2016: el cine que viene
Ene13

2016: el cine que viene

El 2016 apunta maneras: Nos traerá películas de Scorsese, Malick, Eastwood, los hermanos Coen o Almodóvar, solo por nombrar algunas. Hemos seleccionado 25 estupendos ejemplos de lo que será un año ecléctico.

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Oscars 2015: análisis, pronósticos y opiniones
Feb11

Oscars 2015: análisis, pronósticos y opiniones

A menos de dos semanas de que el estupendo Barney Stinson nos acoja  en el Dolby Theatre de Los Ángeles, hacemos balance de cómo ha sido la trayectoria de las principales nominadas, examinamos sus fatigosas campañas promocionales y nos aventuramos a predecir quiénes correrán mejor o peor suerte la noche del 22 de Febrero. La que prometía ser una pugna tranquila, casi previsible,  ha dado un vuelco en los últimos días. Boyhood, que aparecía como absoluta favorita desde su presentación (lleva cosechados 20 premios a mejor película y 27 en la categoría de mejor director) ha sufrido un retroceso en favor de la Birdman de Iñárritu, una vez se han entregado los DGA (Directors Guild of America).  El sindicato de directores de EEUU ha devuelto la incertidumbre a un galardón que ya parecía llevar grabado el nombre de Linklater -después del fracaso del mexicano entre los premios de la crítica- no en vano en los últimos 20 años sólo una de las películas premiadas por ellos (Apolo 13) se fue sin la estatuilla. Los que sí parecen quedarse sin opciones, sin embargo, son Wes Anderson, Bennett Miller y Morten Tyldum. De los tres cineastas, sólo el último ha sido reconocido este año por los Hollywood Film Awards a título personal. Los cuatro triunfos de El Gran Hotel Budapest en  los Globos de Oro y en algunas ceremonias de asociaciones de críticos, tampoco parecen augurarle un futuro más prometedor en la categoría de mejor película del año. Así las cosas, ahora mismo la incógnita parece estar en si los académicos se inclinarán por la corrosiva estampa del Hollywood más decadente que Birdman fotografía tan prodigiosamente, o si serán fieles a la tradicional línea conservadora de su discurso, premiando una opción de un calado emocional mucho más profundo y de la que cabe destacar un reparto totalmente entregado.  Muy mal se le tendría que dar la noche a  Patricia Arquette  para que no acabe subiendo a recoger su merecidísimo Oscar. Igual de clara -si no más- parece la distinción de los académicos a Julianne Moore, que huele más a homenaje en conjunto de su carrera que a exultante premio por un personaje puntual…  el de esta película en particular, que no ha gustado demasiado en ningún ámbito: ni la crítica, ni el público, ni los profesionales del medio le han brindado demasiado apoyo.  De los nombres que acompañan esta nominación, sólo Rosamund Pike podría medirse con ella (es la actriz más galardonada por la crítica) en caso de que el jurado decida que Still Alice no está a la altura. Reese Witherspoon y Felicity Jones están en evidente desventaja. El caso...

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The Imitation Game: la película «bien»
Ene22

The Imitation Game: la película «bien»

