Okja: el precio de la carne

Bong Joon-ho vuelve a la carga con Okja, una de las apuestas fuertes de Netflix en su misión por potenciar la oferta de productos propios. El que es uno de los directores surcoreanos del momento, que ya nos regaló joyitas como The Host o la espectacular e imprescindible Memories of murder, sigue con su marcada tendencia de denunciar los males (o lo que él entiende como males) de nuestra sociedad, siendo en esta ocasión la cada vez más cuestionada producción cárnica. Lamentablemente, es probable que la controversia que causó en su presentación oficial en el el festival de Cannes termine siendo más sonora que el propio mensaje de la película.

Okja opta por un tono satírico para dibujar a la mayoría de personajes, siendo esa misma sátira uno de los principales problemas del filme. Nadie puede negar la categoría y aptitudes de actores como Jake Gyllenhaal o Tilda Swinton, por citar un par, pero sus papeles se ven tan distorsionados y llevados al extremo que terminan chocando con el propio tono de la obra, por momentos resultando difícil encontrar el punto de conciliación entre la historia y aquellos que la viven. Ese histrionismo intencionado va en contra del objetivo de presentar un problema tan real como la vida misma, y en ocasiones puede hacernos cuestionar si lo que estamos viendo es una denuncia o una parodia de dicha denuncia.

Se entiende que la caricaturización se utiliza en este caso como recurso para suavizar el relato y convertirlo en algo más digerible, pero al tratarse de un tema un tanto delicado como éste, tal vez un acercamiento más fino habría sido de mayor efectividad a la hora transmitir ese mensaje de necesidad de cambio.

Donde sí acierta de lleno es a la hora de dibujar la relación que tienen hoy en día las grandes empresas con sus clientes, apostando en en la gran mayoría de ocasiones por ese buenrollismo en las redes sociales y publicidad que no siempre termina de cuajar. Demonios, solo hace falta echar un vistazo a la cuenta de Twitter de la Guardia Civil para entender de qué estamos hablando. Sí, te echas unas risas, pero sabes que en el fondo eso no es más que un espejismo, un engaño. Sano, tal vez, pero un engaño al fin y al cabo.

Tampoco se esconde Okja de mostrar los horrores que se encuentran detrás de la industria cárnica, siendo éste el otro gran punto a favor y lo que sostiene toda la producción. Hoy en día no son pocos los que prefieren echar la vista hacia un lado o utilizar excusas como “pero es que es lo que hay”, por lo que resulta necesario que obras de ficción como ésta saquen a la luz las atrocidades que se cometen, llegando en este caso a trazar cierto paralelismo con el Holocausto.

Con todo, Okja es una más que recomendable y estupenda nueva entrada en la filmografía del director surcoreano. Si bien es cierto que en ocasiones peca de exceso, y que un par de marchas menos le habrían venido de mil maravillas en algunos aspectos, Bong Joon-ho ofrece un nuevo largometraje de factura técnica impecable, historia con mensaje interesante además de un elenco actoral a la altura de las mejores producciones holywoodienses. Si éste es el camino que Netflix decide perseguir, estamos de enhorabuena.

Lucas Di Rado

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"O mueres como un héroe, o vives lo suficiente para verte convertido en un informático."
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