Miguel Ángel Vivas: “Lo más importante de mi vida es el cine, pero si no disfrutas haciéndolo, dejas de sentirlo”
Oct01

Miguel Ángel Vivas: “Lo más importante de mi vida es el cine, pero si no disfrutas haciéndolo, dejas de sentirlo”

Tienen en común Secuestrados, Extinction e Inside la firma de uno de los directores españoles que más audacia narrativa y mayor competencia técnica ha exhibido en sus trabajos. Uno de los que más ambiciosamente ha construido, con puntería y complejidad, a esos versátiles personajes por los que suele dejarse seducir, permitiendo que sean ellos quienes maticen la esencia del relato, siendo plenamente consciente de que el eje principal de sus trabajos está en el recorrido y no en el resultado. Sin prisas, sin trampas, sin reiteraciones; porque la clave del arte está siempre en la propia concepción, en la búsqueda de lo nuevo y en su condición de necesario. Ya no se estrenan minuciosas películas, corpulentas en lo visual e intuitivas verbalmente. Ya no queda rastro de esas inimitables e infalsificables formas de expresión que mezclaban estética, sustancia y estilo, que gestaron algunas de las ficciones más libres y más prismáticas de la industria. Poco resquicio queda en un efímero hoy que pronto será historia para otra cosa que no sea el engullible entretenimiento exento de inspiración que habita en la periferia del cine, donde el oficio de director ha acabado por consumir al artista, donde toda creación resulta administrativa y procedimental porque de un tiempo a esta parte la experiencia cinematográfica ha dejado de ser epidérmica. No obstante, todas las relaciones son pendulares -a períodos de euforia siempre siguen momentos de depresión- y el séptimo arte tiene pendiente ese regreso triunfal que le reconcilie con un presente que reclama el virtuosismo perdido y el fin del destierro por falta de consonancia. Miguel Ángel Vivas expone, desde la conciencia y la confianza/fé/esperanza, una realidad que conoce bien, componiendo un testimonio abarrotado de salpicaduras referenciales a las que se sobreponen recuerdos y anécdotas que me contagian de verdadero entusiasmo y de cierta nostalgia. Ficción y biografía se mezclarán en su inminente próximo proyecto, del que solo adelanta que será su obra más personal y más dramática, que supondrá una vuelta a sus orígenes y que significará el resultado de una vida entera de indisimulable amor por ese cine en el que se refugió siendo un niño y hacia el que siente una profunda combinación de pasión y agradecimiento: -Secuestrados llega después de un momento de reflexión personal en el que habías decidido abandonar el cine. ¿Qué sucedió para que alguien que afirma que en ese universo encontró una tabla de salvación decida dejarlo? Lo más importante de mi vida es el cine pero si no disfrutas haciéndolo, si no consigues que la experiencia de hacer cine sea maravillosa, dejas de sentirlo. Recuerdo una conversación con Mathew Fox sobre esto mismo:...

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Nocturna Film Festival – Días 6 & 7 – La noche en que el cine ganó al fútbol
May30

