La fiesta de las salchichas: una gamberra alegoría contra la religión
Oct10

La fiesta de las salchichas: una gamberra alegoría contra la religión

La fiesta de las salchichas es probablemente la película más políticamente incorrecta que se pudo ver en el marco de películas de la 64 edición del Festival de San Sebastián, y de las que se hallan actualmente en cartelera. Un film salvaje, irreverente, y con altas dosis de humor. La fiesta de las salchichas es el primer film de animación para adultos creado totalmente por ordenador. Y destaco el para adultos. Su alto contenido de referencias sexuales, las constantes irreverencias, el lenguaje soez, el contenido gore y violento, etc, son el vehículo y las herramientas principales que utilizan los guionistas para crear la que es probablemente una de las críticas más feroces y mordaces que se han hecho últimamente de la religión (en plural, pues hay dardos para todas). Porque la película es principalmente esto, una alegoría gamberra y original contra la existencia de Dios, y no se han andado con medias tintas, lo que es de agradecer. A modo de sinopsis: Salchichas, bollos, panecillos, pan de pita… Todos los alimentos viven felices en los estantes de un supermercado, soñando con el instante en que serán elegidos. Pero cuando, por fin, a un pequeño grupo le llega tan esperado momento, descubrirán que su destino no es la Tierra Prometida, sino una situación mucho más cruel de lo que habían imaginado: se los quieren comer. Deciden entonces informar a sus compañeros sobre cuál es la finalidad de su existencia para intentar escapar a un destino tan terrible. Los diálogos alocados y divertidos, así como los gags no escasean, con distintos registros de humor que regalarán unas buenas carcajadas en algún momento dado a prácticamente todo el público. Muchas veces a base de cruzar lo políticamente correcto sin remordimiento alguno. Pero ello hecho con inteligencia, buscando metáforas originales, teniendo más profundidad de la que uno podría esperarse de un producto de estas características a simple vista, sustentándose a su vez en una base existencialista. Pero sacando a relucir también sus partes negativas, cabe afirmar que bien es cierto que en su conjunto el film es bastante irregular, no sabiendo mantener el ritmo y sufriendo bastantes bajones considerables que no logran sustentar unos gags aislados. A pesar de todo, resulta una película interesante y recomendable de ver. Sobre todo (como todas), en versión original, dado el gran reparto de actores que han participado en el doblaje: Seth Rogen, Kristen Wiig, Jonah Hill, Bill Hader, Michael Cera, James Franco, Danny McBride, Craig Robinson, Paul Rudd, Nick Kroll, David Krumholt, Edward Norton y Salma Hayek. *** 6,5 / 10 *** Aquí el...

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My life as a Courgette: diseccionando una infancia complicada con plastilina
Oct01

My life as a Courgette: diseccionando una infancia complicada con plastilina

Una de las primeras grandes sorpresas en esta edición del Donosti Zinemaldia llegó en la sección de Perlas, mediante la tierna película de stop-motion My life as a Courgette. Se trata de la ópera prima del realizador suizo Claude Barras, autor de bastantes cortometrajes de animación como por ejemplo El genio de la lata de raviolis.  Con su primer largometraje, Claude Barras ha logrado ganar numerosos premios en distintos festivales, tales como el de Mejor Película y Premio del Público en el Festival de Annecy, así como ser seleccionado su film como la película suiza candidata a los Oscars para el premio a la mejor película de lengua extranjera. En el Festival de San Sebastián, encabezaba la carrera por alzarse con el Premio del Público, hasta verse superada finalmente por I, Daniel Blake. No obstante, si se alzó con el Premio a la mejor Película Europea. A modo de breve sinopsis, Courgette (que significa “calabacín”) es el enigmático apodo de un valiente niño de 9 años, que después de perder a su madre se tiene que ir a un hogar de acogida con otros niños huérfanos de su edad. En un primer momento se esfuerza por encontrar su lugar en este nuevo medio hostil y extraño, con el apoyo del que resulta ser su mejor amigo en el exterior, un amable agente de policía que estuvo a cargo de su caso. Sin embargo, con el tiempo va entablando amistad con el resto de niños -cada uno con su propia historia traumática-, y con la ayuda de sus nuevos amigos, Courgette aprende a confiar, encuentra el verdadero amor y por fin una nueva familia. My life as a Courgette es una pequeña joya, un verdadero triunfo del stop-motion. Con una duración de tan solo 66 minutos, se trata de un film delicioso, emocionante y redondo. Y es que la singular conexión de Claude Barras con la infancia trasciende el tiempo y las diferencias de edad: tiene el raro don de ser capaz de hacer llorar y reír al mismo tiempo. Sus historias están llenas de realismo y fantasía, humor y poesía. Distanciándose del habitual paradigma con el que se trata a los lugares de acogida como lugares de maltrato y malestar general, como bien puede ser el clásico ejemplo de Oliver Twist, Claude Barras ha preferido optar por constituir un lugar de paz y tolerancia, propicio a intentar solucionar los problemas y traumas sufridos por cada uno de los niños. De este modo, realiza un acercamiento positivo a dichos problemas y heridas del pasado, pero sin llegar a resultar en ningún momento sensiblero o empalagoso. Las heridas profundas de los niños están presentes, mediante miradas, gestos, y silencios,...

