Assassin’s Creed: En busca de la manzana perdida
Dic24

Assassin’s Creed: En busca de la manzana perdida

Assassin’s Creed no es solamente la adaptación más borrega y libre de un videojuego desde Super Mario Bros o Resident Evil -y cualquiera de sus secuelas- sino que se ha convertido por méritos propios en la película más estúpida en la larga y triste historia de las películas estúpidas. ¿Por qué cuesta tanto sacar adelante una adaptación de un videojuego que sea mejor que las propias escenas CGI de la aventura virtual original? Porque ése es probablemente su único elemento en común con el lenguaje visual del juego en que se basa y su más de media docena de secuelas: la recreación virtual de escenarios naturales, edificios e incluso personajes humanos en movimiento. Juraría que aquí hasta las gotas de sudor del propio Fassbender son producto de la animación. No existe guión alguno sino un amago de aventura incongruente con un mcguffin ridículo, un pedrusco brillante que se asemeja a una chirimoya fosilizada y que supuestamente contiene el adn que configura el libre albedrío de los seres humanos porque fue el fruto original con el que una serpiente logró que Adán y Eva fueran expulsados del paraíso. ¿Os habéis enterado? Pues os lo explico otra vez. Que se trata de la manzana mordida por Eva en el Jardín del Edén, así como suena, y a juzgar por el tamaño y la espesura metálica de su contorno sospecho que la mujer de Adán debió tener una dentadura de acero similar a la del difunto Richard Kiel. Aunque no me cuesta creer que semejante chorrada de argumento haya sido adaptado a la pantalla por Adam Cooper y Bill Collage, responsables de una de las entregas de la lobotomizante saga juvenil Divergente y del libreto de Exodus: Dioses y Reyes, aquella reinvención millennial de la vida de Moisés a lo Gladiator que casi remata la agonizante carrera de Ridley Scott. Pues bien, Callum Lynch es un asesino -un asesino de proxenetas, claro, porque los antihéroes asesinos de Hollywood son buena gente cuyos actos son eticamente justificables- que escapa de una condena a muerte para viajar al pasado, para ser exactos hasta Sevilla en el año 1492, para salvar el fruto prohibido de las garras del temible inquisidor Torquemada, interpretado por Javier Gutiérrez, calvo como una bola de billar salvo por unos injertos postizos que parecen sacados de una de las caracterizaciones de Joaquín Reyes en La Hora Chanante. Michael Fassbender y Marion Cotillard repiten con el realizador Justin Kurzel, tras el fracaso artístico y comercial de Macbeth, y mantienen el tipo como pueden declamando sin pudor unos diálogos vergonzosos que menoscaban su dignidad pero inflan su cuenta corriente. Jeremy Irons y Charlotte Rampling hacen exactamente lo mismo,...

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Entrevista a Dani de la Torre: “Ha sido un gustazo trabajar en mi tierra. Soy un privilegiado”
Oct23

Entrevista a Dani de la Torre: “Ha sido un gustazo trabajar en mi tierra. Soy un privilegiado”

El Desconocido, uno de los estrenos españoles más vistos y mejor aceptados por parte del público en los últimos tiempos, es la opera prima de un director que ha demostrado tener, además de mucho pulso para el thriller, un gran talento como narrador. Hemos hablado con él sobre todo lo que ha supuesto el éxito cosechado y sobre futuros proyectos: El éxito de tu primera película ha sido inmediato y exorbitante, tanto al estrenarse en festivales como en las salas de cine: ¿Te lo esperabas? ¿Cómo se vive tanta efusividad nada más aterrizar en la industria? El éxito es haberla hecho, suena a tópico, pero hacer cine es muy difícil, y de acción en España quizás un poco más. He tenido mucha suerte de encotrarme con Vaca Films en mi camino y con Luis Tosar. Partiendo de esa base ya estaba muy feliz. Luego la selección en Venecia y en San Sebastián fue un subidón y la respuesta del público fue maravillosa, estoy muy agradecido a todos, incluida a la crítica que ha tratado muy bien la peli. Supongo que ha sido un rodaje complicado, por el nivel de dificultad técnica que se adivina tras un thriller tan visualmente impactante: ¿Has modificado muchas cosas sobre la marcha o prefieres ceñirte a los esquemas previstos? Bueno la mayor parte la llevaba planificada pero una vez reunido con el equipo, en localizaciones modificamos cosas e incluso el guión. He tenido mucha suerte con el equipo técnico han elevado muchísimo la película y gracias a ellos y a los actores, todo es mucho mejor. Personalmente me quedo con las escenas en las que el personaje de Luis Tosar delata esa obligada catarsis: ¿Ha sido él siempre tu primera opción para ese papel? ¿Has hecho muchas pruebas a actores o tenías claros los protagonistas? Sí, ha sido mi primera opción, de hecho se sumó al proyecto cuando apenas era una sinopsis de dos líneas. El resto del casting fue trabajo de Eva Leira y Yolanda Serrano, y sí, se hicieron pruebas para algún personaje. Fue un trabajo duro pero muy bonito trabajar con ellas. El guión destila mucha indignación con el sistema bancario actual, indudable culpable de la situación poblacional, haciendo referencia directa a una tragedia muy reciente: la gran estafa de las preferentes. ¿Has preferido tratarlo así como símbolo de la impunidad con que se han llegado a mover los bancos o la decisión de medir tan meticulosamente el drama obedece más a una cuestión de tono (para que el thriller no se viese afectado)? Esta peli es un conglomerado de muchas capas, me gusta que impere el entretenimiento, que el espectador...

