Ocho Apellidos Catalanes: Vuelven el cómico sin gracia y la abertzale de Torrelodones
Nov28

Ocho Apellidos Catalanes: Vuelven el cómico sin gracia y la abertzale de Torrelodones

Expoliar el tirón popular de una comedia romántica que se convierte inesperadamente en blockbuster y exprimir su supuesta gracia hasta convertirla en franquicia no es un fenómeno nuevo ni reciente. El forzoso estiramiento de la trilogía Los Padres de Ella iniciada en 2000 por Jay Roach es el precedente más conocido hasta el momento. Crear los cimientos de un boom popular de tan inmerecida magnitud no responde tanto al recurrido factor sorpresa como al efecto mediático generado por una laboriosísma, prefabricada y plomiza labor de marketing que llega incluso al extremo de solapar publicidad encubierta en los informativos de televisión. Si consigues hacer sonar la flauta de nuevo, y atraes la atención del público, lo demás consiste en repetir los mismos ingredientes que llenaron las salas en la anterior entrega. ¿Cuáles son las supuestas virtudes de 8 Apellidos Vascos y su secuela? Absolutamente ninguna. El impostado acento del norte de Clara Lago sigue provocando pitidos en los oídos, y duele a la vista contemplar ese flequillo abertzale casi tan artificial como sus extensiones camufladas por una enorme cinta en el pelo. No descarto que su creciente dejadez ante la cámara derive de haber tomado consciencia de la irrelevancia de su propio personaje en esta bobada, con un rol circunscrito a poner muecas de enfurruñamiento y decir muchas veces pues y aiba la ostia, porque se supone que esas son expresiones que los vascos andan repitiendo todo el dia. – ¡Se te ha meneado la peluca! – ¿Hacia que lado, pues? El gesto de empanamiento perpetuo del monologuista Dani Rovira permanece donde estaba. Que alguien le explique a este señor que actuar no consiste en imitar -de manera pésima- la forma de hablar de catalanes y vascos igual que si estuvieses contando chistes en la barra del bar. Aunque a fin de cuentas de eso se trata, de humor de pueblo y chascarrillos sobadísimos que harían sentir sonrojo incluso a Arévalo y Marianico el Corto: Suegras mandonas, Vascos que no quieren pisar el territorio español, bromas sobre Catalanes tacaños que no se gastan un euro y Guardias Civiles que sacan la pistola gritando ‘Viva España’ mientras se rascan los huevos. Aquí los muebles los salvan los de siempre. Carmen Machi y Karra Elejalde son dos animales de comedia acostumbrados a salir indemnes de subproductos insalvables como éste. Koldo y Anne pasan de ser el contrapunto cómico de la cinta original a cargar con casi todo el peso de la diversión en esta secuela en la que Lago y Rovira demuestran que convertirse en pareja sentimental fuera de la ficción no les ha reportado la más mínima química en la pantalla. En lo tocante a...

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Ocho apellidos más
Nov22

Ocho apellidos más

Cuando leí que iban a hacer secuela de la película más taquillera de todos los tiempos en España, por supuesto, no me sorprendí. La trama daba pie a ello, y aun sin ser necesaria… el negocio es el negocio. Y ya ha llegado a las salas: en un abrir y cerrar de ojos, los ocho apellidos han pasado a ser dieciséis. España entera está acudiendo a los cines en masa para ver la segunda parte de la que fue comedia del año. Después de haber visto la primera bien en el cine, en Internet o en la televisión, el fenómeno fan ya ha llegado a todas partes del país y a todos los grupos de edad. Ya en otras entradas he insistido en que a la hora de criticar una película, hay que valorar el objetivo que se plantean al crearla. Existen películas con una finalidad puramente artística, que pueden ser obras de arte o piezas soporíferas, así como también existen blockbusters nacionales e internacionales que pueden estar genial, bien o ser una pérdida absoluta de tiempo. Pero el interés de estas películas no es conmover o entusiasmar, es ganar dinero. Ocho apellidos vascos estaba bien. Ocho apellidos catalanes no llega al bien, aunque no sea el desastre más absoluto. En taquilla va a ir genial, así que su objetivo va a cumplirse seguro. Pero la crítica… el público mantiene unas expectativas altas ya de entrada. Dado el éxito de la primera parte, es lo normal. ¿Y defrauda? Sin duda alguna. El componente principal de Ocho apellidos es el humor nacional. Al final, lo mejor de ambas películas no es la historia de amor o las imitaciones de Dani Rovira… realmente todo se reduce a la relación entre Rafa (Dani Rovira) y Koldo (Karra Elejalde), plagada de momentos hilarantes por las diferencias entre ambos personajes. Y es que por encima de todo, la clave de la comedia son los estereotipos. Todo el mundo en el país los tiene, los conoce y comparte, dando pie a que los espectadores congenien enseguida tanto con los andaluces como con los vascos. Uno de los principales problemas de este segundo largometraje es precisamente que la idea de estereotipar se les ha ido de las manos, saltando más allá de las diferencias culturales y atacando a movimientos sociales, en este caso los llamados “hipsters”. Se han alejado de la esencia, del espíritu de la primera parte, incluyendo gags constantes sin pizca de gracia, llevados de la mano de un personaje muy flojo, hasta insufrible, interpretado por Berto Romero, Pau. Al salir del ámbito cultural, Ocho apellidos catalanes deja de conectar con todos los públicos. Los mayores no entienden los gags, los adolescentes lo consideran una burla innecesaria....