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El Principito: un viaje mágico y emocional
Sep05

El Principito: un viaje mágico y emocional

El Principito, dirigida por Mark Osborne, son dos historias paralelas que se fusionan y se separan en distintos momentos del film: la primera, la novela de Saint-Euxupéry y la segunda, un reflejo de la sociedad actual que provoca en el espectador una reflexión ante su “yo” más naif. La película sabe recoger con dulzura, y haciendo hincapié, cada uno de los detalles que relata Saint-Euxupéry: los señala, los remarca y los hace salir a la superficie de una forma tan natural, bonita y dulce que es fácilmente comprensible hasta por los más pequeños. Los 104 minutos de film, basados en la novela del aviador, se entrelazan con la obsesión de una madre, esclava de una sociedad dónde únicamente prima la producción y que presiona a su hija para formarse como una persona eficiente y necesaria en el engranaje de la sociedad. La simultaneidad y conexión de ambas historias dan un significado a las partes en las que El Principito es quizás más ambiguo (o más profundamente reflexivo); acercando a la pequeña protagonista (y al espectador) las ideas más complejas del libro y que promueven el desarrollo de la inteligencia emocional. El film hace otra homología adaptada a la sociedad actual: crea similitudes con sus personajes para que, con los ojos de los más pequeños, puedan crear sus propias conclusiones (distintas de las que inicialmente creó el autor: el nazismo, el amor por su mujer y su viaje al Sáhara). La trama se inicia con una niña en las primeras pruebas de admisión a la prestigiosa Academia Werth que, tras su colapso y declinación por parte del jurado a ser admitida, se ve envuelta en una mudanza a otra zona de la ciudad con el objetivo, ideado por su organizada y agotadora madre, de optimizar los 54 días que restan para la segunda tanda de admisiones. Eficiencia, rectitud y madurez; Es lo que más se repite y se percibe en el film: niños que son aislados de su infancia, separados del mundo de los adultos siendo extraños para éstos y privándoles de las cosas fundamentales de la etapa: la curiosidad y la imaginación (sin límites). Los dos polos, el de la etapa adulta y la infantil, son perceptibles sin llegar a ser exagerados ni cursis: las rutinas diarias y las obligaciones hechas con desilusión se enfrentan a la actitud del octogenario vecino que vive lleno de alegría, ilusión, generosidad y predisposición a caminar por el mundo que el Principito le ha mostrado. Las idas y venidas del cuento a los recuerdos del aviador son diferenciadas por los materiales con los que están hechos los personajes (y esta es una de las...

