I Origins: el reflejo del alma

«-When I saw you, I had the feeling I had known you – like we are connected from past lives.

-I don’t believe in that.

-What do you believe in?

-I’m a scientist. I believe in proof.»

 

Mike Cahill, guionista y director de cine estadounidense, debutó en el año 2011 con el filme Another Earth, un drama independiente de tintes fantásticos. Ahora, llega a los cines I Origins (2014), su segunda película, que le confirma como uno de los autores más interesantes de la nueva era del Low-Fi Sci-Fi.

Una de las tendencias de este nuevo cine, abanderado por títulos como Primer (2004), Moon (2009) o Monsters (2010), es utilizar la ciencia-ficción como excusa para narrar una historia compleja en las que el elemento irreal no es el protagonista, si no el pretexto para ahondar en los abismos de la condición humana.

En este relato, Ian Gray (Michael Pitt) es un científico especializado en la evolución del ojo humano, que persigue con su investigación desacreditar la teoría creacionista. Ian es un joven especialmente alérgico a los temas místicos, cuya vida gira entorno a su trabajosa investigación. Nada que no pueda verse alterado por un buen par de iris, los de Sofi (Astrid Berges-Frisbey), una espiritual chica de la que se enamora perdidamente. Años después, un asombroso descubrimiento pondrá en duda todo lo que Ian creía saber.

 

i origins 1

 

El largometraje está compuesto por dos partes bien diferenciadas. La primera división abraza un discurso mucho más romántico, donde a través de Sofi conocemos la parte más humana de nuestro protagonista. En este tramo inicial Cahill nos asombra, como ya nos pasó en su ópera prima, con unos personajes y unas interpretaciones de gran enganche emocional. Sofi, pensemos en la primera vez que la vemos, vestida de negro y con tan sólo los ojos al descubierto. Esto, que sucede como un obstáculo para el protagonista, nos dice mucho de ella, que se revela como una alma que no sólo necesita de poco para enamorar a Ian, si no que tampoco requiere de grandes diálogos para seducir al espectador.

Un giro de guión, algo previsible para los más perspicaces, da paso a la segunda parte de la cinta. Es en este momento cuando se plantea un discurso mucho más ambicioso, ya que el film no sólo invita a la reflexión si no que insiste en darnos respuestas. Y no le sale del todo bien la jugada, puesto que la película camina desde ese preciso momento por la siempre desdibujada frontera que separa lo auténtico de lo pomposo, pero sin caer claramente en un lado u otro.

No obstante, los elementos en juego que nos acompañan hasta el final del metraje hace que disfrutemos de la cinta en su conjunto. La banda sonora, a cargo de Will Bates y Phil Mossman, se entremezcla con la historia y se hace partícipe de las emociones de sus protagonistas. La experiencia visual es poética, con un trato del color que oscila entre lo onírico y lo oscuro y un uso de la cámara personal e inteligente, que no sufre los excesos espasmódicos de muchos filmes independientes de desgastar la cámara al hombro, los planos secuencia y los continuos desenfoques y traqueteos.

I Origins cumple la honrada ambición de querer y poder hacer pensar al espectador, pero no es una obra maestra. Cahill no se ha topado aún con la gran idea, pero el público es paciente y se mantendrá a la espera de ese mágico encuentro.

  • Estreno: 2014 8.2
  • Género:
Ian Gray, un estudiante de biología molecular especializado en la evolución del ojo humano, conoce a una misteriosa mujer cuyo iris es multicolor. Años después, su investigación lo conduce a un descubrimiento asombroso, que podría cambiar la fo Leer más

Sendy Wulca

Sendy Wulca

Ayudante de producción en El Picnic, voluntaria del Sitges Film Festival e inminente viajera del tiempo. No soy una mujer de armas pero sí de tomar.
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