Dunkerque: Nolan golpea a sus haters por tierra, mar y aire
Jul26

Dunkerque: Nolan golpea a sus haters por tierra, mar y aire

Al principio, cuando escuchas disertar a Christopher Nolan sobre su visión de una buena historia, su minuciosa manera de exprimir cada plano y recrearse en cada línea de diálogo, cuesta distinguir entre la pose pretenciosa empleada por algunos ‘grandes directores’ de nueva hornada y la verdadera pasión por el oficio de contar historias que este señor demuestra en su décimo largometraje. Y puede que el empujón que el realizador de Memento necesitaba para reivindicarse frente a otros ídolos de barro, igual que el grano se separa de la paja, fuese encontrar la excusa para poder construir un relato a la altura de sus pretensiones. Tom Hardy es Farrier Dunkirk (2017, Christopher Nolan) prescinde del mayor escollo de la irregular trilogía del caballero con leotardos de kevlar: la mediocridad dialéctica de David Goyer y el exceso de metraje. Sus ajustados 107 minutos no dan tregua a más discurso que el de llevar a buen puerto una superproducción bélica con aroma clásico. No hay casi diálogos, salvo que sean necesarios. Sólo explosiones, el zumbido de las avionetas, el compás metálico y mortuorio instrumentado por Hans Zimmer durante los ataques aéreos alemanes, y la desesperación ciega de los soldados británicos -y franceses- tratando de salvar el pellejo. Kenneth Branagh es el Comandante Bolton No existen más ataduras narrativas que la plasmación de lo sucedido hace más de 70 años en las playas de Dunkerque, en un metraje que -y pensé que jamás diría esto de una cinta de Nolan– se hace demasiado corto. Dunkirk es la cúspide artística del realizador inglés, y una demostración práctica de cómo hacer cine a lo grande como no la verás en ninguna superproducción reciente. Mark Rylance es Mr. Dawson Hará cosa de unos dias leí a alguien decir que los haters de Nolan -entre los que me incluía hasta hace relativamente poco- tienen un problema. No podría estar más de acuerdo con esa afirmación. Aunque eso para mí, por suerte, ya es agua...

Read More
Batman v Superman: El ala oeste de la Batcueva
Mar24

Batman v Superman: El ala oeste de la Batcueva

Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia ha sido anunciada prematuramente en multitud de medios especializados como la mayor película de superhéroes de la historia, y a este paso podría convertirse en un tiempo record en el mayor fraude publicitario de la historia de Warner Bros. El duelo entre los dos mayores iconos del universo DC -y del mundo del cómic a nivel global- se salda paradójicamente con la más soporífera, aburrida, pesada y fatua pelea de gallos que recuerdo haber aguantado jamás en un blockbuster de este nivel. El mesiánico hijo de Krypton que tras 80 años sigue peinándose como Manolo Caracol y el murciélago huérfano de Gotham -ahora encorvado gracias a los andares de Ben Affleck– reparten justicia y hacen ídem a su estatus de heteruzísimos machos alfa aburriendo a las ovejas durante casi dos horas y media de palique en las que cambian los ansiados puñetazos por las amenazas de matón de barrio (¿sangras? isangrarás!), mucha mirada ladradora -y poco mordedora- y un par de pullitas y réplicas en la línea del ‘y tú más’ de toda la vida. Aunque al final nos llevamos algo más de diez minutos de mamporros bajo la lluvia de estos dos súper garrulos jugando a ver quién arrea las hostias más gordas. Repito, poco más de diez minutos, y tampoco es que la sangre llegue al río – ¡Tu qué! – ¿Yo qué de qué? Ben Affleck pone ojillos melancólicos y bebe mucho acurrucado en compañía del pobre Jeremy Irons en su loft subterráneo, Gal Gadot pasea palmito y luce los modelos de la nueva temporada de primavera del Corte Inglés, Diane Lane mira mucho al cielo y sufre por Clark que ha salido a volar y no se ha llevado el paraguas con la que está cayendo, y Kevin Costner se marca una imitación espantosa del fantasma de Obi Wan Kenobi. Hasta Holly Hunter pone su granito de arena apuntándose a esta fiesta del tedio con cuatro escenas sueltas que sirven para recordarnos que aún no se ha jubilado. El resto del metraje es una oda al onanismo de Zack Snyder a base de poesía visual a cámara lenta para que sea más fácil alcanzar sus más de dos horas y media de inacabable metraje. Porque todo el mundo sabe que si un blockbuster de acción dura más de 150 minutos deja de ser una simple película de entretenimiento para poder aparentar que nos quiere contar algo. Pero como lo cortés no quita lo valiente hay que de darle de comer aparte a un soberbio y sorprendente Jesse Eisenberg que disfruta con cada oportunidad que se le concede...