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Entrevista a Alberto Vázquez: “Mi intención primera siempre, sea cual sea el proyecto, es contar una historia”
Jun03

Entrevista a Alberto Vázquez: “Mi intención primera siempre, sea cual sea el proyecto, es contar una historia”

Director de cine de animación, dibujante e ilustrador. “Contador” de realidades y “fabulador” reflexivo. Ilusionista de formas ingenuas, caviloso de perversos contenidos… Alberto Vázquez ha construído un personalísimo vehículo de expresión con el que hacer llegar sus historias a un espectador que ya reconoce en su trazo una identidad subversiva. Cuatro años han pasado desde que Birdboy ganase ese Goya que Psiconautas necesitaba para ver la luz. Psiconautas la película, precisamos, porque Psiconautas la novela gráfica, llenaba estanterías en librerías especializadas desde 2007. Un camino largo -el cine de animación no sabe de impaciencias- que empieza a dar sus frutos en forma de afectuosa acogida en diferentes festivales. La segunda nominación a los Goya llegaría en su 29th edición con Sangre de Unicornio, en una temporada cargada de reconocimientos. Más de 200 festivales acogieron aquel 2014 esta inquietante fábula de apariencia naif y fondo macabro. Decorado, su trabajo más reciente, vuelve de Cannes con los deberes hechos y la agenda repleta: su estreno nacional se espera para el 17 de Junio en Valencia. Este relato existencialista, protagonizado por animales antropomorfos, sobre el destino y la libertad del ser humano viene a consolidar el talento de uno de los nombres propios con más peso en el género: Alberto Vázquez vive un momento profesional inmejorable después de haber recibido el premio a Mejor Película en el Festival de Animación de Stuttgart (Alemania) y estar nominado en la misma categoría en el Annecy (Francia), donde también compite con Decorado. Menudo año, ¿no? Estreno de Decorado en Cannes, reestreno -después de San Sebastián- de Psiconautas en nuestro Cans: ambos con notable éxito. ¿Cómo lo estás viviendo? -Muy bien, la verdad, pero aunque hayan coincidido las dos cosas al mismo tiempo (volverán a coincidir en Annecy, uno de los eventos de animación de más repercusión), la película hace meses que la terminamos y estrenamos… aunque es ahora cuando iniciará el largo camino de festivales. El corto, en cambio, lo acabamos de estrenar directamente en Cannes y la recepción ha sido estupenda. Estamos muy contentos, la verdad, porque Decorado va un punto por delante de todo mi trabajo anterior. Después de haber visto Birdboy, Sangre de Unicornio y Psiconautas me quedo con la sensación de que tu trabajo se va recrudeciendo con el tiempo: ¿Tiene esto más que ver con el formato, con la osadía que la madurez imprime a un autor…? Evidentemente el lenguaje narrativo empleado en el cortometraje no es el mismo que puedes usar en un largo. En el primero tienes la posibilidad de arriesgar más en todos los aspectos, por eso en ellos apreciarás una propuesta más radical, aunque es cierto...

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El recuerdo de Marnie: la ¿última? película del estudio Ghibli
Mar07

El recuerdo de Marnie: la ¿última? película del estudio Ghibli

El legendario Estudio Ghibli, que en los últimos 30 años nos ha regalado tantas inolvidables películas de animación (La princesa Mononoke / El viaje de Chihiro / El castillo ambulante / Mi vecino Totoro / La tumba de las luciérnagas / Porco Rosso / por nombrar algunas), regresa de nuevo a nuestros cines con El recuerdo de Marnie, que narra una entrañable historia de amistad, misterio y descubrimiento que ofrece un torrente de emociones conmovedoras de la mano de una animación impresionante, como solo Ghibli sabe hacer. Cabe destacar que el 2013 se convirtió en un punto de inflexión para el Estudio Ghibli. El viento se levanta de Hayao Miyazaki fue lanzada en verano, seguida por El cuento de la princesa Kaguya de Isao Takahata, (que se estrena en España conjuntamente con El recuerdo de Marnie el 18 de marzo). Tras dicho estreno, Miyazaki anunció también su retiro del cine de animación. Con el mundo expectante por el futuro del estudio, esta última película, El recuerdo de Marnie, pretende marcar un nuevo comienzo para el estudio al ser la primera que no cuenta con la participación de ambos colosos. Las tres películas mencionadas fueron nominadas al Oscar a Mejor película de animación. A modo de sinopsis, la protagonista de El recuerdo de Marnie es Anna, una niña de doce años de edad que vive en la ciudad. Después de haber perdido a sus padres a temprana edad, vive con sus padres adoptivos, pero encerrada en sí misma. Cuando su asma empeora, es enviada a vivir con unos familiares a un pueblo junto al mar. Así comienza un verano de aventuras para Anna donde conocerá a una chica misteriosa. Allí, en el pueblo junto al mar, Anna descubre una vieja mansión con vistas al pantano. “¿Por qué… esa mansión me es familiar?.” Esta mansión, conocida entre los aldeanos como la casa del pantano, ha estado vacía durante años. A pesar de que no recuerda haber visto antes la mansión, se siente atraída por ella. Al poco tiempo, incluso ve la mansión en sus sueños. Y en esos sueños, inevitablemente, ve a una chica rubia misteriosa atrapada tras una ventana azul: Marnie. “Será nuestro secreto. Para siempre.” El recuerdo de Marnie es en el fondo, una de las películas más clásicas de Ghibli, que reúne la mayoría de elementos de sus anteriores películas, y repite esa tradicional animación artesanal tan espectacular con esa estética tan característica e inimitable del Estudio. Si bien se podría decir que carece quizá del alto nivel creativo e imaginativo de las películas de Miyazaki, hay que reconocer que Hiromasa Yonebayashi ha logrado por contra una película de un elevado nivel emocional, donde distintas emociones van fluyendo a lo largo del film al...

