Transparent: El secreto mejor guardado
Nov18

Transparent: El secreto mejor guardado

Ahora que solo me leéis unos cuantos de miles de personas, os voy a contar un secreto. Un secreto de esos que uno guarda como oro en paño, de esos que desconoce la mayoría, que al fin y al cabo son de los que uno se siente más orgulloso. Porque admitámoslo, cuando uno descubre una joya que está al alcance de todos pero que a su vez pasa desapercibida, parece que esa joya vale el doble. Es como cuando encuentras una ganga en una tienda de ropa, te la compras y te da miedo ponértela por si te cruzas a veitisiete tíos con la misma prenda y al final resulta que parece que nadie o casi nadie vió esa ganga. Pues justamente eso me ha pasado con Transparent. Yo soy muy friki, lo reconozco. Me meto en páginas americanas de críticos, me veo los rankings que hacen con las mejores películas y series del año y todas esas listas que los yankees adoran y que por aquí están muy denostadas. Pero el caso es que me funciona. Y asi fue como conocí la serie. Y ahora que ha comenzado la cuenta atrás para que la segunda temporada llegue, es buen momento para recordarte por qué la creación de Jill Soloway dio tanto qué hablar en sus inicios. Si eres de los que se enganchó desde el principio, estarás seguramente de acuerdo en los argumentos que voy a citar. Si por el contrario eres novato, quizás estas líneas te convenzan para conocer a la familia Pfefferman. No te arrepentirás. La premisa de la serie es muy básica pero compleja a la vez: Un secreto. Si, otro. ¿Muy recurrente? ¿Manido? Eso es a lo que me refiero con lo de premisa básica. Morton (a Jeffrey Tambor le vienen como anillo al dedo los papeles de padre de familia desestructurada y nada convencional, véase Arrested Development) es el patriarca de un clan algo peculiar que, tras una vida dedicada a la docencia y después de retirarse y divorciarse, decide que es hora de ser quien relamente es. Una mujer. Pero claro, uno ya tiene una edad, unos hijos mayorcitos y una reputación, asi que no todo va a ser tan fácil, ¿o si? A caballo entre la comedia (te vas a reir) y el drama (te van a romper el corazón), Transparent podría encasillarse como “dramedia”, esa palabra que tanto detesto y que algunos que saben de esto más que el que aquí escribe, están empezando a utilizar para describir a toda serie que no es ni una cosa ni la otra, o más bien que es ambas. Da igual, lo importante...

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