No sólo del teatro y la literatura bebe el cine: Alex Colville y su influencia en los realizadores norteamericanos
Feb04

No sólo del teatro y la literatura bebe el cine: Alex Colville y su influencia en los realizadores norteamericanos

Título un poco largo, lo sé, pero sirve como introducción a un apartado poco conocido y que espero resulte nuevo para muchos, pues no siempre uno ve con claridad la influencia de ciertos realizadores; más ahora teniendo en cuenta que parecemos estar en una era de cine muy influenciado por el cómic y los videojuegos, fusionados en una estética muy a la moda y que no sabemos cuánto se alargará. El nombre de Alex Colville no sonará a casi nadie y no pasa nada, pues no se trata de un cineasta, de allí que este escrito pueda resultar extraño en una página así. Y sin embargo, su importancia e influencia han sido recalcadas por algunos de los grandes directores estadounidenses del panorama, quienes no dudan en reconocer la fuerza visual de este pintor (sí, esto va de pinturas, señoras y señores; de pintura y cine) contemporáneo con una facilidad para crear imágenes muy sugerentes y llenas de misterio, dejando siempre libre interpretación a la imaginación. Colville, que el próximo 16 de julio hará tres años que falleció, fue un artista canadiense muy en la línea de otros pintores norteamericanos anteriores como Edward Hopper o Grant Wood, de coetáneos como Andrew Wyeth, o de posteriores como Kenton Nelson. Todos tienen en sus cuadros un denominador común: la vida americana cotidiana. Con diferencias evidentes de enfocarlo y retratarlo, claro está, pero con la misma fascinación. Pero Colville destaca entre ellos no por ser mejor o peor o más o menos famoso, sino por ser el más oscuro en cierta manera. Se desmarca dando un sentido a sus cuadros que suele generar desasosiego e intranquilidad, no por ser terroríficos o de pesadillas tipo Goya, sino por captar instantes y hacernos conscientes de que en cualquier momento algo (probablemente malo) va a suceder. Aunque no todos sus cuadros son así, por supuesto. Y lo que aquí se va a intentar, como digo, es intentar hacer ver cómo sus pinturas esconden una fuerza tan cinematográfica que muchos lo han homenajeado (hay que echarle imaginación, ya lo iré recalcando repetidamente) de distintas formas; así que lo único que hay que hacer es intentar observar detenidamente para descubrir la importancia de la composición de sus elementos para despertar nuestras emociones. Empezamos con Wes Anderson, el hipster de moda por antonomasia en los últimos años. Y para él elegimos esta imagen de Moonrise Kingdom, donde el personaje de Suzy observa con unos prismáticos el horizonte. El mar y el cielo quedan a sus espaldas, y ella más que mirarnos a nosotros (o a cámara) parece mirar más allá, más en la lejanía. Pues bien, ahora mirando el cuadro...

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Hail, Caesar!: versión romantizada de los Coen del Hollywood de los 50
Feb12

Hail, Caesar!: versión romantizada de los Coen del Hollywood de los 50

Los talentosos hermanos Coen han mostrado a lo largo de su exitosa carrera su gran destreza en distintos géneros cinematográficos. Con Hail, Caesar! (¡Ave, César!) satirizan distintos géneros, para ofrecer mediante una delirante comedia una versión romantizada del Hollywood de los años 50, siendo probablemente la película más fantasiosa de toda su filmografía. Prima lejana de Barton Fink, la película resulta un interesante ejercicio de cine dentro del cine. El proyecto nació hace diez años, pero tardó en hacerse realidad. Pero una vez retomado el proyecto, los Coen han logrado reunir a sus habituales colaboradores, que resultaban imprescindibles para realizar la película tal y como la tenían ideada. La 66ª edición de la Berlinale ha sido inaugurada precisamente con la proyección de Hail, Caesar! contando con la presencia de los hermanos Coen, George Clooney, Josh Brolin, Tilda Swinton y Channing Tatum. Hail, Caesar! es a la vez un homenaje y una sátira de la época dorada de Hollywood en los años 50, cuando reinaban los estudios, justo antes de que empezara su crisis al tener que enfrentarse a la televisión, y en plena Guerra Fría. Para plantar cara a dicho rival, Hollywood apostó por realizar una serie de superproducciones de epopeyas bíblicas con miles de extras, osados musicales y espectáculos acuáticos en technicolor, así como una gran cantidad de westerns y elegantes dramas de sociedad. Y los Coen han sabido agrupar todos los citados elementos hábilmente en su nueva película. Y dichos elementos quedan recogidos de hecho ya en su sinopsis: En el Hollywood de los años 50, uno de los grandes estudios pretende hacer una gran superproducción de romanos protagonizada por una gran estrella (Clooney), pero el actor es secuestrado durante el rodaje por unos comunistas. Preguntado a George Clooney en la rueda de prensa, si había pertenecido alguna vez a algún partido comunista, entre risas ha contestado que prefería atenerse a la quinta enmienda. En aquella época, los jefes de los grandes estudios controlaban tanto la vida profesional como la privada de sus grandes estrellas, y tenían incluso a personas contratadas para que se encargaran de resolver todos los posibles problemas que pudieran surgir durante la producción, y proteger además a dichas estrellas y cuidar su imagen pública. Un duro trabajo que realizaron personas como el verdadero Eddie Mannix, figura que inspiró a los Coen para realizar la película, y a quién han incluido en el film en una versión santa personalizada, interpretado magistralmente por Josh Brolin. El mismo Josh Brolin bromea diciendo que no dudó ni un momento en aceptar el papel al leer en el guión que tendría la oportunidad de abofetear a George Clooney, deseando que se tuviera que repetir...