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Zootrópolis para todos
Feb19

Zootrópolis para todos

Zootrópolis es el tercer largometraje animado de Disney Studios contextualizado en un mundo enteramente animal. Especies de todo tipo, humanizadas, caminando a dos patas y vestidas, trabajando y socializando. En este sentido, sigue el mismo esquema que Robin Hood (1973) y Chicken Little (2005). Sin embargo, Zootrópolis consigue llegar mucho más allá. No se limita a adaptar la historia de Robin Hood o a… lo que quiera que buscara Chicken Little. Si algo cabe destacar de la película es que no se centra en entretener solamente a los más pequeños. La clave es simple: los adultos también merecen disfrutar de la animación que le gusta a los niños. Los padres que llevan a sus hijos al cine agradecen una historia con guiños dedicados a ellos, con humor para espectadores de cualquier edad. Un “todos los públicos” que incluya referencias a la cultura pop, tan utilizada en los productos audiovisuales como medio para acercarse al espectador. Eso es algo que Pixar lleva teniendo claro mucho tiempo, ya desde Toy Story, pero que a los Disney Animation Studios ha parecido costarle más asimilar, tendiendo siempre a un rebosante infantilismo que no acababan de equilibrar. No es algo que reste valor a sus producciones, pero no por ello deja de ser un punto a favor. En los últimos años, largometrajes como Big Hero 6 han dejado en parte a un lado ese exceso de dulzura empalagosa. Zootrópolis es un destacado avance en esta cuestión. ¿Una ficción protagonizada por una conejita que no peque de ser empalagosa? Misión completada, ahora es una realidad. Los protagonistas del largometraje son Judy Hopps (voz original de Ginnifer Goodwin) y Nick Wilde (Jason Bateman). Judy es una conejita que vive con su muy numerosa familia en el campo, vendiendo zanahorias. Desde pequeña, Judy ha deseado ser policía, y si algo caracteriza a este personaje es su tenacidad. Esto es Disney, así que, por supuesto, cumple su sueño y se gradúa como la primera conejita policía. Como recompensa, es enviada a Zootrópolis, ciudad principal de Zootopía, para trabajar en la comisaría central. Spray anti-zorros en mano y con música de videoclip de fondo, Hopps parte hacia la gran ciudad, donde pronto descubrirá que su sueño igual no es tan idílico. Allí conoce a Nick Wilde, un zorro con mucha cara y de actitud sarcástica, que choca mucho con la policía desde su primer encuentro. En su primer planteamiento, el personaje de Nick Wilde iba a ser el protagonista absoluto de Zootrópolis. Cuando se decidió dar más peso a Judy Hopps, se contrató a Rich Moore para que colaborara en la dirección junto a Byron Howard y Jared Bush. Por diversas circunstancias, el zorro y la conejita acaban colaborando para resolver un caso...

