T2 Trainspotting: “Haz lo del capó, Ewan, que esto saldrá en el tráiler” (**1/2)
Feb22

T2 Trainspotting: “Haz lo del capó, Ewan, que esto saldrá en el tráiler” (**1/2)

Hubo motivo para la esperanza cuando se abrió la veda y soltaron el cargamento promocional: el regreso de los cuatro actores originales, una nueva cooperación entre el director y el guionista de antaño y la reconciliación definitiva entre el hoy consagrado Ewan McGregor y un Danny Boyle que hasta ahora nunca ha parecido encontrar su lugar en el siglo XXI. Una de mis películas favoritas (y la de toda una generación de adolescentes a quienes nos impactó al mismo tiempo que El club de la lucha, Pulp Fiction o La naranja mecánica) resucitaría con todas las papeletas para pasar a la memoria como una digna heredera, que no (jamás) comparable a la obra maestra que contribuyó con mucho a configurar el cine de los 90, que, pese a quien el pese, ya puede considerarse oficialmente como nostálgico. Pero, al rasgar la venda del hype que nos cegaba a casi todos de la emoción, se empezaron a adivinar desde el principio algunas señales de mal agüero: desde el tráiler (como, por otra parte, no podía ser distinto) se volcaba abusivamente en los guiños del pasado que elevaron el mito, pasando por las tibias críticas de prensa y acabando por algo tan anecdótico y estúpido como pasear por la calle el día anterior al pase y ver que en el cartel salen los protagonistas a todo color, en vez de en el llamativo blanco y negro mezclados con naranja, paleta que siempre quedará asociada a las legendarias desventuras de los desencantados yonkis al fondo de la alfombra, en el baño más sucio de Escocia, viendo correr trenes por sus venas. Por algún rato, la nueva película parecía aterrizar de pie en 2017. Empecé con los pelos como para tallar madera, presenciando fragmentos de una secuela cartografiada directamente de las cabezas de los fans. Mark Renton (McGregor) vuelve a un Edimburgo gentrificado, extraño, para arrancar la reunión de viejos amigos que todo el mundo podría y debía esperarse. Sick Boy (Lee Miller) es un chantajista de poca monta, Spud (Bremner, que esta vez se hace con el espectáculo) no ha superado el caballo y Begbie (Carlysle) necesita un billete de vuelta al mundo real tras veinte años en el trullo. Hay viejos y nuevos conflictos: la película se amarra a lo conocido, al estilo que hoy atrapa menos, con la salvedad de que en ocasiones le debe más al Sherlock Holmes digital de Moffat que a la antigua gloria juvenil. Evidentemente, no hay que ser tan ingenuos como para pensar que las mismas cosas que funcionaron en 1996 iban a ser admisibles en la era de los filtros de Snapchat (y la...

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Trainspotting 2: la ansiada secuela
Feb16

Trainspotting 2: la ansiada secuela

En el marco de esta 67 edición de la Berlinale, con su gran variedad de secciones, uno de los títulos que llamaba mas la atención desde buen principio era sin lugar a dudas la proyección de Trainspotting 2, insertada fuera de competición en la Sección Oficial, para fuera de competición, básicamente para empezar su promoción a nivel mundial. Veinte años han pasado desde que se estrenara el segundo film de Danny Boyle, Trainspotting (1995), y que se convirtiera por su propio peso en una película de culto. Y la espera para la ansiada secuela se ha llegado a hacer larga para los mas impacientes: el deseado reencuentro con los icónicos Mark Renton, Sick Boy, Spud y Begbie. Pero el tiempo ha permitido que veinte años mas tarde, se pueda realizar dicha secuela con el reparto original, envejecido de forma natural, para reencarnar a sus respectivos personajes. En palabras de su director, Danny Boyle: “Han transcurrido 21 años desde que se estrenó la primera película, y el sentido común dice que la secuela llega 20 años demasiado tarde. Pero el retraso no fue precisamente deliberado; lo cierto es que llevábamos muchos años hablando de hacer otra película. Pero ahora, lo cierto es que esto es precisamente lo que le da razón de existir a la película: cuando pones a los actores al lado de sus personajes y comparas su aspecto diferenciado en los veinte años que han transcurrido, es algo brutal. Hace diez años ya intentamos hacer la secuela, pero los actores no se veían demasiado distintos.” Foto de Rubén Seca No obstante, y muy a mi pesar, considero que la ansiada secuela no está para nada a la altura de la original, y vive constantemente a su sombra, con constantes dosis de nostalgia. Porque esta secuela es realmente tan solo eso: un ejercicio cinematográfico nostálgico sin apenas vida propia. Se descartaron muchas propuestas de guión a lo largo de estos años para realizar la secuela, porque ninguno convencía. Y a mi, por desgracia, tampoco ha logrado convencerme en absoluto el guion definitivo, que ha desperdiciado completamente el potencial que podía tener el film. Y lo que es peor: ha conseguido que esta secuela no tenga siquiera razón de ser alguna -a excepción de algunas escenas muy bien logradas-. En cualquier caso, es recomendable verla sin expectativas, para no salir desilusionado. Pues si bien no llega a ser una película fallida del todo, lo cierto es que entristece ver el poco jugo que se le ha sacado a los carismáticos personajes creados en la película original, siendo el hilo argumental y dramático bastante estúpido e innecesario, carente de cordura escénica, bajo mi humilde...