Nocturna Film Festival – Días 6 & 7 – La noche en que el cine ganó al fútbol

DÍA 6 He pasado a por mis entradas y no había un alma. He salido, he vuelto un rato más tarde y en el cine no cabía la sombra de un alfiler: Bienvenidos al Nocturna Film Festival. Hoy ha habido bastante afluencia y expectación en el festival. Llamadme loco, pero he sacado la conclusión de que es posible que fuera porque era el día de clausura. Pero todo eso ha sido después de la sesión de las cinco. Embers ha sido una sorpresa agradable. La ópera prima de Claire Carré se sitúa en un futuro postapocalíptico en el que todo el mundo ha perdido la memoria y vaga por el planeta padeciendo los efectos de una amnesia constante. El encanto de esta película es precisamente lo discreta que es. No se le notan pretensiones, ni ganas de tenerlas. Sus diversas tramas no contienen giros inesperados ni están escritas para ser memorables. Aunque el ritmo no levanta el vuelo, no es pesada. Se ve con comodidad. La primera cola importante de la tarde llegaba hasta la salida del cine (y aún así no sería la más larga de hoy). La gente portaba DVDs (¡incluso VHS!) de ediciones especiales de Un hombre lobo americano en Londres o Granujas a todo ritmo para que se los firmara el ídolo John Landis, caballero por fuera, estrella de rock en derredor. A mí me lanzaron un mal de ojo porque no estaba formando parte de la serpiente que conducía a la mesa de firmas del director americano. “Te vas a arrepentir toda la vida”, me maldecían. No está de más recordar que la única película de Landis que he catado en mi vida la vi ayer. Y la segunda la vería a continuación. Burke and Hare es una sencilla comedia negra con Simon Pegg y Andy Serkis (con estos dos a la cabeza, muy mal no puede salir la cosa). Dos estafadores de poca monta vislumbran el negocio de su vida cuando personas de su entorno del Edimburgo cochambroso de principios del siglo XIX empiezan a diñarla. Casualmente, un prestigioso doctor (Tom Wilkinson) está dispuesto a pagar un buen dinero por cadáveres frescos para sus clases de medicina. Pasan algunas cosas divertidas, otras escatológicas, y puede pecar de sensiblera al final, pero en general hay jolgorio para toda esa gente a quienes nos hacen gracia la profanación y el asesinato. La primera cola del día salía del cine. La segunda cola le daba la vuelta. Todos estaban invitados para ver la premiere mundial de Expediente Warren 2: El caso de Enfield. Yo no os voy a contar sobre eso. Nada más mencionar que lo...

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Nocturna Film Festival – Días 4 & 5 – Diez minutos con Nacho Vigalondo
May28

Nocturna Film Festival – Días 4 & 5 – Diez minutos con Nacho Vigalondo

DÍA 4 En el Nocturna hoy ardía el photocall incluso más que en el día de la inauguración. Al calor del flash, posaban los responsables y participantes del corto que más parda la ha liado hasta el momento. A mis veintiún años, creí haberlo visto todo (mal asunto si así fuera), pero en el tema de material promocional, jamás en toda mi vida me había cruzado con pajaritas que anunciaban el título de You’re Gonna Die Tonight, la obra de Sergio Morcillo que se convirtió en el acontecimiento de la noche. Nombrar a todos los miembros del equipo de fútbol que se acumuló en el escenario sería una locura. Reconocí, sin embargo, al mismo director, al guionista Álvaro Fuentes y al productor Adán Latonda, el dueño y señor del estudio Fonofox. El corto, una dedicatoria al recordado Wes Craven, rodado en inglés con acento español, sigue a una mujer que vuelve a su casa entre flashbacks de una noche loca de las que salen en los videoclips, para relajarse y darse un homenaje. De pronto, recibe la llamada de un acosador que claramente vio Scream. Esta no es la única referencia/homenaje a los clásicos del slasher, pues el psicópata en cuestión tiene una máscara de piel de cuyo responsable quiero el número de teléfono. Morcillo no se esconde de la sangre ni el morbo, y a los fans les encanta que sea así. De momento, es el corto con más arco argumental que he visto en el festival (y aun así no le daría la Palma de Oro), y eso se agradece, especialmente en un momento de la semana en el que empezaba a pensar que el género de terror en el formato breve estaba agotando sus posibilidades. El ausente Jaume Balagueró (que en ese momento, según se anunció, estaba ocupado tuiteando “la batalla entre los antidisturbios y los protestantes en el barrio de Gràcia”) producía la película que venía a continuación, a cargo de Alberto Marini. Película española rodada (mayoritariamente) en inglés sin acento español, Summer Camp hizo estallar a más de uno. En los momentos en que pretendía dar terror, daba risa. En los momentos en que pretendía dar risa, daba risa. Esto ya nos dice algo positivo: te guste o no, seguramente te lo pases bien en un momento o dos, especialmente teniendo en cuenta que no está exenta de puntazos, como una desternillante y negra escena que tiene que ver con el inoportuno sonido de un teléfono móvil y un final que juega estupendamente la carta de la anticipación hasta que se hace tan explícito que pierde fuerza. Hubo algún incidente con el formato de...