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El Desconocido: ¿Qué se siente al perderlo todo?
Oct20

El Desconocido: ¿Qué se siente al perderlo todo?

El Desconocido, primer largometraje de Dani De La torre, arranca después de sobrepasar las 300.000 sangrantes ejecuciones hipotecarias. Luego de que más de 100.000 millones de euros en avales, otros tantos en rescates bancarios y 255.000 millones más en créditos europeos nos hayan sumido en una gran crisis económica que, incidentalmente, ha venido a destapar, además de la absoluta falta de escrúpulos con que se abordan las posibles soluciones, la conveniencia con que se ha manejado una clase social exclusivamente preocupada por los resultados financieros… y lo hace huyendo, a su vez, de complicadas explicaciones burocráticas que han tergiversado la evidencia por encima de sus posibilidades. Carlos, director de una sucursal bancaria sumido en una profunda crisis familiar, empieza la rutina semanal llevando a sus hijos al colegio, cuando, tras la llamada de un extraño, se convierte en víctima de un chantaje: la bomba situada en su coche le retendrá junto a sus dos pequeños hasta que reúna una inasumible cantidad de dinero. Este es el planteamiento inicial de un thriller que no dilata la exposición de sus intenciones ni disimula la impaciencia de una producción vertiginosa que, sin embargo, maneja con pulso sosegado los tiempos del suspense, del proceso desintegrador de un inmenso Luis Tosar -dueño de uno de los rostros más severos del cine español- y de la tragedia individual derivada de un Sistema inmensamente codicioso. La laberíntica ciudad de A Coruña se levanta, opulente y opresiva, asfixiando al espectador y poniendo cuerpo –como si de un personaje más se tratase- a una venganza personal maniobrada telefónicamente, pero siendo, al mismo tiempo, testigo sigiloso de la reflexión social planteada –a modo de advertencia- y escenario del prodigioso despliegue técnico del que es capaz un director que ha demostrado moverse muy holgadamente en el género. La segunda parte de la cinta se convierte así en una respuesta temeraria e imprudente –y aún así perfectamente legítima- a esa violencia invisible, depredadora, ejercida ante la inoperancia de la justicia. En un desafío amenazante y reparador, que pone de manifiesto nuestra brutalidad y crueldad consustancial, al tiempo que precipita la catarsis del protagonista, otrora víctima, que se reconoce culpable a pesar de las excusas: “yo sólo obedecía órdenes de arriba”, “vosotros también queríais enriqueceros, por eso firmasteis”, pero que acaba redimiéndose con una despedida que significa un punto de inflexión vital, llena de confesiones, aceptando la culpa y sobre todo, tomando conciencia del valor de lo recuperado: la dignidad. El desconocido Estreno: 2015 7.8 Género: Thriller Carlos, ejecutivo de banca, comienza su rutinaria mañana llevando a sus hijos al colegio. Cuando arranca el coche, recibe una llamada anónima que le anuncia...

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La isla mínima: Half Measures
Feb02

La isla mínima: Half Measures

Mucha tinta se ha vertido sobre «La isla mínima» y probablemente sea debido, lejos de a las comparaciones con una «True Detective» emitida tras su rodaje, al hecho de que es un thriller que sobresale, que destaca entre la media anual –y general– tanto por su calidad como por ser, de alguna forma, distinto en sus intenciones. Con la ayuda de una fotografía cuidada al detalle y un fantástico reparto, Alberto Rodríguez construye un tono, un ambiente, y es en él en donde tiene lugar la investigación policíaca. Y es que esta investigación tiene, por supuesto, un papel importante en la trama, pero el director tiene el buen juicio de anteponer el conjunto de sensaciones que genera el extraño lugar por encima de la resolución del caso. De esa forma, gracias a un suspense perfectamente medido, el espectador lleva su interés a un nivel superior: El «¿Quién es el asesino?» se ve superado por una inquietud mayor: «¿Qué está pasando en este sitio?». La dirección de Alberto Rodríguez, soberbia de principio a fin y cimentada en estas intenciones de las que hablaba, logra un thriller mucho más jugoso que aquellos a los que tienden a malacostumbrarnos y confirma una vez más lo que nadie debería poner en duda: en España seguimos sabiendo hacer cine de altura. No obstante, «La isla mínima» termina dejándome una sensación agridulce, la impresión de que toda ella queda a medio camino. Nunca termina de definir si quiere ser una cinta orientada a generar inquietud en el espectador o si quiere centrarse en resolver el caso, el resultado es indefinido, y ni me sobrecoge por completo ni tengo un angustioso interés por conocer cómo concluye la investigación. De igual forma, tampoco termina de explotar los frentes que abre y acaban siendo meras pinceladas de las que se podía haber sacado mucho más jugo, o al menos haber tratado de que no generasen la impresión de descuidadas y olvidadas, como si a la hora de escribir el guión hubiesen faltado las ganas para darle la atención que se nos sugiere que merecen. Estos deslices, en mi opinión, dejan al potente thriller de Rodríguez a las puertas de convertirse en una cinta magnífica, pero sus virtudes tienen el peso suficiente como para hacer de «La isla mínima» una gran película, siniestra y sombría, de esas cuya fuerza y magnetismo nos empuja a volver a ver una y otra vez más. It's only fair to...

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