Nocturna Film Festival – Días 2 & 3 – ¡Están locos estos coreanos!

DÍA 2

Este martes he llegado corriendo tal que “¡No llego para cenar, no llego para cenar!”, y no ceno en horario inglés, así que más o menos se presupone la hora que era. Debo de ser el único individuo con una acreditación colgando del cuello que se acaba de enterar de dónde debía recoger las entradas en reserva. Quienes me han visto, se acordarán al instante del ricitos de oro esperando al lado de la cola mientras todos los demás cruzaban. No he conseguido hablar con María Forqué, que estaba allí para presentar un nuevo cortometraje.

En cuanto recogí mi entrada, me senté en la butaca asignada, que resultaba ser justo detrás del club de fans de la Forqué, el director Pedro Pastor y el actor Ramón G. Del Pomar. Tantísimos aplausos ahogaron casi todas las palabras que salían del escenario. La expectación para el corto de la noche llegaba a cotas de Champions. “Y ahoPLASPLASPLASPLASra presenPLASPLASPLASPLAStamos PLASPLASPLASPLAS Into The Mud”. Tal vez no fue así, pero sí era ése su título. Se trataba de una historia bien simple (aunque si a alguien aplaudiría yo sería al departamento de maquillaje) con un plot twist muy curioso. La cosa empieza con la Forqué totalmente sucia, maltrecha y desnuda en un bosque, secuestrada por un redneck de malas intenciones. Al final de la escapada es donde tiene su pequeña sorpresa.

‘Into The Mud’. En la imagen, la que no es Ramón. G. Del Pomar.

Básicamente la mitad de la sala (y no es pequeña) se vació para cuando comenzó el largometraje. Yo me figuro que eso era porque habían venido a ver la obra de sus amigos y no porque lo que venía a continuación fuera malo… pero posiblemente más de uno habría huido más rápido de saber lo que esperaba. Al fin y al cabo, el cine surcoreano no es para todo el mundo (el autor no se ha dado cuenta de que la película es de Hong Kong). Podría contar con los dedos de una mano mutilada las veces en las que una película surcoreana (el tipo sigue sin darse cuenta) me ha decepcionado o simplemente no me ha sorprendido de ningún modo. Tienen esa naturaleza extraña, con una tónica distinta a los japoneses – que también se las traen-, ese tratamiento creativo tan curioso de cualquier escena que un occidental rodaría usando la lógica y no la tripa. Son funambulistas que se balancean minuto a minuto entre el genio y el ridículo.

Keeper Of Darkness (dirigida y protagonizada por Nick Cheung) no es distinta… pero es hongkonesa (“los surcoreanos están loquísimos”, le decía yo a más de una persona después de salir… ¡ay, pardiez!). La historia de un exorcista en la era post-Bleach da para un montón de movidas locas con espíritus que ya me gustaría ver en la nueva Cazafantasmas y para gags de los que reírse estando borracha. Porque además de un Constantine de pelo albino, el protagonista es un inepto social que está colado por la chica fantasma que vive con él desde que era un niño. Y, cuando un espíritu vengativo aterrorice a los vivos, los acontecimientos se desatarán hasta formar una trama tan absurdamente estúpida que se da la vuelta y es una obra de arte. El problema es no saber cuándo tomarla en serio. Después de todo, cuando alarga en demasía el aspecto romántico y sensiblero, yo no puedo creérmelo en un contexto de coñas tan duras y escenas de hundirse en el asiento de vergüenza (de lo que te ríes), a menos que se trate de otra coña un poco más larga. Lástima de parte final para una película que habría ganado muchos puntos si hubiera terminado de ser autoconsciente. No dejaré de recomendarla, sin embargo, a los fans de esta parte de Asia (que no es Corea del Sur, como defendí hasta que acudí a las fuentes, pero nos trajo Historia de Ricky, fácilmente una de las películas más extravagantes de la historia del cine).

Ahora no os puedo dar más detalles, pero os juro que el chaval está haciendo eso por amor.

DÍA 3

Hola de nuevo, corazones. Esto es una oda a todos esos trabajadores pacientes que despachan entradas, miran listas, tachan los nombres de los individuos que ya han pasado por taquilla, minuto a minuto hasta el final de una cola que llega hasta el otro lado de la calle, y que encima tienen que aguantar las pataletas de los imbéciles que ven que van a llegar tarde a la sesión y la toman con el pobre currante. En este caso, yo he estado a punto de ser ese imbécil y, además, me he enterado de que hoy ha sido el cumpleaños de ese paciente trabajador. Felicidades, Raúl.

