Rampage: Muchos monstruos, un mono y una roca

¿Cómo adaptar al cine un videojuego cuya idea argumental se reduce básicamente a que un puñado de animalejos gigantes se aporreen entre ellos y destrocen rascacielos? Mete a The Rock en mitad de la trifulca y ya se calmarán las aguas. Y si no es así, por lo menos llenará las salas. Lo de menos es el rigor científico en una distracción palomitera sobre gorilas, lobos y cocodrilos que, por culpa de una serie de alteraciones genéticas, se transforman en monstruos grandes como edificios -bueno, como plantas bajas- y arrasan con todo a su paso. Aquí no hay más pretensión que la de evadirte durante 107 minutos con chismes explotando y lanzados por los aires por este king kong albino y una troupe de bichos recién escapados de las fantasías animalistas más lisérgicas de Arthur Conan Doyle.

¡Tranquilo! ¡Yo te cubro las espaldas!


Andan por ahí también un testosterónico Joe Manganiello, sentando fugazmente las bases para su mercenario Deathstroke, Naomie Harris -alias Moneypenny en la franquicia James Bond- como heroína consorte, Jeffrey Dean Morgan haciendo nuevamente de capullo arrogante y, esto es lo que más me duele, una malvada Malin Akerman tan entregada como de costumbre pero haciendo el ridículo como nunca antes. Es como si, con ‘Rampage’ (2018, Brad Peyton), hubiese llegado a la cartelera el primer estreno del mes de agosto con unos cuantos meses de antelación. Queda preinaugurada la temporada veraniega.

Dwayne ‘The Rock’ Johnson, Naomie Harris y Jeffrey Dean Morgan a la caza de los bichos.

Antonio López

Antonio López

"Pregúntame por las películas que quieras salvo las que no conozco, de esas no he visto casi ninguna."
Antonio López

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