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Nocturna Film Festival – Días 2 & 3 – ¡Están locos estos coreanos!
May26

Nocturna Film Festival – Días 2 & 3 – ¡Están locos estos coreanos!

DÍA 2 Este martes he llegado corriendo tal que “¡No llego para cenar, no llego para cenar!”, y no ceno en horario inglés, así que más o menos se presupone la hora que era. Debo de ser el único individuo con una acreditación colgando del cuello que se acaba de enterar de dónde debía recoger las entradas en reserva. Quienes me han visto, se acordarán al instante del ricitos de oro esperando al lado de la cola mientras todos los demás cruzaban. No he conseguido hablar con María Forqué, que estaba allí para presentar un nuevo cortometraje. En cuanto recogí mi entrada, me senté en la butaca asignada, que resultaba ser justo detrás del club de fans de la Forqué, el director Pedro Pastor y el actor Ramón G. Del Pomar. Tantísimos aplausos ahogaron casi todas las palabras que salían del escenario. La expectación para el corto de la noche llegaba a cotas de Champions. “Y ahoPLASPLASPLASPLASra presenPLASPLASPLASPLAStamos PLASPLASPLASPLAS Into The Mud”. Tal vez no fue así, pero sí era ése su título. Se trataba de una historia bien simple (aunque si a alguien aplaudiría yo sería al departamento de maquillaje) con un plot twist muy curioso. La cosa empieza con la Forqué totalmente sucia, maltrecha y desnuda en un bosque, secuestrada por un redneck de malas intenciones. Al final de la escapada es donde tiene su pequeña sorpresa. Básicamente la mitad de la sala (y no es pequeña) se vació para cuando comenzó el largometraje. Yo me figuro que eso era porque habían venido a ver la obra de sus amigos y no porque lo que venía a continuación fuera malo… pero posiblemente más de uno habría huido más rápido de saber lo que esperaba. Al fin y al cabo, el cine surcoreano no es para todo el mundo (el autor no se ha dado cuenta de que la película es de Hong Kong). Podría contar con los dedos de una mano mutilada las veces en las que una película surcoreana (el tipo sigue sin darse cuenta) me ha decepcionado o simplemente no me ha sorprendido de ningún modo. Tienen esa naturaleza extraña, con una tónica distinta a los japoneses – que también se las traen-, ese tratamiento creativo tan curioso de cualquier escena que un occidental rodaría usando la lógica y no la tripa. Son funambulistas que se balancean minuto a minuto entre el genio y el ridículo. Keeper Of Darkness (dirigida y protagonizada por Nick Cheung) no es distinta… pero es hongkonesa (“los surcoreanos están loquísimos”, le decía yo a más de una persona después de salir… ¡ay, pardiez!). La historia de un exorcista en la era post-Bleach da...

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Nocturna Film Festival – Día 1 – Primera sangre
May24