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Steve Jobs: desmontando al genio de Apple
Dic21

Steve Jobs: desmontando al genio de Apple

Tan solo dos años después de la muerte del cerebro detrás de una de las compañías más exitosas de la última década, un tal Joshua Michael Stern decidió romper con el periodo de luto en el que se encontraba sumida Apple y enfrascarse en la aventura de llevar a la gran pantalla la historia de Steve Jobs valiéndose del poco talentoso Ashton Kutcher como actor fetiche. La jugada, como cabía esperar, no le salió bien. Además de que su estreno en taquilla fue descrito por muchos como un auténtico fracaso, a día de hoy la puntuación de ese biopic llamado Jobs en páginas web de referencia no podría ser más baja. Ante este panorama, y dos años después de la catástrofe encarnada por Kutcher, Danny Boyle (Slumdog Millionaire) decidió tomar las riendas de la historia con el apoyo de Universal Pictures y de un equipo que era, cuanto menos, prometedor: el guión estaría firmado por Aaron Sorkin (La Red Social, The Newsroom), el papel protagonista recaería sobre Michael Fassbender, y entre los nombres del resto de miembros del reparto brillarían los de iconos como Kate Winslet y Jeff Daniels. Casi nada. Sin embargo, esta producción tenía todas las de perder, pues ni todos los espectadores se sienten embriagados por el frenético estilo narrativo de Sorkin, ni pocos son los que se autodenominan detractores de esa cinematográficamente peculiar forma que tiene Boyle de trasladar historias a la gran pantalla. ¿Estaríamos ante un nuevo fracaso? Ni por asomo. Sacando provecho a un planteamiento y estructura narrativa que son tan osados como originales, Danny Boyle ofrece a los espectadores un espectáculo cinematográfico que, más que brillar por su para nada mediocre componente visual, lo hace por la auténtica montaña rusa que integran todos y cada uno de sus diálogos. Como si de un tablero de ajedrez se tratase, los protagonistas de este juego de palabras tendrán tres oportunidades para poner en jaque a su adversario, para sacar a buen puerto sus proyectos en una desorbitada lucha de egos, o para contar una historia fascinante sin caer en melodramas. Y es que, muy en contra de lo que muchos puedan pensar, Steve Jobs era un hombre complejo al que Sorkin y Boyle no han intentado esconder detrás de sentimentalismos o discursos bonitos. Desde el minuto número uno de su metraje, Fassbender, cuyo trabajo le ha merecido una nominación a los Globos de Oro como Mejor Actor, es echado a las mareas de la opinión pública en las que le resultará muy difícil navegar sin hacer despertar cierta antipatía o repulsa hacia su personaje: un despiadado ídolo de masas que, además de haber sido...

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Trainspotting (BSO)
Dic09

Trainspotting (BSO)

Hay bandas sonoras que marcan una época y se consolidan como referentes musicales. Trainspotting (1996) es un buen ejemplo. Junto con The Beach (2000), Slumdog Millionaire (2008) o Trance (2013), forman parte de la carrera de un director que suele dar en el clavo a la hora de escoger canciones y montarlas de manera que funcionen a nivel narrativo. Somos creadores de espectáculos –dice Boyle– no filósofos. Trainspotting Estreno: 1996 8.3 Género: Crime Mark Renton, un joven escocés, y sus amigos son adictos a la heroína, lo que significa que viven fuera de la realidad, en un mundo aparte. Dentro del grupo hay un psicópata alcohólico y violento, un joven desesperado, un mujeriego con un conoc Leer...

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