Nacho Vigalondo, un autor único
Feb25

Nacho Vigalondo, un autor único

Nacho Vigalondo es un rara avis dentro del cine español. Su filmografía comprende cuatro largometrajes rodados en solitario (Los Cronocrímenes, Extraterrestre, Open Windows y Colossal) además de varios cortometrajes, uno de ellos con nominación al Oscar. A su carrera como director, debe aunarse las funciones de guionista (todas sus obras están escritas por él), y en muchas ocasiones la de actor, con pequeños papeles en la gran pantalla. El presente artículo-ensayo estará enfocado al análisis de sus películas y al establecimiento de sus principales características como autor cinematográfico. Los cronocrímenes (2007) es la ópera prima del realizador cántabro. Su argumento gira en torno a un hombre que descubre a través de sus prismáticos a una preciosa joven en la profundidad del bosque. Héctor, el protagonista de esta historia, decide ir a buscarla sin comentarle nada de este hecho a su mujer, Clara. Cuando está delante del cuerpo de la chica, un extraño individuo armado con unas tijeras y la cara vendada, lo ataca por la espalda. A pesar de resultar herido en el hombro, consigue huir y llega a un laboratorio científico situado en mitad del bosque. Allí, un científico le ofrece esconderse en una máquina que resulta ser del tiempo, y que provoca una serie de catástrofes con consecuencias imprevisibles en la vida de Héctor.     Esta obra aúna géneros tan dispares, pero frecuentemente utilizados en este tipo de películas como la ciencia ficción o el fantástico junto con el más intenso thriller. Este hecho será una premisa frecuentemente utilizada en el cine de Vigalondo (es decir, la mezcla de diversos géneros siendo uno de ellos el fantástico), aunque a partir de este film se hará menos representativo en el resto de su filmografía posterior, dejando al elemento fantástico o maravilloso en un segundo plano, y sirviendo únicamente como mecanismo que activa y permite el desarrollo de la historia. Por lo que se puede considerar a Los cronocrímenes, como la obra más comercial y con menor personalidad realizada hasta la fecha por su autor. Este hecho lo recoge significativamente Amanda Ruiz (2013, pág. 6) de la siguiente manera: “En cualquier caso, se intuye que, detrás de los largos y los cortometrajes de Vigalondo, hay una cierta voluntad de subvertir los códigos de los géneros e incluso de mezclar géneros aparentemente opuestos, como pueden ser la comedia y la ciencia ficción [Extraterrestre (2011)]. De hecho, incluso en la película Los cronocrímenes (2007), clasificable dentro del género de la ciencia ficción de una manera más obvia, encontramos conexiones con lo fantástico”. Su segundo largometraje es Extraterrestre (2011), una comedia romántica con toques de ciencia ficción. Su historia es sencilla,...

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64 Festival de San Sebastián – Día 5
Sep21

64 Festival de San Sebastián – Día 5

Nacho Vigalondo ha vuelto a la dirección con su nuevo título ‘Colossal‘, comedia dramática con kaijus y mechas de por medio. Sigue los mismos tópicos y la constante autoconsciencia de la que el director hace uso en la narración en todas sus películas -como, por ejemplo, en ‘Extraterrestre’-, con resultados divertidos en la primera mitad de la película pero que acaban siendo agotadores y ridículos en la segunda mitad. Realmente, Vigalondo tiene poco que contar en su película más que una anécdota utilizada para salir al paso de una comedia romántica al uso y una fallida representación del empoderamiento de la mujer, con una protagonista principal que se supone independiente, pero acaba tomando todas sus decisiones a partir de la repercusión que podrán tener para los protagonistas masculinos. Además, las actuaciones no son destacables, la puesta en escena no es atractiva en ningún momento y resulta torpe. Algunas escenas llegan a ser vergonzosas y la trama se ve forzada a avanzar sin mucho éxito, con un clímax débil y patoso. Vigalondo sigue siendo fresco y divertido, pero es inevitable pensar que esta fórmula no le va a funcionar para siempre, y que la mecha se le va apagando.   Si la nueva obra de Vigalondo no había sido satisfactoria, la ópera prima de Miles Joris-Peyrafitte resultó ser el desastre de la jornada. ‘As You Are‘ es un drama independiente sobre la adolescencia que narra con nada de fortuna la relación entre un grupo de amigos hasta llegar al punto en el que un fatal acontecimiento sucede. Como se llega a este punto es un absoluto calvario, con un uso de la música atroz, unas actuaciones lamentables, un montaje confuso y sin sentido, un guión horroroso, con máximas machistas y una reflexión sobre la homosexualidad banal. Es una película extremadamente superficial, de la que es difícil rescatar algo que no sean las buenas intenciones del director en cuanto al estilo visual, aunque este acabe resultando un desastre por tomarse demasiado en serio sin notar que el material con el que trabaja es lamentable y las capacidades del director son nulas. Fácilmente la peor película de la sección oficial del festival, y posiblemente del año.     Por suerte, la sorpresa del día vino con ‘Luces de verano‘, la primera obra de ficción del antes documentalista Jean-Gabriel Périot. El director francés se traslada a Japón para narrar una obra que sirve como testimonio tardío de un pueblo ante un acontecimiento atroz que cambió el rumbo de la historia -el bombardeo de Hiroshima-, pero también como testimonio de una reconciliación cultural y una recuperación de la memoria histórica perdida. La obra puede resultar en cierto modo autobiográfica ya que,...

