Selfie: Entre pijos anda el juego

Imaginemos por un instante que el modelo narrativo de la burda -e inofensiva- Project X (2012, Nima Nourizadeh) fuese empleado con una vocación abiertamente agitadora, tratando de airear las miserias morales tanto del núcleo duro de las juventudes de izquierdas como de los ambientes más elitistas y excluyentes donde se juntan los pijos de derechas. Ahora echemos más leña al fuego, y hagamos que el hijo de un miembro de la oligarquía corrupta de nuestro país se muestre tal y como es, en su estado natural de orgullosa inopia, satisfecho de su idiotez, y arranquémoslo de su zona de confort, despojándolo de sus amigos, de su estatus social, de su dinero, de sus privilegios sociales y, en definitiva, todo lo que da sentido a su vida.

Mi padre no tiene más dinero que una persona normal…

Una vez lo ha perdido todo, supongamos que Bosco (Santiago Alverú) corre la misma suerte que Louis Winthorpe (Dan Aykroyd) en Entre pillos anda el juego (1983, John Landis) y que, tras ser repudiado por los suyos, se ve obligado a pedir ayuda a quienes hasta hace poco consideraba unos desechos sociales. Solamente hay que cambiar a la chusca prostituta callejera con la cara de Jamie Lee Curtis por una adorable -y samaritana- profesora ciega (Macarena Sanz) que, además de trabajar como voluntaria social, milita en Podemos. Y sí, ella también terminará enamorándose de él.

Javier Carramiñana, Macarena Sanz y Santiago Alverú, un triángulo político y… ¿sexual?


Lo que distingue a la tercera pelicula de Victor García León de la última gran comedia que dirigió John Landis es que, además de remover la mierda de la estirpe burguesa tradicional, rebota como una sonora bofetada contra el postureo progresista ejercido por algunos sujetos de la clase media que desean lavar su conciencia neoliberal. Selfie destila la misma mala uva que aquel Vete de mí (2006, Victor García León) -su anterior trabajo- en el que Juan Diego y Juan Diego Botto casi se sacaban los ojos, solo que esta vez el director echa mucha menos mano del pesimismo azconiano y se decanta por un humor manifiestamente cruel emparentado con el de Seth McFarlane, logrando que ese tono políticamente incorrecto -que aquí nos llega con cuentagotas- sea el mayor reclamo de este falso documental. Eso y que nunca debe desaprovecharse cada nueva oportunidad de descubrir a Macarena Sanz -mucho más templada que en la crispante Las Furias (2016, Miguel del Arco)-, probablemente la actriz más destacable en la ultimísima hornada de nuevos talentos en el cine español.

Ella vota a Podemos. Él al PP. ¿El amor es ciego?


Selfie (2017, Victor García León) no es sólo la mejor comedia española de 2017, sino la mejor comedia que he visto en lo que va de año. Así os lo digo, y me quedo tan ancho.

¡Sonreíd!

 

Antonio López

Antonio López

"Pregúntame por las películas que quieras salvo las que no conozco, de esas no he visto casi ninguna."
Antonio López

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