Roadies: La maldición de las series centradas en el mundo de la música

“Roadies” es un claro ejemplo de un fenómeno curioso de estos últimos años como ha sido el fracaso de propuestas muy ambiciosas centradas en los entresijos del mundo de la música, todas ellas con nombres muy prestigiosos detrás de ellas, que no hacían presagiar que ninguna consiguiera pasar de la 1T, a pesar de tener unos presupuestos mas que generosos y emitirse en cadenas importantes, como fue el caso de Vynil ( Martin Scorsese, HBO) o The Get Down ( Baz Lurhman, Netflix).

“Roadies” fue la tercera en discordia de ese grupo con el oscarizado Cameron Crowe (Jerry Maguire) que unió sus fuerzas con el megaproductor J.J. Abrams, pero a diferencia de los dos casos anteriores, pasó completamente desapercibida no consiguiendo generar ni “haters”ante la total indiferencia de la mayoría de las personas que vieron el piloto y sencillamente se olvidaron de su existencia en pleno verano de 2016.

Inédita en nuestro país, me ha parecido conveniente dedicarle un artículo, porque a pesar de su irregularidad tuvo momentos especialmente brillantes que hacen que su visionado no sea ninguna perdida de tiempo, en especial para los amantes de la música y de los conciertos en directo, como os voy a explicar en el presente artículo.

Ficha: Roadies 10 ep 50 min .Jun 2016 -Ago 2016 . Idioma: Ingles Cadena: Showtime ( USA)

La trama :
La gira musical del supergrupo ficticio Staton-House Band que llena todos los pabellones donde toca, es el mundo donde se desarrollan las historias del grupo de personas conocidas como “roadies”, que son las encargadas de montar y desmontar el escenario cada noche para que todo salga a la perfección, como una especie de circo ambulante que se desplaza cada noche de ciudad en ciudad.

Al mando de ese equipo tenemos a Bill Hanson ( Luke Wilson) el manager de la gira que es el  coordinador de todas las personas implicadas junto a la directora de producción Shelli ( Carla Gugino) que se encarga de todas las gestiones en el pabellón para montar el megaescenario cada noche.

A sus ordenes tenemos un variopinto mosaico de personajes, montadores, electricistas, asistentes personales, técnicos de sonido, etc, que son los héroes en la sombra que para todo salga a la perfección en el concierto de cada noche que podemos ver en el trailer de la serie.

La llegada de Kelli Ann ( Imogen Poots) una joven aspirante a directora de cine que entra como ayudante de montadora de escenario para ganarse el dinero para pagar su carrera, es la excusa perfecta para presentarnos al resto del equipo, empezando por el curtido Phil ( Ron White) que se ha pasado toda su vida de gira y conoce absolutamente todo del mundo de la música.

Cada episodio de la serie se centra en un concierto en un pabellón de una ciudad diferente con diferentes crisis tanto personales entre los miembros de la gira como logísticas con los músicos del grupo o los teloneros que cambian en cada episodio, permitiendo actuaciones musicales de muchos artistas diferentes, sea en directo o en forma de videoclip, como el siguiente del conocido John Mellencamp.

«Roadies» es como una declaración de amor de su creador Cameron Crowe, hacía el mundo de la música rock y los supergrupos musicales donde trabajó como reportero de la revista Rolling Stone en los primeros años de su carrera, pero esas nobles intenciones no llegar a plasmarse como deberían, por una serie de errores de bulto que han provocado una enorme descompensación que la ha lastrado desde su desigual piloto.

El error principal fue el excesivo protagonismo de la historia personal y pseudoromántica de los dos jefes de la gira (Luke Wilson y Carla Gugino) , que encima no tenían apenas química en pantalla y cuyos dimes y diretes tenían el mismo interés que un documental sobre la fabricación de cinta americana.

Las historias del resto de trabajadores eran más interesantes, aunque siempre provistos de esa especie de halo de admiración que Cameron Crowe siente hacia ellos y que hace que sus conflictos sean de baja intensidad, rozando en demasiadas ocasiones un infantilismo poco creíble en personajes adultos

Los mejores momentos eran sin duda alguna cuando se centran en aspectos plenamente musicales, como les sucedió en el episodio 8 el mejor de toda la serie de largo y uno de los mejores de 2016, en el que desarrollaban en forma de flashback una historia con la mítica banda sureña Lynyrd Skynyrd de protagonista, donde demostraron lo buena que podía haber sido la serie si hubiera seguido por ese camino, en lugar de las anécdotas insustanciales de los montajes para ir tirando millas.

La serie va claramente de menos a más, pero el estropicio inicial ya estaba hecho y muy poca gente llegó al episodio final, donde se perdieron esta fenomenal actuación acústica de Jackson Browne

Os tengo que reconocer que la serie me ha gustado bastante más de lo que objetivamente debería haberlo hecho, en parte por traerme recuerdos de algunos trabajos juveniles similares que tuve que me vinieron a la memoria viendo la serie y en parte por encantarme ese tipo de música rock de los ochenta representada por esa banda la Staton-House Band, pero es una apreciación demasiado personal, para extenderla de forma general.

En el último vídeo tenéis a actores y productores explicando su implicación en la serie y su amor por la música.

“Roadies” es una serie fallida y soy el primero en reconocerlo, pero ya firmaría en cualquier sitio para que todas las series defectuosas me entretuvieran tanto como ha sido el caso de estas historias personales ambientadas en el “backstage” de una gran gira

Para cualquier comentario no dudéis en contactarme aquí o a través de mi cuenta de twitter (@lmejino). Hasta la próxima

Lorenzo Mejino

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Autor del blog "Series para gourmets" del Diario Vasco, donde descubrimos series de todos los rincones del planeta, por recónditos que sean. Ingeniero de Caminos. Locutor olímpico.
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