Nocturna Film Festival – Día 1 – Primera sangre

El primer aroma que pensé que iba a percibir al ponerme en contacto con el Nocturna Film Festival era el del económico menú de palomitas que ofrecían en el cine Palafox. En lugar de eso, me encontré a mí mismo oliendo a la colonia del Gran Hotel Conde Duque, donde justamente tenía que ir a buscar la oficina de prensa del festival. Ésta era un oasis de paredes blancas entre tanta ostentación. “¿Cómo que no quedan entradas?”. El cantamañanas que suscribe es un hombre con varias máscaras, así que no me sorprendí exageradamente cuando no solamente me había quedado sin un pase para la noche inaugural, sino tampoco para ninguna sesión del día siguiente, por razones puramente académicas. Si tuvierais que echarle la culpa a alguien por haberos quedado sin mi versión particular de la noche de apertura, sería a la Universidad Carlos III y a su costumbre de programar los exámenes finales en las mismas fechas y horas en las que servidor tenía que reservar su entrada de prensa. Pero os voy a adelantar un pequeño spoiler: sí tengo esa versión. Pero primero regresemos a las cámaras disparando, los móviles grabando y los cuadernos anotando en la rueda de bienvenida a la que los periodistas estábamos convocados (pero que no subía nota para el examen). José Luis Alemán y Luis Rosales son los dos nombres grandes detrás de este evento anual que, en su cuarta andadura, ha retrocedido un par de pasos. A pesar de que el ICAA ha podido asomar el bolsillo en esta ocasión, las actividades paralelas y las películas a proyectar se han visto notablemente reducidas, hasta el punto de que este año ya no existe, por ejemplo, la sección Focus. “Hay que tener en cuenta que Madrid no es una ciudad habituada a festivales de este tipo”, añadía Rosales. “En enero ya estábamos pensando en cancelarlo. En los meses siguientes ya decidimos sacar adelante las películas que estaban en stand-by […] Nadie de la organización está cobrando por esto”. Traer al archiconocido director John Landis (Un hombre lobo americano en París) cuesta más o menos lo mismo que si tú decidieras viajar en taxi al otro lado del charco: para un festival que ha costado 50.000€, el viaje del cineasta ha consumido 10.000. El año en que decidan traerse a David Cronenberg y pedir ayuda al Ayuntamiento, será Carmena quien no se lo perdonará jamás. En una fiesta también dedicada al mítico Vincent Price y al 105 aniversario de su nacimiento, no se le ha podido levantar de su apacible descanso, pero sí a su hija Victoria Price*. De cara al público, la premiere que más...

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La Cumbre Escarlata: preciosista y predecible
Nov08

La Cumbre Escarlata: preciosista y predecible

[Aviso: esta crítica evita los grandes spoilers, pero no deja de ser un pequeño análisis, así que es complicado no hacer mención a determinadas escenas o elementos que resultan relevantes para justificar mi postura. No van a estropear el final pero sí desmenuzar gran parte del arranque. En cualquier caso, los dejo remarcados. ¡Quedáis advertidos!] No es un peliculón. Pero la verdad es que la última película de Guillermo del Toro tampoco está mal si tienes claro a lo que vas. Protagonizada por Mia Wasikowska, Tom Hiddleston y Jessica Chastain, La Cumbre Escarlata es un drama de terror fantástico ambientado en escenarios góticos y con unos elementos clave muy clásicos. Esto la hace predecible casi desde el comienzo… pero tiene otros puntos fuertes que compensan en parte el desarrollo de la trama como tal. A nivel narrativo, por bonitos que sean algunos diálogos, deja mucho que desear. No sorprende, puede gustar en cualquier caso, pero no aterroriza. Los sustos se ven venir, sin excepciones, así que no da miedo como tal… Lo relevante de la película es la estética. Es un “miedo para sentir” más que un “miedo para sufrir”. Ahora está muy de moda éste último, y La Cumbre Escarlata rompe con ese patrón de la cartelera de gran taquilla. No es que eso sea negativo como tal… pero la trama está muy trillada: [SPOILERS] chica que ve fantasmas se dedica a luchar por su sueño de ser escritora y a hacerse la dura en temas de amor… hasta que, obviamente, llega el señor Tom Hiddleston, un misterioso noble en decadencia, sin dinero y con sueños por un futuro mejor. Se enamoran… el padre no lo aprueba… añade a esto un asesinato afortunado para el noble y tienes boda y dinero. ¿El problema? “Cuidado con la cumbre escarlata”. Casualmente a la mansión de Cumberland la llaman así. Y luego hay una hermana muy siniestra que mira mal a la rubia, y fantasmas a patadas que revelan los secretos de la casa decrépita. Bien. [FIN SPOILERS] Por mucho que todo lo mencionado con anterioridad pueda gustar más o menos al espectador, lo que sí que es innegable es que a nivel visual y estético es una película hermosa, puramente preciosista. La escenografía y la utilización de luz, de color… son de estilo gótico pero, al mismo tiempo, plasman una evolución y decadencia a juego con la de los personajes. Por ejemplo, haciendo referencia a una escena concreta desarrollada en un parque, [SPOILERS] los hermanos Lucille y Thomas conversan. La saturación es extrema en este plano, uno de los primeros momentos en los que se sospecha en el mismo filme que...

