Son of Saul: experiencia inédita del holocausto

El debut del director húngaro László Nemes es algo extraordinario y muy poco común. Su ópera prima se ha ganado ya por mérito propio un hueco en la historia del cine. Tras dar la gran sorpresa en el Festival de Cannes con Son of Saul, -donde obtuvo el Premio del Jurado y el Premio FIPRESCI-, su película ha sido seleccionada en la Sección Perlas de la 63ª edición del Festival de San Sebastián, recibiendo también aquí una gran acogida por parte de público y prensa.

László Nemes fue ayudante de dirección del gran Béla Tarr, y en su film queda plasmada la influencia que tuvo en él el estilo y lenguaje cinematográfico del maestro.

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La película nos traslada al año 1944 y nos introduce desde el comienzo en el infierno, en uno de los campos anexos de Auschwitz ya en pleno rendimiento, compartiendo la visión del protagonista, un judío húngaro. Saul es miembro de los Sonderkommando -aquellos presos que colaboraron en todo el proceso de la maquinaria de exterminio nazi, con la poca e ilusa esperanza de poder salvar así sus vidas-, teniendo que encargarse de escoltar a los deportados que bajaban del tren hacia las duchas, hacerles desvestirse, introducirlos en las duchas, revisar todas sus pertenencias en busca de cosas de valor, arrastrar a los cadáveres al crematorio, limpiar la sangre en las duchas -que se hacían los mismos deportados al cundir el pánico cuando empezaba a salir el gas letal Zyklon B-, y, finalmente, lanzar con las palas al río las montañas de cenizas creadas a lo largo del día. En resumidas cuentas, encargarse de todas las fases de la cadena de la fábrica de la muerte orquestada por los nazis para no dejar rastro del exterminio brutal que estaban perpetrando.

Saul es víctima y verdugo al mismo tiempo.

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Partiendo de esta premisa, cabe destacar que el director húngaro logra tratar el tema de uno de los mayores horrores de la historia de la humanidad de forma muy equilibrada; con la cámara en mano y mediante una mirada neutra poco común, muy sugestiva, cruda y real, sin sentimentalismos, ni sensacionalismos, y evitando los clichés, el film invita al espectador a reflexionar por sí mismo.

László consigue hacernos partícipes de los acontecimientos desde el principio. Con largos planos secuencia, y la cámara pegada siempre a poca distancia de Saul -ya sea de espaldas o de frente- el espectador acompaña al protagonista en todo momento y comparte de cerca sus vivencias. Pero lo hace sin llegar a perturbar al espectador con imágenes explícitas, sino que juega constantemente con el poder de sugestión: el espectador imagina por su cuenta mucho más de lo que se muestra.

Son_of_Saul_-_Cannes_-_San_Sebastian_2015

El director húngaro ha creado una experiencia audiovisual inédita del holocausto al emplear un lenguaje cinematográfico bastante innovador y muy apropiado para adentrarse precisamente en esta temática. La película está en formato de 4/3, lo que da todavía más poder visual al seguimiento a Saul y a sus primeros planos. Y además, al reducir la pantalla se reduce obviamente el campo visual, mostrando de este modo menos de la barbarie que le rodea.

Pero el elemento fundamental con el que juega László es con el fuera de foco. En las escenas más críticas la cámara enfoca exclusivamente a Saul y difumina el trasfondo. De esta forma, logra mostrar los horrores del campo de exterminio en fuera de foco, es decir, de forma algo borrosa, mostrando tan solo lo esencial de lo que sucedía allí, y creando, como se dijo ya, un poderoso poder de sugestión en el espectador.

Se trata, en definitiva, de una verdadera obra maestra, un ejercicio audiovisual magistral, una película que te atrapa y absorbe desde el principio y no te libera hasta transcurridas las casi dos horas que dura -que pasan volando-. László nos traslada a un lugar insólito con una narrativa fría pero de gran carga sensorial. Una película imprescindible.

Aquí el trailer:

  • Estreno: 2015 6.6
  • Género:
En el año 1944, durante el horror del campo de concentración de Auschwitz, un prisionero encargado de quemar los cadáveres de su propia gente encuentra cierta supervivencia moral tratando de salvar de los hornos crematorios a un niño que toma com Leer más
Rubén Seca

Rubén Seca

Graduado en Derecho en la Universidad de Barcelona. Master de Abogacía. Estudiante de Dirección de Cine en el ECIB.

“El cine es una enfermedad; cuando infecta tu riego sanguíneo, toma el liderazgo como la hormona más potente.”
-Frank Capra
Rubén Seca

2 Comentarios

  1. ¿Para cuando una película sobre el holocausto Palestino, O Kurdo…o…?

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    • Espero que pronto hagan más películas tocando esas temáticas, y que sean buenas cinematográficamente. Pero viendo por donde van seguramente los tiros, decirte que esta película no tienen ninguna connotación política judaica, ni se menciona el tema. Se limita a mostrar o sugerir la barbarie que sufrieron allí todo tipo de personas, de una forma que nunca antes se había mostrado en el cine.

      Saludos.

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