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2016: el cine que viene
Ene13

2016: el cine que viene

El 2016 apunta maneras: Nos traerá películas de Scorsese, Malick, Eastwood, los hermanos Coen o Almodóvar, solo por nombrar algunas. Hemos seleccionado 25 estupendos ejemplos de lo que será un año ecléctico.

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El puente de los espías: Spielberg, el gran patriota
Nov26

El puente de los espías: Spielberg, el gran patriota

Steven Spielberg vuelve a la gran pantalla tras las cámaras tres años después de su último film, Lincoln, y lo hace con El puente de los espías, una película que combina drama judicial y thriller de espionaje, y que nos traslada a los años 50, en plena Guerra Fría. El experimentado equipo de Spielberg propone poca reflexión del público a cambio de mucho entretenimiento. A modo de breve sinopsis, Tom Hanks interpreta a James Donovan, un prestigioso abogado, al que le es encargado defender a un espía soviético, al que quieren concederle todas las garantías judiciales posibles, para que nadie tenga nada que objetar. Para Donovan, defender a un presunto espía soviético resulta complicado ante el rechazo generalizado, inclusive de su familia, que teme el escarnio al que serán sometidos por la sociedad. Paralelamente, un piloto estadounidense, que sobrevolaba ilegalmente la Unión Soviética para sacar fotografías aéreas de espionaje, es abatido y detenido por los soviéticos, por lo que Donovan, cuya especialidad son en realidad los seguros, propondrá la estrategia de intercambiar a los prisioneros… Dicha la premisa de la cual parte la película, resaltar que se trata de un film que tiene bastantes elementos a destacar de forma positiva, pero también algunos a criticar negativamente. Empezaré por sus partes positivas. El puente de los espías cuenta con una puesta en escena grandiosa, un magnífico ejercicio cinematográfico de espionaje y contraespionaje; cine de calidad. Y durante gran parte del metraje, Spielberg demuestra de nuevo su maestría tras las cámaras y en la dirección, manteniendo hábilmente una narrativa fluida, y creando además una ambientación espectacular de los años 50 -sobre todo de Berlín- donde el escenario cobra protagonismo. La película respira clasicismo puro, y es una de las cintas de Spielberg más melancólicas. El guión, escrito por los hermanos Coen y Matt Charman, recrea unos hechos reales interesantes añadiendo un corte de intriga novelística, y cuenta con tres líneas argumentales (siendo quizá la del piloto estadounidense la peor elaborada, y resultando algo forzada su presentación y elaboración). También resulta innegable la gran labor del habitual director de fotografía de Spielberg, Janusz Kaminski, logrando una vez más una vistosa fotografía, llena de buenos contrastes y que resalta en parte gracias a la buena ambientación artística realizada. Por otro lado, Tom Hanks realiza una interpretación bastante buena, pero quien merece una mención especial es Mark Rylance en su papel secundario interpretando al espía soviético que termina siendo apresado y juzgado, puesto que cada vez que aparece en escena logra robar el protagonismo absoluto con su especial carisma; será seguramente una interpretación merecedora de una nominación al Oscar. Resaltadas las partes positivas de la película, toca la crítica negativa. En primer lugar, Spielberg vuelve a caer en el pesado maniqueísmo de...

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