Golpe en la pequeña China: Yo para ser feliz quiero un camión
Ago29

Golpe en la pequeña China: Yo para ser feliz quiero un camión

Hay una máxima que jamás falla en el cine de acción moderno, aunque me tomo ciertas licencias al considerar moderna una película de hace 30 años, así que llamémosla contemporánea. Si lo que de verdad buscas es vivir una gran aventura, escoge al tipo menos indicado para dar el pego como héroe -tal vez un gañán sin educación ni modales al que nunca presentarías en sociedad- y mételo en el lugar equivocado, en el momento menos oportuno, hasta que la arme gorda o se monte el guirigay. La única explicación para que me guste una comedia de acción tan peculiar como Golpe en la Pequeña China responde tanto a su condición confesa de broma ochentera -hay pocas películas que sean tan hijas de su época- como a la imperiosa necesidad que el director de Halloween y La Cosa pudo sentir a mediados de esa década de pasárselo bien haciéndoselo pasar bien a los demás, delegando el guión mas zumbón que jamás haya filmado en Gary Goldman y David Weinstein, sin dejar más recovecos para el terror que la grimosa -y alucinante- caracterización de James Hong como el hechicero Lo Pan, un villano con más sombra de ojos que Michael Knight maquillándose para salir en Nochevieja y unas garras extralargas que harían que José Mojica Marins parezca recién salido de la manicura. Jack Burton (Kurt Russell) es un camionero buscavidas que, tras ganar una apuesta en el barrio de Chinatown, acompañará a su viejo amigo Wang (Dennis Dun) hasta el aeropuerto para recoger a su prometida Miao Yin (Suzee Pai). Por el camino, Jack , Wang y la periodista Gracie Law (Kim Cattrall) se toparán accidentalmente con una batalla campal entre clanes rivales y unos seres sobrenaturales que podría desencadenar el fin del mundo. Golpe en la Pequeña China (1986, John Carpenter) es una parada obligatoria para los fans del Kurt Russell más autoparódico y entregado -tenía fiebre durante el rodaje, motivo de su constante sudor-, los mismos que creen que Kim Cattrall molaba mucho más en la trilogía freak-ochentera integrada por ésta, Porky’s (1982, Bob Clark) y Loca Academia de Policia (1984, Hugh Wilson) que en aquel peñazo televisivo sobre unas pijas neoyorkinas de finales de los 90, para los amantes del folklore fantástico y las historias chinas de fantasmas -a poder ser producidas por Tsui Hark– trufadas de peleas sin sentido entre guerreros espectrales que lanzan rayos por los dedos y se hinchan como un pez globo antes de explotar, y para aquellos a los que todavía les hace ilusión abrir una galletita de la fortuna sólo para leer lo que pone dentro. Porque Golpe en la Pequeña...

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¡Marchando una de terrores!
Oct31

¡Marchando una de terrores!

Se acerca la fecha favorita para los amantes de los buenos sustos, y como no podía ser de otra forma, hemos decidido que la mejor forma de celebrarlo es haciendo una selección de títulos que os puedan ayudar a ganar los debates sobre qué poner para esconderos debajo de la manta. Elegir película dentro de un género tan prolífico como el de terror no es cosa fácil, por lo que estamos seguros que os encontraréis con producciones que tal vez no sean de vuestro agrado, o creáis que faltan muchas otras, pero uno de los objetivos principales era elaborar una lista variada con nombres capaces de satisfacer, en mayor o menor grado, a todo el mundo. Esperamos que os sea de ayuda, y si os apetece colaborar con la causa y añadir alguna película, no os olvidéis de dejarlo anotado en los comentarios. ¡Que no se os atraganten las palomitas! 31 (2016, Rob Zombie) El señor Zombie levanta pasiones y odio por igual, pero si una cosa está clara es que ninguna de sus películas dejan indiferente a nadie. 31 es su última obra, una producción que se realizó gracias a las donaciones obtenidas tras un par de campañas de crowdfunding, y en la que realiza no solo un pequeño homenaje al género de terror, sino que también sirve como pseudo-parodia (con un humor bastante negro) de las historias de asesinos en serie y “juegos mortales”. Un grupo de viajeros son secuestrados y obligados a participar en un macabro divertimento llamado “31”, donde tendrán que hacer frente a una serie de psicópatas de lo más variopinto y luchar así por sobrevivir. No se toma en serio a sí misma en ningún momento, motivo que la convierte en un producto bastante entretenido. La invitación (2015, Karyn Kusama) La directoria de las olvidables Aeon Flux y Jennifer’s Body nos regala uno de los mejores thrillers de los últimos años. Una película con un ritmo lento pero constante, que se mete debajo de tu piel poco a poco y consigue que no dejes de chirriar los dientes gracias a un guión y dirección soberbios. Will acude con su novia a una cena de reencuentro organizada por su ex-pareja y a la que asisten viejos amigos. No hay sobresaltos ni sustos baratos, pero la sensación de malestar e inquietud no dejará tu cuerpo hasta terminados los créditos. Cuanto menos sepáis sobre ella, mejor. Todavía estamos aquí (2015, Ted Geoghegan) Esta obra de Ted Geoghegan entra también en el saco de “mírala sin saber nada”. Un primer vistazo puede dar la sensación de que se trata de otro homenaje al cine de terror de los...