The Imitation Game no pretende ser una profunda inmersión en el drama que vivió Turing cuando se destapó su homosexualidad. No lo pretende porque no lo demuestra, y no lo demuestra porque apenas lo trata. Y no importa, porque cuando entramos a ver la película todos sabíamos que no iba a ser eso. The Imitation Game no trata de ser un documento de la II Guerra Mundial y de cómo se consiguió vencer a la máquina Enigma. No trata de serlo porque no es fiel ni verídica, porque no es seria, porque es una película con alma de película. Y tampoco importa, porque no creo que quien entrase a verla creyese que iba a asistir a un documental bélico. The Imitation Game no intenta ser divulgativa de ninguna manera. No intenta serlo porque no se esfuerza por explicar nada, porque todo queda en el aire, porque oí a un espectador salir de la sala diciendo que la «Máquina de Turing», un concepto abstracto y teórico, era la que aparecía en forma física en la película. Del test de Turing, de la criptografía y el criptoanálisis y de todas las ideas de las que se habla a lo largo de la película se puede decir lo mismo. Y no molesta, porque ningún experto ha acudido a verla esperando ver en ella un tozudo análisis sobre su trabajo. The Imitation Game no es un retrato de Alan Turing, no lo es porque no hay tal profundización en el personaje. Es una película sobre Turing y Enigma, y su pasado y su futuro. Va sobre Turing, pero no retrata a Turing. Turing es la excusa. Y, de nuevo, no hay sorpresa, realmente no importa, su nombre original es The Imitation Game, en España se vende como «Descifrando Enigma». Turing no tiene cabida, no hay engaño. En definitiva, The Imitation Game es lo que parece a simple vista, no hay trampa ni cartón, es un drama convencional, dotado de un buen ritmo que la hace terminarse en un suspiro. Se esfuerza en ser emocionante y, por supuesto, dado el tema que trata, en todo momento resulta interesante. Y no es ninguna de todas esas cosas que se dijeron con anterioridad, precisamente porque no lo pretende. Sólo pretende ser lo que es, una película «bien», un drama bien realizado, estándar, absolutamente complaciente y sin más pretensión, sin más trascendencia que retratar lo que retrata con buen hacer. Y con la música de Alexandre Desplat y la interpretación de Benedict Cumberbatch, detalles con los que todo siempre es un poquito mejor. Cuando acaba no puedo reprocharle nada, porque no esperaba nada más, y si me...

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Basada en hechos reales
Ene18

Basada en hechos reales

“Una vida bien escrita es casi tan rara como una vida bien vivida”,  sostenía Thomas Carlyle, cuestionando la veracidad de un género excesivamente controvertido, por la profusión de desajustes e imprecisiones que habitualmente encontramos entre sus versiones histórica, literaria o cinematográfica: Tergiversaciones y manipulaciones que se ponen al servicio de una ideología concreta, de una gruesa intención de redimensionar a un personaje determinado o de hiperbolizar una serie de ideas que reduzcan el resultado a una única lectura final. En The Iron Lady (2011), por ejemplo, Phyllida Lloyd diluye tanto el rol político de la primera ministra que acaba desdibujando al personaje hasta lo irreconocible. La pretendida búsqueda de una empatía popular que conecte con la parte humana de la protagonista (utilizando su enfermedad como principal hilo conductor) pasa por la pérdida de rigurosidad histórica, idealizando hasta la fantasía su relevancia profesional. Ese mismo año Clint Eastwood apuesta por todo lo contrario con J.Edgar, construyendo su relato en base a las sombras que todavía hoy enturbian esta sórdida biografía. La vigorosa dirección incide en las contradicciones del hombre –de su historia- que fue capaz de inspirar temor, odio y admiración en partes iguales; y la elíptica narración evita caer en subjetividades dando voz a un octogenario protagonista que expondrá -a modo de alegato- su propia versión de los hechos. El esquemático patrón que Hollywood emplea para tan ambiciosas producciones parece idéntico en cada una de ellas: Encumbramiento, Declive y Redención son las tres fases que condensan un formato poco arriesgado, convencional y con graves tendencias al melodrama más sobreactuado. Un género muy fértil, por otro lado, que parece fabricado exclusivamente para el lucimiento especial de sus estrellas, que suele jugar con una fotografía saturada de vistosos filtros y que a menudo se acompaña de una muy cuidada selección musical. Es el caso de la multinominada The Imitation Game (Morten Tyldum, 2014), muy similar a The king´s speech (Tom Hooper, 2010): ambas parten de un comienzo in media res  y avanzan apoyándose en continuos flashbacks que dosifican la carga dramática de manera ascendente, gestando la intensidad necesaria para las efectistas últimas conclusiones. La vida de Alan Turing se matiza puntillosamente hasta convertirle en el ser asocial, obsesivo, engreído e incapacitado para el trabajo en equipo que no fue. La extraordinaria interpretación de Benedict Cumberbatch potencia la recurrencia dramática más característica de este género: la “excepcionalidad” del protagonista frente a la trivialización que sufren los demás personajes. The theory of everything (James Marsh, 2014), la gran adversaria de los Weinstein en los inminentes Oscar, se distancia de los ejemplos anteriores por la distribución de sus voces narrativas. Basada en una biografía de la primera esposa...

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