Contra todo pronóstico, conseguí llegar a tiempo. Luis Rosales, uno de los responsables detrás del Nocturna, nos había subido el hype a todos con la película que estaba a punto de ver (precedida por un corto llamado Arcana, sobre una chica endemoniada que tiene que hacer el MacGyver para salir de su jaula… es menos interesante de lo que suena). Lo primero que noté en la prometedora The Patient es una calidad de imagen notablemente inferior al resto de sesiones y unos clips de sonido que de cuando en cuando delataban el ruido interno del micrófono. Cualquiera se olvida de pulir. Pensé: ¡toma ya! ¡Estos son de los míos! ¡Los bonitos y baratos! Resultó que de bonito no tenía demasiado. Comentaba más tarde con un compañero que el guionista debió de terminar con orgullo su obra, creyendo que había revolucionado el género y había parido la It Follows de este año (también proyectada por este mismo festival). Lo que el pobre Jason Sheedy no debió sospechar es que estaba mostrándonos un colador, un silogismo, un queso gruyer de agujeros de guion. Una chica queda hospitalizada y una enviada de la parca le da una semana para morir, durante la cual irá negociando con ella (aunque tendrán más que palabras). Mientras tanto, cual Sirenita, la chica no podrá hablar con ningún vivo, pues al oír el sonido de su voz los desintegraría. Cuanto más interesante se creía la película, más incoherencias escandalosas tenía, hasta que al final, cualquier suspensión de la incredulidad era poca. Cuanto más queso, menos queso.

¡Jarl!

Corte a. Adrián Lastra sale al escenario junto al equipo de Noctem, encabezado por el director Marcos Cabotà. Lo que vienen a enseñarnos es el tráiler de dicho proyecto, insistiendo mucho en que marca mucho su carácter de película de metraje encontrado (ese subgénero al que pertenecen El proyecto de la bruja de Blair, REC, Paranormal Activity…). Vosotros ya sabéis qué opino yo de las películas de terror de metraje encontrado (o found footage), y si no lo sabéis, pues os digo que es lo que opina prácticamente todo el mundo a estas alturas de partido.

Nuestro Slenderman, Don Javier Botet, venía acompañado entre PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS del director Ángel Gómez Hernández y la actriz Lone Fleming. PLAS PLAS PLAS PLAS que casi no me dejaron oír el nombre del corto. Behind tiene a Macarena Gómez. Macarena Gómez está histérica y depresiva (y nos lo creemos mucho). Además, tiene un crío. Además, Javier Botet sale übermaquillado y da susticos. Lone Fleming hace del tipo creepy que salía en la escena de la fiesta en Carretera perdida y le decía a Bill Pullman que llamara a casa, que el tipo estaba allí tanto como en la fiesta. Yo no digo que no quiera encontrarme a Javier Botet en mi casa, pero desde luego no me lo quiero encontrar vestido de bestia del infierno.

Cara Delevingne estaba ocupada AKA Os juro que esto os da una idea equivocada del resto de la película

Acto seguido, nos ponían The Curse Of Sleeping Beauty, la “maldición de la Bella Durmiente”. Se llama así porque, al visionar la película, caes víctima de una maldición y te vas quedando dormido a medida que transcurre la historia (llamémoslo historia, o llamémoslo x) para no despertar hasta pasados unos cien años con el beso de un violador. Va de que un maromo sueña con una bella durmiente cada noche y hereda una mansión embrujada llena de cacharros de los hermanos Quay, donde hay maniquíes fantasma, demonios o algo por el estilo. También hay una maroma, un comic relief asiático y un señor que sabe mucho de maldiciones y profecías. El resto no tiene mucho sentido y el final es una broma pesada. La dirección artística tiene sus puntos cuando parece un sueño de Tarsem Singh, y los actores son decentes tirando a duermeovejas. En suma, es la peor película que he visto en meses.

Me largo a mi casa, que no se han terminado los exámenes.

Sergi Monfort

Sergi Monfort

Cinéfilo, cineasta amateur, a veces incluso juego a ser periodista. Veo películas si la universidad me deja tiempo y me quejo mucho de mis cortos. Mi mayor fan es mi madre. La gente quiere de eso que fumo, pero es que yo también.
Sergi Monfort

1 comentario

  1. Estas revisiones son amargas y poco profunda . Los que no pueden alcanzar a sí mismos solo sirven para desgarrar a otros hacia abajo supongo. Usted no sabe cómo disfrutar de una película .

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