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La Cabaña del Bosque: el otro género de terror
Oct31

La Cabaña del Bosque: el otro género de terror

La noche de Halloween no sólo está para pasar miedo. Viviendo en una época tan presuntamente alternativa como es la nuestra, en la que los discos de vinilo vuelven a ocupar nuestras estanterías y en la que la llamada subcultura hipster se ha convertido en la única especialista en cine y música de calidad alta del planeta Tierra, aún me sorprende comprobar que haya títulos como La Cabaña del Bosque que pasan con tanta pena como poca gloria por una taquilla que, paradójicamente, debería estar infestada de jóvenes sedientos por un producto que no sea mainstream. Por lo tanto, llamarse Drew Goddard y dirigir una película protagonizada por caras tan famosas como la de Chris Hemsworth (Thor), Jesse Williams (Anatomía de Grey) y Kristen Connolly (House of Cards), no llama la atención de un público que, o sólo se atreve con lo puramente comercial y poco arriesgado, o bien basa sus elecciones cinéfilas en lo exótico que sea el idioma en el que sean proyectadas (y eso, por supuesto, excluye a todo producto fabricado en Estados Unidos). Sin embargo, y muy en contra del prematuro juicio de valor que todos hicimos al saber que La Cabaña del Bosque narraba las desventuras vividas por un grupo de adolescentes que decidía pasar un fin de semana en – lógicamente – una aislada cabaña situada en el bosque, este filme, alabado por la crítica internacional y referente constante en toda lista que se hace sobre los títulos de terror que no deben faltar en la filmoteca de cualquier aficionado a este mundillo, da un giro de 360 grados sobre la concepción del género de terror, la sacude sin piedad alguna, y ofrece al público una historia tan disparatada y tan apasionante que muy raro es encontrar a algún amante del género al que no le haya fascinado.   Y es que, aunque la premisa de La Cabaña del Bosque no sea más atractiva que la de Exorcismo en Connecticut, la ópera prima de Goddard es un filme de terror como ningún otro. Puede que algunos la vean como un insulto al buen gusto por no contar con un apartado técnico brillante (aunque, mucho cuidado con la labor de maquillaje y el escaso presupuesto de los efectos digitales) o porque no cumple con el aparentemente necesario requisito de “dar miedo”, pero me atrevería a decir que esta cinta, que tuvo que sufrir un durísimo proceso de distribución en un mercado competitivo y poco abierto al riesgo, es una de las mejores películas de terror que he visto en los últimos años. Sí, señores. La Cabaña del Bosque es lo que Scream fue en...

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Paranormal Activity: Dimensión Fantasma
Oct31

Paranormal Activity: Dimensión Fantasma

Si este Halloween quieres ver una buena película de miedo que te haga tener pesadillas, Paranormal Activity : Dimensión Fantasma no es tu película

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«La visita», de Shyamalan… Elija su crítica
Sep09

