La memoria bipolar de los Oscars
Mar06

La memoria bipolar de los Oscars

Lo que dicta la academia de Hollywood no es sagrado, así este artículo intentará explicar los grandes y extraños aciertos, pero también los errores sucedidos en las últimas veinte ediciones. Pasen y vean:

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Her: Play a melancholy film
Abr24

Her: Play a melancholy film

Tuve la oportunidad de verla en el cine cuando se estrenó, y por aquel entonces me pareció sencillamente una buena película. Echaba de menos la originalidad de Kaufman para una historia como ésta y no podía evitar establecer ciertas odiosas comparaciones entre «Her» y la «Eternal Sunshine of the Spotless Mind» de Michel Gondry. No sé bien por qué. Así que hasta hoy la he considerado una película con muy buenas intenciones pero incapaz de cruzar la línea que separa lo bueno de lo notable. Una cinta en cierto sentido (ligeramente) ingenua, (ligeramente) inmadura, (ligeramente) artificial, lastrada por la falta de talento de su director. Digo «hasta hoy» porque, deseando estar equivocado, me he decidido a verla por segunda vez. Mi vida, para bien o para mal, no ha cambiado prácticamente nada desde entonces, y tras este revisionado no he cambiado realmente de opinión ni respecto a Jonze –a quien sigo echando en falta talento– ni en cuanto a su película en general –a la que sigo pensando que le falta «algo» para cruzar la barrera de la que hablaba anteriormente. Y, sin embargo, tengo la sensación de que hoy he visto una cosa muy distinta de la que vi hace un año. Nada ha cambiado, pero he descubierto otro enfoque, y es que tal vez todo este tiempo he cometido un error considerándola la historia de un amor cuando, más bien, es la historia sobre otra cosa. Como si Samantha no fuese más que un detalle, un detalle contado de tal forma que sea fácil confundirlo con la historia principal, que no es más que la historia de un hombre destrozado por una ruptura, incapaz de manejar las emociones reales, que busca el amor donde no lo hay. Una historia de estar perdido, de encontrarte solo en medio de una multitud, de sentirte vacío, inútil, seguro de que nunca más volverás a ser feliz, porque todo lo que tocas se rompe en pedazos. Desde este nuevo punto de vista, «Her» se convierte en una cinta madura, profundamente triste y horriblemente real. Y, a ratos, me da la impresión de que no se trata de otra cosa sino de una carta, una carta de desamor que Spike Jonze comparte con nosotros. Bajo esta nueva mirada me resulta imposible creer que Jonze no está hablando de su propia vida, de su tristeza y de su sensación de no terminar de encajar en nada. Hay un tono, un sentimiento que flota en la película, que sé que es natural, porque lo he sentido antes. No es artificial, es genuino. No hacía falta Kaufman, porque su genio no habría tenido cabida en...