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Nocturna Film Festival – Días 6 & 7 – La noche en que el cine ganó al fútbol
May30

Nocturna Film Festival – Días 6 & 7 – La noche en que el cine ganó al fútbol

DÍA 6 He pasado a por mis entradas y no había un alma. He salido, he vuelto un rato más tarde y en el cine no cabía la sombra de un alfiler: Bienvenidos al Nocturna Film Festival. Hoy ha habido bastante afluencia y expectación en el festival. Llamadme loco, pero he sacado la conclusión de que es posible que fuera porque era el día de clausura. Pero todo eso ha sido después de la sesión de las cinco. Embers ha sido una sorpresa agradable. La ópera prima de Claire Carré se sitúa en un futuro postapocalíptico en el que todo el mundo ha perdido la memoria y vaga por el planeta padeciendo los efectos de una amnesia constante. El encanto de esta película es precisamente lo discreta que es. No se le notan pretensiones, ni ganas de tenerlas. Sus diversas tramas no contienen giros inesperados ni están escritas para ser memorables. Aunque el ritmo no levanta el vuelo, no es pesada. Se ve con comodidad. La primera cola importante de la tarde llegaba hasta la salida del cine (y aún así no sería la más larga de hoy). La gente portaba DVDs (¡incluso VHS!) de ediciones especiales de Un hombre lobo americano en Londres o Granujas a todo ritmo para que se los firmara el ídolo John Landis, caballero por fuera, estrella de rock en derredor. A mí me lanzaron un mal de ojo porque no estaba formando parte de la serpiente que conducía a la mesa de firmas del director americano. “Te vas a arrepentir toda la vida”, me maldecían. No está de más recordar que la única película de Landis que he catado en mi vida la vi ayer. Y la segunda la vería a continuación. Burke and Hare es una sencilla comedia negra con Simon Pegg y Andy Serkis (con estos dos a la cabeza, muy mal no puede salir la cosa). Dos estafadores de poca monta vislumbran el negocio de su vida cuando personas de su entorno del Edimburgo cochambroso de principios del siglo XIX empiezan a diñarla. Casualmente, un prestigioso doctor (Tom Wilkinson) está dispuesto a pagar un buen dinero por cadáveres frescos para sus clases de medicina. Pasan algunas cosas divertidas, otras escatológicas, y puede pecar de sensiblera al final, pero en general hay jolgorio para toda esa gente a quienes nos hacen gracia la profanación y el asesinato. La primera cola del día salía del cine. La segunda cola le daba la vuelta. Todos estaban invitados para ver la premiere mundial de Expediente Warren 2: El caso de Enfield. Yo no os voy a contar sobre eso. Nada más mencionar que lo...

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Nocturna Film Festival – Días 4 & 5 – Diez minutos con Nacho Vigalondo
May28

Nocturna Film Festival – Días 4 & 5 – Diez minutos con Nacho Vigalondo

DÍA 4 En el Nocturna hoy ardía el photocall incluso más que en el día de la inauguración. Al calor del flash, posaban los responsables y participantes del corto que más parda la ha liado hasta el momento. A mis veintiún años, creí haberlo visto todo (mal asunto si así fuera), pero en el tema de material promocional, jamás en toda mi vida me había cruzado con pajaritas que anunciaban el título de You’re Gonna Die Tonight, la obra de Sergio Morcillo que se convirtió en el acontecimiento de la noche. Nombrar a todos los miembros del equipo de fútbol que se acumuló en el escenario sería una locura. Reconocí, sin embargo, al mismo director, al guionista Álvaro Fuentes y al productor Adán Latonda, el dueño y señor del estudio Fonofox. El corto, una dedicatoria al recordado Wes Craven, rodado en inglés con acento español, sigue a una mujer que vuelve a su casa entre flashbacks de una noche loca de las que salen en los videoclips, para relajarse y darse un homenaje. De pronto, recibe la llamada de un acosador que claramente vio Scream. Esta no es la única referencia/homenaje a los clásicos del slasher, pues el psicópata en cuestión tiene una máscara de piel de cuyo responsable quiero el número de teléfono. Morcillo no se esconde de la sangre ni el morbo, y a los fans les encanta que sea así. De momento, es el corto con más arco argumental que he visto en el festival (y aun así no le daría la Palma de Oro), y eso se agradece, especialmente en un momento de la semana en el que empezaba a pensar que el género de terror en el formato breve estaba agotando sus posibilidades. El ausente Jaume Balagueró (que en ese momento, según se anunció, estaba ocupado tuiteando “la batalla entre los antidisturbios y los protestantes en el barrio de Gràcia”) producía la película que venía a continuación, a cargo de Alberto Marini. Película española rodada (mayoritariamente) en inglés sin acento español, Summer Camp hizo estallar a más de uno. En los momentos en que pretendía dar terror, daba risa. En los momentos en que pretendía dar risa, daba risa. Esto ya nos dice algo positivo: te guste o no, seguramente te lo pases bien en un momento o dos, especialmente teniendo en cuenta que no está exenta de puntazos, como una desternillante y negra escena que tiene que ver con el inoportuno sonido de un teléfono móvil y un final que juega estupendamente la carta de la anticipación hasta que se hace tan explícito que pierde fuerza. Hubo algún incidente con el formato de...

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