La Bella y la Bestia: La misma bestia con distinto collar
Mar19

La Bella y la Bestia: La misma bestia con distinto collar

El arranque de La Bella y la Bestia es un preludio comprimido de lo que Bill Condon está a punto de ofrecer: por un lado están las prolongaciones de metraje sobre secuencias del clásico original, estirando el relato en una excusa para añadir nuevas canciones -algunas de su adaptación teatral en Broadway- que palidecen al lado del repertorio creado por los propios Alan Menken y Howard Ashman en 1991, y por el otro, sosteniendo el refuerzo nostálgico de este remake, persisten las obligatorias inclusiones de los mismos números musicales de la cinta animada de 1991, reciclándolos en un formato de imagen real con el que no terminan de ser compatibles, con la excepción de un formidable inicio que aúna lo mejor de las coreografías multitudinarias de Oliver (1968, Carol Reed) y la fotogenia individual de una encantadora Emma Watson que a veces recuerda a la de Julie Andrews, tarareando en la cumbre de una colina, en Sonrisas y Lágrimas (1965, Robert Wise). El resto es una reescritura reproducida, diálogo a diálogo, del mismo libreto de Linda Woolverton, con pequeñas alteraciones argumentales y numerosas connotaciones de inclusión étnica en el reparto en aras de lo políticamente correcto. Plumette sigue siendo el interés romántico de Lumiere Bella (Emma Watson) es una joven campesina que vive aislada con su viejo padre Maurice (Kevin Kline) en una aldea de la campiña francesa, alejados del ajetreo de París, mientras es pretendida por el bravucón terrateniente del pueblo, Gastón (Luke Evans), quien jamás se separa de su leal (y enamorado) esbirro LeFou (Josh Gad). La vida de Bella cambiará cuando su padre descubra la existencia de un siniestro castillo en el que habita una misteriosa Bestia (Dan Stevens) condenada bajo los efectos de una maldición. Gastón y LeFou, dos compañeros inseparables La Bella y la Bestia apenas se distingue del resto de adaptaciones recientes a imagen real de los clásicos de Disney, salvo porque de ésta emerge un generoso ejercicio de humanización que dota a sus personajes de un pasado, con un par de pinceladas biográficas a modo de flashbacks, tanto en sus dos protagonistas como en el anciano Maurice con los rasgos de Kevin Kline. Bella cuida de su padre, el viejo inventor Maurice Pero cuando llega el momento de repetir las secuencias musicales que mejor atesoramos en la memoria, Condon no sabe recrearlas con la misma emoción que Kirk Wise y Gary Trousdale hace 26 años, y en el caso de una desangelada versión de Que Festín resulta aún más sangrante la diferencia. Ewan McGregor se transforma en Lumiere Tal vez si se hubiese partido de cero, sin la obligación de reescribir palabra por...

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Zootrópolis para todos
Feb19

Zootrópolis para todos

Zootrópolis es el tercer largometraje animado de Disney Studios contextualizado en un mundo enteramente animal. Especies de todo tipo, humanizadas, caminando a dos patas y vestidas, trabajando y socializando. En este sentido, sigue el mismo esquema que Robin Hood (1973) y Chicken Little (2005). Sin embargo, Zootrópolis consigue llegar mucho más allá. No se limita a adaptar la historia de Robin Hood o a… lo que quiera que buscara Chicken Little. Si algo cabe destacar de la película es que no se centra en entretener solamente a los más pequeños. La clave es simple: los adultos también merecen disfrutar de la animación que le gusta a los niños. Los padres que llevan a sus hijos al cine agradecen una historia con guiños dedicados a ellos, con humor para espectadores de cualquier edad. Un “todos los públicos” que incluya referencias a la cultura pop, tan utilizada en los productos audiovisuales como medio para acercarse al espectador. Eso es algo que Pixar lleva teniendo claro mucho tiempo, ya desde Toy Story, pero que a los Disney Animation Studios ha parecido costarle más asimilar, tendiendo siempre a un rebosante infantilismo que no acababan de equilibrar. No es algo que reste valor a sus producciones, pero no por ello deja de ser un punto a favor. En los últimos años, largometrajes como Big Hero 6 han dejado en parte a un lado ese exceso de dulzura empalagosa. Zootrópolis es un destacado avance en esta cuestión. ¿Una ficción protagonizada por una conejita que no peque de ser empalagosa? Misión completada, ahora es una realidad. Los protagonistas del largometraje son Judy Hopps (voz original de Ginnifer Goodwin) y Nick Wilde (Jason Bateman). Judy es una conejita que vive con su muy numerosa familia en el campo, vendiendo zanahorias. Desde pequeña, Judy ha deseado ser policía, y si algo caracteriza a este personaje es su tenacidad. Esto es Disney, así que, por supuesto, cumple su sueño y se gradúa como la primera conejita policía. Como recompensa, es enviada a Zootrópolis, ciudad principal de Zootopía, para trabajar en la comisaría central. Spray anti-zorros en mano y con música de videoclip de fondo, Hopps parte hacia la gran ciudad, donde pronto descubrirá que su sueño igual no es tan idílico. Allí conoce a Nick Wilde, un zorro con mucha cara y de actitud sarcástica, que choca mucho con la policía desde su primer encuentro. En su primer planteamiento, el personaje de Nick Wilde iba a ser el protagonista absoluto de Zootrópolis. Cuando se decidió dar más peso a Judy Hopps, se contrató a Rich Moore para que colaborara en la dirección junto a Byron Howard y Jared Bush. Por diversas circunstancias, el zorro y la conejita acaban colaborando para resolver un caso...