«La visita», de Shyamalan… Elija su crítica

1. La mala ¿Cuántos, cuántos, cuántos años han de pasar hasta que llegue el gran día, ese día en que los productores y los analistas se den cuenta de que, finalmente, la gente ha dejado de comprar la moto? ¿Ese día en que el primer homínido se pare a pensar y se diga: “Oye, que estoy un poquito hasta el gorro de las películas de terror de metraje encontrado/cámara casera”)? ¿El día en que se estrene el gran flop final, el que convenza a cineastas de todo el mundo de que hay que enterrar este subgénero de una vez y para siempre? Así hablo Shyamalan, y dijo: hoy no es ese día. Dejemos de lado el hecho de que, como parece ser la norma entre sus hermanas, la credibilidad del metraje encontrado oscila entre cero y nada. El director podría haber tenido el detalle de, ya que sus protagonistas utilizan dos cámaras bien distintas, mezclar esos dos formatos diferentes (y correspondientes a los aparatos) para clavar el efecto y no falsearlo de forma tan transparente. Eso por una parte. Por otra, creo que en esta hora y media he visto a un crío insufrible improvisar rimas de rap más veces de las que planeaba presenciarlo en toda mi vida. Teniendo en cuenta que este personaje es el contenedor de prácticamente toda la comedia, apañados vamos (aunque el chiste recurrente del “sustituto de las palabrotas” tampoco es para pegarse). Miento; en la mayoría de los casos, la comedia es el terror (y aquí un dato: originalmente habían dos versiones de la película, una puramente de horror y otra puramente de humor… y menos mal que se optó por la opción más segura, la del “algo entre medias”, porque en cualquiera de los dos extremos, esta película habría sido el último clavo en el ataúd de las catástrofes made in Shyamalan). Imagínese que su abuela se dedica a corretear por la casa de noche en posiciones extrañas. Es muy posible que al principio se achante e incluso le traumatice. Pero, en cuanto esta extraña tendencia se vaya exagerando hasta niveles paródicos, seguramente lo que haga sea sacar el móvil y echar unas risas con sus colegas y con otros cuarenta millones de desconocidos (y, siglos más tarde, en los programas de zapping). Banal, estúpida y sin sentido. Asusta cuando pretende divertir, desata la risa cuando pretende asustar. Lo gracioso es que todavía me la esperaba peor. No es este el salto kamikaze hacia el fracaso al que tan acostumbrados nos tiene uno de los cineastas vivos más controvertidos del mundo. Un 4. 2. La buena El señor que una vez conociste porque te...

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It Follows: Tú corre (***)
May28

It Follows: Tú corre (***)

Ante todo, vamos a poner las cartas sobre la mesa: It Follows tiene una premisa espantosa y ridícula. Sin embargo, decir esto cuando nos referimos a una película de terror adolescente es casi como criticar el chiste de van dos y se cae el del medio, porque no tiene sentido que se caiga nadie en el medio si son dos. De todos es sabido que en este subgénero hay un puñado de manzanas podridas, pero algunas sobreviven sanas (la película más citada para poner el ejemplo respecto a ésta es La noche de Halloween, de Carpenter). Así que, ¿por qué esta sí funciona? ¿Por qué hay gente que no se lo piensa dos veces antes de decir que se ha acojonado en la butaca como nunca en su vida? Dramatizaciones y exageraciones a parte, vamos a ver. Como he dicho, el guión de It Follows no es coherente por ningún lado, pero no es su intención. A aquellos que no han visto todavía la película, les recomendaría que investigaran lo menos posible acerca de ella, si es nada mejor, y que por lo tanto, saltaran directamente al siguiente párrafo. En una pueblecito acrónico (uno de los detalles más comentados de la película es que todo delata un ambiente de los 70-80 salvo por un eBook en forma de concha), una chica de 18 años mantendrá su primera relación sexual con su novio. A partir de aquí, se enciende uno de los motores clásicos del terror juvenil: si mojas, la palmas. En este caso, la muerte vendrá encarnada en un fantasma incorpóreo lento, pero no tonto, que te seguirá de forma aleatoria allá donde vayas tomando cualquier forma humana, como la enfermedad venérea más exagerada de todas. Esa es la idea. Como veis, no tiene demasiado sentido y cuanto menos quieras explicártelo, mejor. En cierto modo, es un cúmulo de préstamos clásicos del género (jump scares incluidos, pero prácticamente nunca a lo tonto). Con esta idea tan peculiar y absurda, hace falta un milagro para que nos creamos todo lo que va a pasar a continuación. Ese milagro tiene nombre y apellidos: David Robert Mitchell. Desde luego y con mucha diferencia, lo mejor de toda la película es su impresionante puesta en escena. Ya no solamente entra un juego muy estimulante del dentro-fuera de campo, que es el principal instrumento del suspense (y funciona a las mil maravillas). Con distintos matices en cada escena, el director juega con las expectativas y con la cabeza de su público, atendiendo con especial cariño a los detalles (una de las ventajas de verla en el cine es que, en alguna parte, hay colocado un guiño para el espectador atento, que lo agradecerá sufriendo el triple de canguelo y tensión). De nuevo volviendo a Carpenter, La cosa nos enseñó que el...

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