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Maestros del terror
Oct31

Maestros del terror

Hoy en día el género del terror está bajo la batuta de nombres como Eli Roth, James Wan o Rob Zombie. Si los comparamos con los verdaderos maestros del género, ninguno de ellos tiene la más mínima posibilidad de salir vencedor (probablemente el que más se acercaría sería el señor Zombie), y es que la huella que han dejado algunos apellidos como Hooper, Carpenter o Romero es demasiado grande como para intentar rellenarla. Fueron esos maestros los que definieron las bases del género y sus correspondientes subgéneros, y son esas mismas bases las que siguen utilizando los directores actuales para sacar adelante sus proyectos. A continuación os dejamos con un repaso a los nombres más importantes de la historia del cine de terror, algunos “clásicos” y otros más recientes, acompañado con algunos de sus trabajos más recomendados para que ampliéis vuestro conocimiento sobre el “horror cinéfilo”. Como ocurre con todas las listas, es prácticamente imposible contentar a todo el mundo, pero creemos que la selección es lo suficientemente variada para que al menos encuentres uno que te guste o pueda gustar. Dario Argento: El “alumno” de Mario Bava fue el responsable de popularizar el giallo, subgénero del thriller/suspense que reunía elementos del trhiller policíaco clásico, con la peculiaridad de que se daba más importancia al estilo de la película que al contenido de ella, haciendo que muchos de los largometrajes tuviesen muchos huecos en el aspecto narrativo pero contasen con un apartado visual espléndido. Argento no solo se contentó con hacer el giallo más clásico, sino que también hizo sus pinitos en el mundo de los sobrenatural y la fantasía sin dejar de perder ese toque tan característico con el juego de colores en la pantalla. Como ocurrió con la gran mayoría de compañeros de profesión del género, con el paso de los años la calidad de sus producciones se vio resentida, pero sería injusto negarle su posición en el Olimpo del Terror. ¿Qué ver?: Suspiria, Inferno, Rojo oscuro, Phenomena, El pájaro de las plumas de cristal. David Cronenberg: A pesar de que en la actualidad se haya alejado ligeramente del género, Cronenberg seguirá siendo uno de los mayores exponentes del “body horror”, género basado en la degeneración, transformación o infección física de los cuerpos de las personas. A pesar de que sus películas suelen tener un componente de terror visual muy fuerte, la gran mayoría de sus producciones tienen un trasfondo psicológico muy importante. Las “transformaciones” que sufren sus personajes suelen estar ligadas con un cambio en su psique, un trastorno mental o una obsesión. Como decíamos, actualmente se ha alejado del género con producciones como Una Historia...

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It Follows: Tú corre (***)
May28

It Follows: Tú corre (***)

Ante todo, vamos a poner las cartas sobre la mesa: It Follows tiene una premisa espantosa y ridícula. Sin embargo, decir esto cuando nos referimos a una película de terror adolescente es casi como criticar el chiste de van dos y se cae el del medio, porque no tiene sentido que se caiga nadie en el medio si son dos. De todos es sabido que en este subgénero hay un puñado de manzanas podridas, pero algunas sobreviven sanas (la película más citada para poner el ejemplo respecto a ésta es La noche de Halloween, de Carpenter). Así que, ¿por qué esta sí funciona? ¿Por qué hay gente que no se lo piensa dos veces antes de decir que se ha acojonado en la butaca como nunca en su vida? Dramatizaciones y exageraciones a parte, vamos a ver. Como he dicho, el guión de It Follows no es coherente por ningún lado, pero no es su intención. A aquellos que no han visto todavía la película, les recomendaría que investigaran lo menos posible acerca de ella, si es nada mejor, y que por lo tanto, saltaran directamente al siguiente párrafo. En una pueblecito acrónico (uno de los detalles más comentados de la película es que todo delata un ambiente de los 70-80 salvo por un eBook en forma de concha), una chica de 18 años mantendrá su primera relación sexual con su novio. A partir de aquí, se enciende uno de los motores clásicos del terror juvenil: si mojas, la palmas. En este caso, la muerte vendrá encarnada en un fantasma incorpóreo lento, pero no tonto, que te seguirá de forma aleatoria allá donde vayas tomando cualquier forma humana, como la enfermedad venérea más exagerada de todas. Esa es la idea. Como veis, no tiene demasiado sentido y cuanto menos quieras explicártelo, mejor. En cierto modo, es un cúmulo de préstamos clásicos del género (jump scares incluidos, pero prácticamente nunca a lo tonto). Con esta idea tan peculiar y absurda, hace falta un milagro para que nos creamos todo lo que va a pasar a continuación. Ese milagro tiene nombre y apellidos: David Robert Mitchell. Desde luego y con mucha diferencia, lo mejor de toda la película es su impresionante puesta en escena. Ya no solamente entra un juego muy estimulante del dentro-fuera de campo, que es el principal instrumento del suspense (y funciona a las mil maravillas). Con distintos matices en cada escena, el director juega con las expectativas y con la cabeza de su público, atendiendo con especial cariño a los detalles (una de las ventajas de verla en el cine es que, en alguna parte, hay colocado un guiño para el espectador atento, que lo agradecerá sufriendo el triple de canguelo y tensión). De nuevo volviendo a Carpenter, La cosa nos enseñó que el...

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