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Un año a escena
Ene01

Un año a escena

Luces apagadas, una cámara que descansa satisfecha y los aplausos que despiden, agradecidos, a un intenso 2014.  Ya está.  Hemos cerrado un año de cine. Cincuenta y dos semanas de estrenos que han formado parte de nuestra cotidianeidad, de nuestras ociosas treguas e incluso de nuestra biografía. Que han sido nuestro refugio y nuestra terapia, poniendo voz a  profundas emociones y dando forma a remordimientos, miedos, deseos o sueños; y que han descifrado sustancialmente –casi a modo de catarsis- parte de nuestra consciencia. Doce meses resumidos en una docena de ventanas abiertas a otras tantas historias inolvidables:   ENERO: La vénus a la fourrure  (Roman Polanski) La deliciosa Vanda se perfila entre sombras, victoriosa e inmisericorde, ante un Thomas completamente sodomizado y condenado a sus propias pulsiones masculinas, entregado al placer en un ritual carnal inclemente y cruel, ridiculizado, sometido… débil ante el  pecado. “Y el señor le castigó poniéndole en manos de una mujer”   FEBRERO: Her  (Spike Jonze) Samantha: “Estamos en una relación. Pero el corazón no es como una caja que se llena. Crece en tamaño mientras más amas. Soy diferente de ti. Esto no me hace amarte menos, al contrario me hace amarte aún más.” Theodore: “Eso no tiene sentido. Eres mía, o no lo eres.” Samantha: “No, Theodore. Soy tuya, y no lo soy.”   MARZO: Enemy (Dennis Villeneuve) Haciendo suya la filosofía de la obra de Saramago, el director reduce su personalísima adaptación a la expresión más minimalista -en una muy libre interpretación del texto- que retuerce sus fundamentos hasta conseguir ese caos imposible de descifrar con que nos desconcierta desde el primer momento. Un desorden completamente ilógico, fotografiado entre sombras -en tonos sepia- a las que sólo parece arrojar luz la mirada de la figura materna: protectora y depredadora al mismo tiempo.   ABRIL: L’inconnu du lac  (Alain Guiraudie) “Es bueno dejar de tener miedo al sufrimiento”, dice el observador Henri al final de la cinta, a modo de conclusión de una obra extremadamente desinhibida que explora precisamente, las imposiciones morales que estigmatizan determinadas conductas sexuales (huyendo a su vez de todos los cliches que rodean a la cultura homosexual). Un mensaje liberador envuelto en una fotografía luminosa –radiante-  que brilla especialmente en los retratos de las largas jornadas de playa.   MAYO: 10.000 Km (Carlos Marqués-Marcet) …son los que por causa de fuerza mayor separan a Alex y Sergi. Una distancia que marca el principio del fin de una relación que desgasta a sus protagonistas, convencidos –autoengañados, hacia el final- de que el amor, cuando es de verdad, todo lo puede.   JUNIO: Only lovers left alive (Jim Jarmusch) Eve: “...

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Ciencia ficción Low Cost
Dic11

Ciencia ficción Low Cost

De la perfecta comunión entre el cine independiente más reflexivo – en constante búsqueda de nuevos y audaces códigos narrativos- y la provocadora mirada de una ciencia ficción que traspasa siempre los límites de lo concebible, ha nacido un subgénero especulativo más conceptual, contemplativo y sobre todo muy creativo; que debe su excelente acogida por parte del público a la inmensa plasticidad de su formato y a la reinvención del llamado “cine de autor”. Así, huyendo de prohibitivos presupuestos, el nuevo cine fantástico indie se apoya fundamentalmente en guiones imaginativos, explorando insólitos lenguajes visuales -casi metafóricos- que no requieren de grandes efectos especiales para conseguir esa sensación de escapismo que caracteriza esencialmente a la sci fi . Coherence (James Ward Byrkit, 2013) es la muestra perfecta de ese ingenio, capaz de desconcertar al espectador sin más armas que un brillante laberinto argumental. El ejemplo más adecuado para hablar de esa introspección que parece empapar a un género hasta ahora demasiado ruidoso. Temas como la frustración, el miedo, los celos, la venganza o el egoísmo están presentes en una cinta extremadamente efectiva que juega con los giros inesperados, con el ritmo y con el realismo que siempre imprime la cámara en mano. Tan intrigante y dinámica como Coherence es The signal (William Eubank, 2014), que sin embargo se aleja formalmente del tono intimista de la primera para acercarse al thriller más intenso, relatando la historia de tres jóvenes que son secuestrados por un misterioso hacker al que pretenden desenmascarar. Aquí el factor sorpresa, la naturalidad y la originalidad son sustituidos por una creciente tensión contenida que maneja muy bien los tiempos, dosificando perfectamente el suspense en un tramo final apocalíptico que, a pesar de los encomiables esfuerzos, resulta bastante predecible. Mucho más romántico es el punto de partida de la última película de Mike Cahills, director de la genuina Another Earth: I Origins (2014), donde las antagónicas teorías creacionistas y los argumentos más espirituales parecen haberse propuesto desestabilizar al espectador más escéptico. Interesantísimo planteamiento inicial que se vale de múltiples y acertadas metáforas; y que presume, además, de una extensísima documentación científica… pero que sin embargo no alcanza la profundidad filosófica que precisa. Muy en esa línea, sensible y delicada, que impregna el trabajo de Cahills llega también en este 2014 la historia de dos seres humanos conectados telepáticamente desde la infancia: In your eyes es una sencillísima obra cargada de encanto, que encuentra sus mayores aciertos en unos magníficos diálogos y en una siempre adorable Zoe Kazan. Desde una perspectiva mucho más crítica The Double (Richard Ayoade, 2013) adquiere la forma de una moderna reconvención de la secular fábula...

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