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Diez años de High School Musical en 10 canciones
Ene20

Diez años de High School Musical en 10 canciones

20 de enero de 2016: diez años ya del estreno de High School Musical en Estados Unidos. A muchos no les dirá nada. A otros sí, un “¡oh, no! Pensaba que ya me había librado de ellos para siempre”. Y luego hay fangirls y fanboys nostálgicos. Hace diez años que Disney Channel emitió la película y estalló la fiebre musical en el mundo entero. ¿No es una obra maestra ni la primera, ni sus continuaciones? Claro que no. Pero marcaron la adolescencia de una generación… Y a sus estrellas. A día de hoy solamente Zac Efron y Vanessa Hudgens tienen algo más de impacto mediático más allá de estos papeles. El primero sigue participando en diversas películas interpretando el papel de “guaperas”. La segunda estrena próximamente en EEUU Grease Live!, donde interpreta a Rizzo. El resto del elenco ha continuado con sus vidas, sin adquirir una gran relevancia dentro del mundo de la actuación.   Me declaro culpable. Yo misma seguí con entusiasmo el estreno de cada una de las partes que conforman la trilogía, y no me arrepiento de ello. Si me ponen cualquier canción, me sabré la letra. No me juzguéis, no merece la pena: lo de Crepúsculo seguirá siendo peor. High School Musical despertó interés por la música y por el teatro a muchos jóvenes. Y también parece que despertó a Disney Channel, que vio la máquina de hacer dinero que tenía delante y no desperdició la ocasión. Merchandising, concursos y realities, secuelas, spin-off (no olvidemos La fabulosa aventura de Sharpay), y una enorme cantidad de películas posteriores con una temática muy similar en la cadena… Véanse Camp Rock, Starstruck, y más recientemente Teen Beach Movie y Los descendientes, siendo ésta última del mismo director de la trilogía, Kenny Ortega. Precisamente para celebrar el décimo aniversario del estreno de la película, y recordar el impacto que tuvo en su momento en determinado sector de la población, aquí tenéis una selección de las diez canciones que considero más relevantes para la saga, por unos u otros motivos. ¿Estáis de acuerdo? 10. Humuhumunukuapua’a (HSM 2): Fue eliminada de la versión final, pero se compartió como un extra, y es impresionante. Ver a Ashley Tisdale con una piña en la cabeza cantando una canción hawaiana a Zac Efron es casi tan fantástico como ver a Lucas Grabeel haciendo de pez y sintiéndose desplazado por no ser el rey del número. Lo siento, Ryan. Troy Bolton es Troy Bolton.  9. Can I have this dance? (HSM 3): Dueto entre los protagonistas en el tejado del instituto, donde, como se descubre en la primera película, Troy Bolton tiene su lugar secreto: un jardín impecablemente...