Read More
Memento Mori
Mar02

Memento Mori

Memento Mori es el título del relato corto escrito por Jonathan Nolan, que inspiraría el posterior film Memento, dirigido por su hermano Christopher y del que hablaremos en este post. Este supondría el inicio de la colaboración entre los dos hermanos, trabajando en la redacción conjunta de varios guiones cinematográficos, como Memento, El truco final, El caballero oscuro, El caballero oscuro: La leyenda renace o Interstellar. Una ya prolífica carrera pero que no ha hecho más que empezar.   El día que vi Memento, marcó un antes y un después en mi vida como cinéfilo. No tenía ni idea de que en el cine se pudieran hacer cosas como esas. I tan bien. La película formaría desde ese momento parte inamovible de mi TOP personal, y es que a día de hoy creo que no he visto nada igual a la estructura argumental y el tratamiento de Memento (Irreversible, de Gaspar Noé, usa una estructura parecida pero con distinto fin). Su director, Christopher Nolan, dice que hay que ver la película como mínimo dos o tres veces, y poder así ligar todos sus cabos. Yo por si a caso ya la he visto unas cuantas veces más -no solo hay que resolver el puzzle, también hay que saborear cada una de sus piezas, varias veces-. De hecho, aunque me gusta muchísimo el cine de Nolan (Batman begins, El truco final, El caballero oscuro, Origen o Interstellar), sigo considerando Memento como la mejor película de su excelente filmografía.   “No me acuerdo de olvidarte“ La mayor singularidad de este filme es, sin duda, el avance en sentido inverso de la historia. Además, el original montaje de la película, está totalmente justificado. Desmemoriado el protagonista -incapaz de generar nuevos recuerdos a raíz de un trágico incidente-, no sabe la mayoría de las veces que es lo que ha estado haciendo minutos antes. Con el montaje cronologicamente inverso, los telespectadores nos sentimos como el protagonista, ya que no sabemos nunca que es lo que ha pasado anteriormente. Cada nueva escena es un reseteo tanto para nosotros como para Leonard. Así, generamos empatía con el pobre protagonista, ya que el director consigue que experimentemos constantemente su misma confusión. Aun teniendo un timeline en principio desordenado, no deja ningún cabo suelto -cuenta con un muy buen guión-, por lo que debes prestar atención en todo momento, ya que tienes que ir revaluando la situación escena tras escena. Cuando el film termina sabes que tienes volver a ver la película. Y Nolan lo sabe también. La película va alternando secuencias en blanco y negro con secuencias en color. Las escenas en blanco y negro avanzan de forma lineal, en sentido cronológico, mientras que las escenas en color se nos van mostrando en orden inverso a la cronología. Así se alternan durante toda la película hasta que finalmente se unen la ultima escena en blanco y negro...

Read More
El «hype», en tres capítulos
Ene27

El «hype», en tres capítulos

 hype (sust.): Promoción o publicidad intensiva o extravagante. (oxforddictionaries.com) Esa es una de tantas definiciones oficiales, normalmente pertenecientes al campo del marketing, aunque cada cual lo entiende a su manera. Cuando alguien habla de hype de tal película, que si el hype de tal videojuego… seguramente se esté refiriendo a las expectativas que le provoca. Pero hype no es un sinónimo de expectativas, sino más bien de expectativas exageradas, estratosféricas y algunas veces descompensadas respecto a la calidad final del producto. Ciertamente es un concepto relacionado con la publicidad, con el bombo excesivo, aunque yo también lo entiendo como la combinación de éste, del bombo que conlleva el marketing intencionado del producto con aquel que proviene de tus amigos, conocidos… esos que te recomiendan encarecidamente que vayas al cine a ver Su Madre 2: En Bicicleta a la voz de ya, esa gente con criterio del que te fías, que te subrayan la necesidad imperiosa de consumir ese producto que ellos ya han probado. Esto es típico de la publicidad y uno de sus rasgos fundamentales: si no has visto Su Madre 2: En Bicicleta, no eres nadie, estás “desactualizado”, desapareces cuando ves que no puedes sumarte a ciertos temas de conversación. Han conseguido venderte tan bien esa película sobre la madre de alguien pedaleando hacia la puesta de sol que sientes que has de verla con tus propios ojos para creerla. Estás convencido de que te va a cambiar la vida o, por lo menos, lo esperas (o bien deseas lo contrario para poner en evidencia a esos cretinos que te engañaron). Los tres casos más graves que he vivido en los que el hype pudo conmigo se refieren a tres películas. Las tres son éxitos de crítica y de público. Las tres las vi, al menos en parte, a causa de todas las alabanzas que les profesaban personas que conocía, cuyos gustos me eran afines o bien por culpa de notas medias hinchadas en Filmaffinity (o no). Tres películas para tres capítulos. 1) LA NOLANADA Origen fue el gran estallido cinematográfico de 2010 y muy poca gente me contradirá. Ese verano la gente entraba emocionada y salía perpleja. Además de haber sido el año en que decidí encumbrar El caballero oscuro, la anterior y sorprendente película de Christopher Nolan, como una de mis películas favoritas de todos los tiempos (era joven), también fue el año en que empecé a percibirlo como un director demasiado laureado o, por lo menos, con una legión de groupies que no pestañeaban al etiquetarle como el mejor director de cine de la historia, sin pararse a pensar primero en nombres como Martin...

Read More