Guardianes de la galaxia Vol. 2: Guía marvelita del autoestopista galáctico
May08

Guardianes de la galaxia Vol. 2: Guía marvelita del autoestopista galáctico

A James Gunn le basta con los diez primeros minutos en su segundo volumen de farras galácticas para demostrar que el resto del universo cinemático marvel se la trae al pairo. Lo suyo es recuperar la esencia más pura de los seriales clásicos de Flash Gordon y Buck Rogers, lavarles la cara, hipervitaminarlos con todos los recursos digitales de los que dispone la todopoderosa maquinaria Disney, y traerlos de vuelta al siglo XXI con un par de regalos extra para los gourmets más freaks: jamás habrías pensado que Michael Knight, Pacman y la música de Sam Cooke pudiesen convivir dentro de una misma película. Chris Pratt y Dave Bautista vuelven a unir fuerzas. Más allá del incuestionable poder nostálgico de Guardianes de la Galaxia Vol. 2, nunca había visto a nadie que supiese renovar el concepto de la space opera más desenfadada con una convicción tan rotunda como la de James Gunn, no al menos desde los tiempos en que Nicholas Meyer estrenó, hace ya veinticinco años, Star Trek VI: Aquel país desconocido o, con algo menos de solidez, en la franquicia marvelita de Thor y los últimos episodios de la saga trekkie producidos por J. J. Abrams. ¡El equipo vuelve a la carga! Peter Quill ‘Starlord’ (Chris Pratt), Gamora (Zoe Saldana), Drax (Dave Bautista), el mapache Rocket (Bradley Cooper) y Baby Groot (Vin Diesel) se han convertido en una familia, y sobreviven como un grupo de mercenarios espaciales, exterminando bichos y realizando trabajos sucios por toda la galaxia. Cuando una especie de deidad galáctica denominada sutilmente Ego (Kurt Russell) afirma ser el padre de Starlord, todo cambiará para Quill y su grupo. Kurt Russell es Ego, un planeta con aspecto humano, y padre de Starlord Lo que distingue a cada nueva entrega de Guardianes de la Galaxia del resto de las producciones de Marvel Studios es que sus historias funcionan por sí solas, y no parecen simples precuelas o capítulos de anticipo para una próxima aventura de Los Vengadores, sino que incluso superan a la franquicia fundada por Joss Whedon en cuotas de vitalidad pulp, un incontestable poderío visual y su delicioso sentido de la diversión. Vin Diesel presta su voz y sus movimientos a Baby Groot Aunque ese mismo espíritu desenfadado y gamberro no debería extrañarme, teniendo en cuenta que James Gunn procede del último reducto de la galaxia donde el cine fantástico todavía no entiende de prejuicios: la inmortal e imperecedera Troma Entertainment. Los Guardianes de la Galaxia volverán en ‘Avengers: Infinity Wars’...

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Los siete magníficos: un buen remake del remake
Sep16

Los siete magníficos: un buen remake del remake

Los siete magníficos, que se estrenará en España el próximo 23 de septiembre, presentada en el Festival de San Sebastián, con la presencia de uno de sus protagonistas, el actor Ethan Hawke, quien además recibirá el Premio Donostia, tiene el honor de ser la única película en la historia elegida para inaugurar el Festival de Toronto y clausurar el Festival de Venecia en el mismo año. En 1954 el director nipón Akira Kurosawa rodó Los siete samuráis, que es probablemente uno de los mejores films de aventuras que se han realizado jamás, y cuyo argumento dio lugar posteriormente a varios westerns, como por ejemplo el remake del mismo por parte de John Sturges en 1960: Los siete magníficos, que básicamente recortó dos horas de metraje y adaptó la historia original de samuráis en el Lejano Oeste, pero manteniendo prácticamente las mismas escenas argumentales que la original. Este remake de 1960 se ganó un pequeño hueco en la historia del cine básicamente por su inolvidable y mítica banda sonora, y un reparto colosal encabezado por Steve McQueen, alias “The King of Cool”, Charles Bronson y Eli Wallach, entre otros. Aunque a mi modo de ver, fue un western correcto a secas, que no destaca por nada más que lo mencionado. Ahora, en el 2016, el director Antoine Fuqua (director de películas como Training Day, Shooter: El tirador, Lágrimas del sol y El rey Arturo), se ha atrevido a realizar algo que siempre resulta peligroso: un remake del remake. Y para sorpresa mía, ha logrado un muy digno remake, realizando una adaptación un poco más libre que la de Sturges en 1960. Han contribuido a ello John Lee Hancock y Nic Pizzolatto (True Detective) en la escritura del guión. La película cuenta con una enérgica puesta en escena, que sitúa al espectador rápidamente en ese cruel mundo que fue el Viejo Oeste, aunque lo hace con unos planos iniciales de gran belleza. Una vez presentado el conflicto principal, la película hace una breve presentación de nuestros siete protagonistas héroes (o villanos, según se mire), que terminan creando un grupo de lo más variopinto. La presentación de los mismos es correcta y dinámica, aunque también es cierto que se echa en falta un poco más de profundización de algunos personajes a lo largo de la película. Uno termina un poco con la sensación de que no se le ha terminado de sacar jugo a los actores del reparto; un excelente reparto del cual se podría haber esperado más. -Por favor, no dispares. Tengo familia. -Estarán mejor sin ti. Antoine Fuqua dirige el remake de Los siete magníficos con soltura y relativa frescura, pero no tiene el atrevimiento de buscar innovar tampoco. El film respira ese aire...

