

Las series, como forma de cultura y arte, no se escapan a esta infraestructura y sus variaciones, como productos culturales son susceptibles de verse influidas por los cambios en la economía, auqnue parezcan conceptos muy distantes. The Newsroom acaba de sufrir todo esto en sus propias carnes. ¿Que no? Sigue leyendo…

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¿Por qué es EEUU el mejor país del mundo?

The Newsroom nos plantea el día a día en una redacción de noticias, aunque es un día a día muy peculiar. Nos situamos siempre durante grandes momentos de la historia reciente, moviéndonos en un margen de dos años por detrás de la fecha de emisión, lo que permite a los creadores dar un toque de realismo al producto. Pero el realismo se acaba ahí.

Esta serie atribuye al periodismo -y por extrapolación al periodista- el poder de ser el causante de un cambio profundo, dibujando esta profesión de una forma idílica y muy positiva. Por supuesto hay problemas y dificultades en el camino, pero todas ellas tienen, aparentemente, fácil remedio. El papel de un individuo, colocado en el lugar adecuado puede revertir lo mal que va todo. Y eso es demasiado. Para nosotros, la distancia geográfica y cultural nos mantiene aislados de muchas de las realidades de EEUU, pero aún así captamos lo excesivamente “cuento de hadas” que esta serie es. Para los autóctonos resulta sencillamente inaguantable ver como la respuesta dada a situaciones reales de un pasado muy próximo son tan de Mariquita Pérez.

Sin embargo, la serie no es mala. Me explico. Tras esta cortina de optimismo desmesurado y “buen rollismo” sin final, trasciende una crítica muy inteligente sobre aspectos que para el norteamericano medio suelen pasar desapercibidos. Como ejemplo los primeros minutos del episodio piloto. Recuerdo cómo me sentí viendo esta primera escena. En ella Will McAvoy (Jeff Daniels) participa en una conferencia junto a dos políticos: republicano y demócrata. Llega un momento en el que una chica hace la siguiente pregunta: “¿Por qué EEUU -en realidad dice América- es el mejor país del mundo?”. La respuesta de Will McAvoy debería ser estudiada como materia obligatoria en los colegios yankees. Por la boca del peridosita mana un torrente de datos que ponen de manifiesto lo erróneo de esa afirmación. Los ocho minutos de duración de esa escena son los mejores de toda la serie. Y es que los diálogos es, sin duda, el fuerte de esta serie. Aunque lo qué dicen es otra cosa.

Pero, y si había crítica, ¿qué acabó pasando para que el producto final fuese este? La respuesta a esto se debe al creador de la serie, Aaron Sorkin, ya que este es su estilo personal. En parte, él es el causante de que la serie se fuese a la porra. O no.

 

Hace 15 años, Aaron Sorkin daba el bombazo con una de los títulos más reconocidos de la historia de las series: The West Wing (NBC) conocida en España como El Ala Oeste de la Casa Blanca. En esta también se transmitía una visión idealista, romántica y muy positiva de una profesión denostada actualmente: la de presidente de EEUU. En ella se trataban temas de política de gran altura, al igual que esos grandes momentos de la historia reciente de los que hablábamos antes. No había acciones oscuras en las actividades presidenciales. Todo era a lo grande, el Presidente -encarnado por Martin Sheen- actuaba sobre los grandes dilemas del momento de la política internacional. No se centraba en los entresijos para llegar al poder o en los apoyos y los tejemanejes para que todo funcione. Todo era perfecto. Y el producto funcionó. Y vaya si funcionó. 7 temporadas, 156 episodios -casi ná-.

Aaron Sorkin creó las dos series. Ambas tratan sobre dos profesiones de alto peso específico y valoradas -tanto positiva como negativamente- por los ciudados, pero desde un punto de felicidad y positivismo. En ambas se abordan temáticas similares, con estrategias similares. ¿Qué cambio entonces? La infraestructura.