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Ahora o Nunca: Nueve Apellidos Vascos
Jul08

Ahora o Nunca: Nueve Apellidos Vascos

Mi abuela materna, que era una republicana convencida, culta, aseada y viajada, de las que se ríen incluso cuando se enfadan, meticulosa hasta el extremo, perfeccionista patológica y que para más inri se llamaba Saladina, sentenciaba a menudo  que “al que asa dos conejos a la vez, uno se le quema”. Mi abuela que, además de muy sabia, era mil veces más graciosa que Ahora o Nunca, me ha inculcado desde niña una escala de valores y principios orientada a que mi comportamiento para/con los demás naciese siempre del respeto, la empatía y la comprensión… porque es verdad: está muy feo reírse de las personas por sus carencias, incapacidades o insuficiencias. A cada uno le gusta lo que le gusta y no hay más. No voy a ser yo –digna heredera de ese espíritu permisivo y librepensador- la que tan alegremente entre a juzgar las subjetividades ajenas. Por dios que no. Con mi inmenso corazón en la mano os digo que no podría. … Menos a los fans Dani Rovira, tal vez. Y es que no hay clemencia en el mundo para tanta inconsciencia. Esa especie de híbrido entre Hugh Grant y Pablo Alborán, que nos ha vendido actimeles, helados, cerveza y ropa rebajada desde el inexplicable éxito de Ocho Apellidos Vascos –y que a mí, personalmente, me pone más nerviosa que un congreso de Minions- se ha creído que todo el monte es orégano, que con cuatro tics se construye un personaje y que además es más bonito que un remolque recién pintado. El flamante yerno de España (pobre del cuñado que se lo lleve) e incomprensible ganador de un prestigioso –el suyo un poco menos- Goya de la Academia de Cine ha intentado repetir fórmula en esta comedia nupcial de tintes brit que le ha consagrado ya como estrella absoluta del menos exigente de los géneros, gracias a la ingenuidad, la candidez y la ternura que desprenden sus papeles. Todos. O sea, los dos. Que para ser justos son el mismo, porque este chico –desde el cariño lo digo- es pony de un solo truco. Y si Dani Rovira en el papel de Dani Rovira no sale demasiado beneficiado de este pastiche, peor suerte parece correr María Valverde en el papel de una Keira Knightley hasta arriba de strawberry cheese cupcakes a la hora del brunch. Ella se dedica básicamente a sonreír. A dar saltitos y a sonreír. Y a hacer que yo en el papel de Antonio Recio versión largometraje me cague en los tulipanes con tanto goodfeelinismo instagramero, me sobre mierda para rellenarle los canales a los holandeses y desee con toda mi alma que...

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Premios Goya 2015: El mejor año para la peor gala
Feb08

Premios Goya 2015: El mejor año para la peor gala

Mi decepción con la gala de los premios del cine español de este año ha sido máxima (hagan su propio juego de palabras con el título de la gran ganadora). Anoche en directo, twitteros como yo poblábamos las redes con nuestro enfurecimiento que crecía por momentos. De ir pormenorizando, no dejaría casi ningún títere con cabeza. Y creedme que hay la tira de cabezas que cortar. Primero y principal, a mucha gente la he hecho gracia la aportación como presentador de Dani Rovira. A mí es que este hombre me la ha traído al pairo desde siempre y, desde anoche, todavía más. Además de hacer lo que sabe (soltar muchos chistes malos por segundo para enmascarar que son malos), fue especialmente amable en su cachondeo, así como es su humor, con ese organismo unicelular al que llamamos Ministro de Cultura: el señor “Nachito” Wert. “Nachito, póngase cómodo, quédese que hay cóctel”. Que sí, que se notaba la sorna, pero era insultantemente blanca y cómoda. Tuvo que subir a la palestra Pedro Almodóvar para hacer quedar al cómico en un ridículo espantoso (y divertido) y soltarle a Wert en un segundo la bomba que Rovira no le pudo lanzar en toda la noche: “Amigos del cine y la cultura… Señor Wert, usted no está incluido en esto“. Mientras tanto, Dani ahí seguía con su humor afable y encendiendo las redes con el “besazo” a Clara Lago cuando ganaba el Goya a Actor Revelación. Que esa es otra. No contenta con ser la película española más taquillera de la historia, Ocho apellidos vascos atracó a mano armada a sus competidoras en la categoría de actores. La troika vasca, la Santa Trinidad de padre, madre y espíritu santo (Karra Elejade, que arrebató lo que llevaba escrito el nombre de José Sacristán, Carmen Machi y el propio presentador, que no es ni la mitad de actor que lo que demostró ser David Verdaguer en la estupenda 10.000 km, Rovira, que no actuaba, que no ofrecía ningún registro distinto excepto el de siempre). Que la película española con más recaudación del año tenga tres Goyas y la MEJOR película española del año tenga solamente uno (Magical Girl, a la que por lo menos reconocieron la increíble labor de Bárbara Lennie como actriz principal), deja muy claro —y subraya, por si no había quedado claro desde siempre— hacia dónde tiran los premios a la hora de elegir valorar entre los criterios de calidad y rentabilidad. Y eso es muy preocupante. Hay otra cosa que no han aprendido en esta gala: el público español NO QUIERE ver más números musicales, copón. ¿Qué entendieron ellos? «¿Que quieren números...

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