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Chris Pratt, un héroe revelación
Jun19

Chris Pratt, un héroe revelación

Es el actor de moda. Chris Pratt suena en todas partes, y su imagen llena todas las revistas de cine. Jurassic World le ha hecho mucho bien: Owen Grady y su escuadrón de raptores se han vuelto virales, ganándose con mucha rapidez el cariño del público. Y el odio, depende de a quién se pregunte, por supuesto. Los comienzos de la carrera de este americano fueron, cuanto menos, peculiares. Antes de iniciar sus andanzas en el mundo audiovisual, Chris Pratt trabajó como camarero y stripper en puntuales ocasiones. Su familia nunca fue especialmente adinerada. Sin embargo, ya entonces tenía claro que su mayor sueño sería el de mantenerse con el dinero que recibiera de su faceta de actor. No le importaba el papel: disfrutaba interpretando. Dejó la universidad al poco de empezar, pues los estudios nunca fueron su fuerte, y se marchó a Hawaii. En Maui vivió en una encantadora furgoneta pintada con dibujos de Scooby Doo. Sin casa, disfrutando de la naturaleza y sobreviviendo con el dinero justo que podía sacarse… Insiste en que fue una época que disfrutó mucho. Un año más tarde inició su carrera profesional tras conocer a la actriz y directora Rae Dawn Chong (Commando, El color púrpura). Él trabajaba por aquel entonces de camarero en un bar de la isla hawaiana, donde coincidieron. Se presentó, le comentó que era actor también, y despertó el interés de la realizadora. Dio la casualidad de que estaba haciendo audiciones, y necesitaba a alguien que interpretara a Devon, clásico personaje joven y engreído, en el cortometraje Cursed Part III. Ese personaje fue el que sacó de Maui a Pratt, como él mismo explicó en una entrevista con Ellen DeGeneres. Ya en Los Ángeles, tras el rodaje de la comedia de terror, encontró un nuevo trabajo en la serie Everwood, interpretando al atleta Bright Abbott entre 2002 y 2006. Al concluir con Everwood, Pratt pasó a formar parte del reparto de otra serie, The O. C., en su última temporada. Éstos fueron sus dos primeros papeles de mayor relevancia. Mientras trabajaba en estos proyectos también participó en alguna que otra película. Pronto todos estos roles se verían eclipsados por el adorable personaje de Andy Dwyer, en Parks and Recreation. Su desparpajo y naturalidad, así como su capacidad de improvisación lograron consagrarlo como un actor de comedia muy querido por la audiencia. Quedó demostrado al pasar de ser una guest star en la primera temporada a ascender a personaje fijo del elenco de Parks and Rec tras ésta. En un principio Andy Dwyer iba a participar como personaje secundario y temporal. El talento cómico de Chris Pratt fue recompensado, y ajustaron el guion para que siguiera teniendo...

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Jurassic World, Jurassic Gñerf (**)
Jun15

Jurassic World, Jurassic Gñerf (**)

Menos mal que, presumiblemente, esto es una película de dinosaurios, porque prácticamente todos los seres humanos que aparecen en pantalla merecen que les hinchen las narices. El guiño más inteligente que incluye Jurassic World lo tiene probablemente en el mismo principio, cuando, tras presentarnos la eclosión de múltiples huevos de bebés dino, corta a un plano detalle con la pezuña de un pájaro, haciéndola pasar por la de uno de los reptiles que hemos venido a ver. Seguidamente, los asistentes somos testigos de algo histórico, que no tiene nada que ver con saurios. Como todos sabemos, los niños en el cine tienen la costumbre de dar un poquito, bastante (mucho) asco. Lo inaudito es que el film se las arregla para que el crío repipi (tipo número 1… os explicaré esto de los tipos más tarde) resulte muchísimo menos repelente al lado del hermano mayor, el adolescente pasota (tipo número 2), que se merece que, además de hincharle las narices, le cuelgen de los tobillos por cada plano en el que aparece, de lejos el personaje más irritable de todos (y hay todo un desfile de ellos, así que no vais a pasar hambre). El caso es que estos dos pardillos se van de viaje al parque temático Jurassic World (porque “Jurassic Park” es tabú, en vista de las desgracias que provocaron en los años anteriores, dejando tras de sí un gran número de muertos y dos secuelas deleznables) para que les cuide su tía Bryce Dallas Howard, la mujer cuadriculada, control freak y cuasi-robótica (tipo número 3), que sigue siendo demasiado guapa para este mundo, pero eso se te olvida en cuanto de te das cuenta de que es un personaje de mierTambién, entre los vigilantes del parque está el friki tontaina con gafas (tipo número 4). El villano de esta historia es Vincent D’Onofrio, hombre que últimamente también responde al cada vez más célebre nombre de Wilson Fisk, que en este caso es el típico malo fachuelo obsesionado con el dinero y el poder (tipo número 5). Finalmente (hay bastantes más, pero creo que seis ejemplos son lo suficientemente ilustrativos), está el único humano de la película al que no le pasaría un bulldozer por encima, que es Chris Pratt, la máquina de molar (tipo número 6 que, no, no es algo necesariamente positivo). Quizá ni siquiera sea necesario explicar qué es esto de los tipos, los personajes tipo o, simplemente, por qué ninguno de los seres humanos de Jurassic World es realmente un ser humano, sino una plantilla, un rol, una superficie plana. ¿Por qué debería importarnos eso en una película en la que lo que queremos es ver bichos gigantes devorando a peña? Pues porque más del cincuenta por ciento de este mastodonte (y no lo digo tan sólo como metáfora de los dinosaurios, sino también...

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