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Star Wars, El Despertar de la Fuerza: El Regreso a la Infancia
Dic20

Star Wars, El Despertar de la Fuerza: El Regreso a la Infancia

Hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia sin spoilers… No hacen falta ni dos minutos del nuevo capítulo de la recién adoptada franquicia de Disney para atisbarse de que la compañía del ratón ha sabido devolverle a la space opera más famosa de todos los tiempos el mismo espíritu pulp de sesión doble matinal con que Lucas la vió nacer, y a la que Lawrence Kasdan ayudó a dar sus primeros pasos adultos hasta convertirse en un gigante del entretenimiento para masas. La gran machada de su propio creador fue la de querer dotar a su fantasía espacial de ostensión y solemnidad en una reiterativa y plomiza segunda trilogía que casi destruye el buen sabor de boca de una mitología concebida como un cuento clásico, el de la eterna lucha entre el bien y el mal. La Guerra de las Galaxias, o al menos con ese nombre la conocimos algunos, es un juguete para nostálgicos y un pasatiempo atemporal que te transporta a la infancia, y así es como afortunadamente lo han entendido el propio Kasdan -coguionista y supervisor de este nuevo episodio-, Kathleen Kennedy y el director J.J. Abrams al devolverle a la saga la capacidad de hacernos soñar mientras volvemos a sentirnos como niños de 12 años. ¿Es todo exactamente igual? No. La presencia algo más relegada -tal y como se anunció desde que dió comienzo el rodaje- de Ford, Fisher y Hamill es un chute de melancolía que sirve de cebo a los fans más veteranos. Su participación en el nuevo episodio es un parche argumental que los que ya andamos entrados en años agradecemos, y que sirve para adherir a los adeptos de la trilogía original -las referencias a los episodios I, II y III son inexistentes- con una nueva legión de seguidores de menos de 30 años para quienes Han, Luke y Leia son sólo un puente entre un pasado que conocieron gracias al formato doméstico y otra apasionante epopeya galáctica de la que aquellos ya no serán los únicos protagonistas. Habrá tiempo de sobra para hacerse a la idea de que la implacable dureza de Rey (Daisy Ridley), la arrolladora chulería del desertor Finn (John Boyega) y el potencial carisma -aún por explotar- del piloto Poe Dameron (Oscar Isaac) son los nuevos pilares de la marca Star Wars. El legado de Han Solo, Leia Organa y Luke Skywalker pervivirá siempre guardado en un rincón privilegiado de nuestra memoria, incluso cuando se aparten a un lado para dejar que otras caras libren nuevas batallas. La Fuerza nunca se desvanece, sólo cambia de rostro, y sigue fluyendo alrededor nuestro en forma de emocionantes nuevos capítulos...

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Review Once Upon a Time 5×03: Siege Perilous
Oct16

Review Once Upon a Time 5×03: Siege Perilous

La siguiente entrada contiene spoilers. Este capítulo trata sobre las historias que le suceden en Camelot y Storybrooke a Charming y Arturo

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Once Upon a Time – Review de los capítulos 5×01 y 5×02
Oct10

Once Upon a Time – Review de los capítulos 5×01 y 5×02

La siguiente entrada contiene spoilers de los capítulos 5×01 y 5×02 de Once Upon a Time. Todo ha cambiado, ahora los protagonistas deberán enfrentarse a un mundo donde la salvadora Emma ahora es el ser oscuro.

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Érase una vez un cuento para adultos…
Jul17

Érase una vez un cuento para adultos…

…Un cuento que no lo era tanto para adultos que lo son demasiado.  Un relato sin tiempos ni espacios, sin  estilosas princesas  ni héroes amanerados, sin terminaciones sexistas ni rancias moralejas. Érase una vez una historia en la que el protagonista era un lúcido viaje de regreso a esa frágil inocencia que con el tiempo matiza el brillo de sus recuerdos hasta consumirlos, una nostálgica excursión de la que no desearemos  ni podremos volver, una mirada a nuestro porqué  -a través de las emociones que definen nuestra esencia-,  y a nuestro cómo -dejando que la memoria y los sueños  terminen de componer el  puzzle de nuestro ahora-. Érase una vez, también, un espectador que comprendió  que el equilibrio emocional es un imposible juego de malabares, que los sentimientos tienden a combinarse dando lugar a desconcertantes sensaciones, a confundirse  y a resignificarse con el paso del tiempo; que “el panel de mandos de la Central” se va ampliando y complicando a medida que superamos etapas, y que la tristeza –aunque tenga forma de lágrima- puede ser absolutamente reconfortante.  Un espectador  que se autopsicoanalizó durante noventa coloristas minutos, reconociendo la irracionalidad del miedo y ruborizándose al identificar como propios los brotes de ira de Riley. Érase una vez un espectador que se enamoró de la contagiosa luz de Alegría y que se comprometió, tras los créditos finales, a no dejarla ir por nunca jamás. …Érase una vez, además, una película infantil en la que el subconsciente de una niña de once años  nos regala una de las aventuras más tiernas, más conmovedoras y más divertidas  de la historia del cine de animación. Una maravillosa fábula cargada de valores y narrada desde la candidez más...

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