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The Boy and the Beast: el Zinemaldia “se anima”
Sep23

The Boy and the Beast: el Zinemaldia “se anima”

La 63 edición del Festival de Cine de San Sebastián trae consigo este año una novedad histórica: la primera película de animación que compite en la Sección Oficial. Y lo hace con un film de uno de los grandes, el prestigioso director de animación nipón Mamoru Hosoda, con títulos a su espalda como Los niños lobo (2012), Summer Wars (2009) y La chica que saltaba a través del tiempo (2006), las tres premiadas en sus respectivos años en el Festival de Sitges como mejor película de animación. Su última película – Bakemono no Ko / The Boy and the Beast (2015) – tiene el honor de haber sido la primera de animación que competía por la Concha de Oro. Y a pesar de hacerlo fuera de competición, también ha sido proyectada en el Festival de Sitges, al cual Mamoru debe tener indudablemente un enorme cariño. La película trata sobre Kiuta, un niño solitario de nueve años que vive en Tokio y que cierto día conoce a Kumatetsu -una criatura sobrenatural aislada en un mundo imaginario- en un paseo de éste por el mundo real. En dicho encuentro fugaz, Kumatetsu le pregunta al chico si desea ser su aprendiz. Kiuta, que desea hacerse más fuerte, decide seguirle y cruza de este modo la frontera al mundo imaginario. Al principio su relación es complicada y discuten por todo, pero a través del aprendizaje van entablando una fuerte amistad, y para el chico su maestro se termina convirtiendo en su figura paterna y guía espiritual. Para crear la figura de Kumatetsu, el director nipón tuvo un referente claro: Toshiro Mifune, el actor fetiche de Akira Kurosawa. En palabras del propio Mamoru Hosoda: “Mi bestia es un luchador como los que interpretaba Mifune en las películas de samurais, así que a la hora de dibujarlo fue una inspiración. Hasta la katana que lleva a la espalda es muy parecida a la que lucía Kikuchiyo, el personaje de Mifune en Los siete samurais.“ Tres años le ha llevado concluir la película, habiendo sido dibujada casi en su totalidad a mano. Como en sus otras películas, temas como la infancia, la familia y el lugar que ocupan los protagonistas en el mundo son la base de la trama. En palabras del director: “En mi anterior trabajo era un niño mitad lobo el que iba a la búsqueda de su identidad. Aquí Kiuta vive dos mundos, el real y el irreal; los dos tienen en común que no sabe cuál es su lugar, adónde pertenece. La búsqueda de identidad es una constante en toda mi obra. Todos los adolescentes pasan por una etapa de búsqueda de identidad y la familia suele ser su soporte. En este caso, el niño protagonista también...

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Érase una vez un cuento para adultos…
Jul17

Érase una vez un cuento para adultos…

…Un cuento que no lo era tanto para adultos que lo son demasiado.  Un relato sin tiempos ni espacios, sin  estilosas princesas  ni héroes amanerados, sin terminaciones sexistas ni rancias moralejas. Érase una vez una historia en la que el protagonista era un lúcido viaje de regreso a esa frágil inocencia que con el tiempo matiza el brillo de sus recuerdos hasta consumirlos, una nostálgica excursión de la que no desearemos  ni podremos volver, una mirada a nuestro porqué  -a través de las emociones que definen nuestra esencia-,  y a nuestro cómo -dejando que la memoria y los sueños  terminen de componer el  puzzle de nuestro ahora-. Érase una vez, también, un espectador que comprendió  que el equilibrio emocional es un imposible juego de malabares, que los sentimientos tienden a combinarse dando lugar a desconcertantes sensaciones, a confundirse  y a resignificarse con el paso del tiempo; que “el panel de mandos de la Central” se va ampliando y complicando a medida que superamos etapas, y que la tristeza –aunque tenga forma de lágrima- puede ser absolutamente reconfortante.  Un espectador  que se autopsicoanalizó durante noventa coloristas minutos, reconociendo la irracionalidad del miedo y ruborizándose al identificar como propios los brotes de ira de Riley. Érase una vez un espectador que se enamoró de la contagiosa luz de Alegría y que se comprometió, tras los créditos finales, a no dejarla ir por nunca jamás. …Érase una vez, además, una película infantil en la que el subconsciente de una niña de once años  nos regala una de las aventuras más tiernas, más conmovedoras y más divertidas  de la historia del cine de animación. Una maravillosa fábula cargada de valores y narrada desde la candidez más...

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