 

Malos tiempos para la lírica

En el año 1999, cuando The West Wing fue estrenada, no había rastro de la crisis. De hecho, el capitalismo marchaba muy bien. Acababa de vencer en un duelo de poderes antagónicos con la ya extinta URSS y el mundo -y sus recursos- estaban a sus pies. En esos años EEUU era la meca dorada del buen hacer y la política era parte de ello. The West Wing es la imagen de política de aquellos días.

En el año 2012, cuando The Newsroom fue estrenada, la cosa es totalmente distinta. El capitalismo atraviesa la crisis más fuerte de su historia. EEUU vuelve a estar embarcado en guerras en países ignotos por cuestiones oscuras. Viejos fantasmas que resucitan en forma de gran blanco ruso llamado Putin. Descrédito de los poderes fácticos, especialmente el poder financiero y el periodístico.

Ahora pensemos en alguna de las series que, tratando la política en sus más diversas formas, arrasan en este momento: Homeland (Showtime), House of Cards (Netflix), Game of Thrones (HBO), Crematorio (Canal +), Borgen (Danmarks Radio), Political Animals (USA Network) y The Honourable Woman (BBC Two). Pensad en qué modo se nos transmite el papel de la política en estas series. No hay política de grandes alturas. No, todo se hace en la cercanía -y por la espalda-, tan cerca como el ombligo de cada uno. Esa es la imagen de política de nuestros días. Ya no hablamos de cómo resolver grandes problemas de la humanidad, sino de cómo cada uno llega a su puesto o cómo hace para mantenerse. E incluso, si se tratase un problema de altura, siempre mantendrá un claro vínculo con el papel personal y egoísta de sus protagonistas, como sucede en The Honourable Woman, que trata sobre el conflicto entre Palestina e Israel.

¿Y no había nadie que hiciese crítica a la política en la época de The West Wing? Aquí viene lo más curioso. Los productos que resultaban críticos con la política no abundan ni en el cine ni en la televisión estadounidense de la época y los pocos que había sufrieron las más ácidas críticas y las peores audiencias. Veamos un caso que ilustra a la perfección lo que quiero decir. The Wire (HBO) comenzó en 2002 con un estilo difícil de definir, pero en el cual hay grandes dosis de crítica social, política y periodística. Ni las audiencias ni las críticas apoyaron a esta serie. De hecho, es una de las series con mayor número de amagos de cancelación. Su última temporada se estrenó en 2008, justo en el momento en el que el ciclo económico se revirtió. Pasó completamente inadvertida por el público en general y por la crítica especializada, tachándola de obra inaguantable.

Llegados al 2010, tan solo dos años desde su solitario final, The Wire se vuelve una imprescindible de las listas de mejores series de la década, rankings de las mejores series de la historia, clasificaciones de series minusvaloradas… Incluso llegamos al caso de que el Presidente de los EEUU, Barack Obama, reconozca que The Wire es una de sus series favoritas. Justo ahora. Claro. La infraestructura había cambiado y la superestructura hizo lo propio.

 

Moraleja

Como vemos, el hecho de que una serie triunfe o no, depende de muchos factores. Aquellos productos que se anclan a una idea fija y no fluctúan con el ambiente tienen sus días contados.

Hoy hablo del fracaso de The Newsroom, ¿quién sabe? a lo mejor hacia el final de esta década nos la encontramos como una de las mejores series de la década. No lo descartaría. Desde luego es toda una lástima que este producto se pierda, porque en el momento oportuno hubiese sido tan grande como The West Wing. Pero no.

    8.6
  • Género: Drama
  • Temporadas: 3
  • Episodios: 25
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Manuel G. Crespo

Manuel G. Crespo

Gallego, profesor y amante del cine de la gran y la pequeña pantalla. Solo hay una cosa que le motive más que ver series y películas: hablar y escribir sobre ellas. "Esta es mi opinión, si no te gusta tengo otra". Groucho Marx
Manuel G. Crespo

1 comentario

  1. Yo amé esta serie, la verdad es que creo que Newsroom es muy buena, las actuaciones y sobretodo la trama que manejan soy muy buenas.

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