Nacho Vigalondo, un autor único

Nacho Vigalondo es un rara avis dentro del cine español. Su filmografía comprende cuatro largometrajes rodados en solitario (Los Cronocrímenes, Extraterrestre, Open Windows y Colossal) además de varios cortometrajes, uno de ellos con nominación al Oscar. A su carrera como director, debe aunarse las funciones de guionista (todas sus obras están escritas por él), y en muchas ocasiones la de actor, con pequeños papeles en la gran pantalla. El presente artículo-ensayo estará enfocado al análisis de sus películas y al establecimiento de sus principales características como autor cinematográfico.

Los cronocrímenes (2007) es la ópera prima del realizador cántabro. Su argumento gira en torno a un hombre que descubre a través de sus prismáticos a una preciosa joven en la profundidad del bosque. Héctor, el protagonista de esta historia, decide ir a buscarla sin comentarle nada de este hecho a su mujer, Clara. Cuando está delante del cuerpo de la chica, un extraño individuo armado con unas tijeras y la cara vendada, lo ataca por la espalda. A pesar de resultar herido en el hombro, consigue huir y llega a un laboratorio científico situado en mitad del bosque. Allí, un científico le ofrece esconderse en una máquina que resulta ser del tiempo, y que provoca una serie de catástrofes con consecuencias imprevisibles en la vida de Héctor.

 

 

Esta obra aúna géneros tan dispares, pero frecuentemente utilizados en este tipo de películas como la ciencia ficción o el fantástico junto con el más intenso thriller. Este hecho será una premisa frecuentemente utilizada en el cine de Vigalondo (es decir, la mezcla de diversos géneros siendo uno de ellos el fantástico), aunque a partir de este film se hará menos representativo en el resto de su filmografía posterior, dejando al elemento fantástico o maravilloso en un segundo plano, y sirviendo únicamente como mecanismo que activa y permite el desarrollo de la historia. Por lo que se puede considerar a Los cronocrímenes, como la obra más comercial y con menor personalidad realizada hasta la fecha por su autor.

Este hecho lo recoge significativamente Amanda Ruiz (2013, pág. 6) de la siguiente manera: “En cualquier caso, se intuye que, detrás de los largos y los cortometrajes de Vigalondo, hay una cierta voluntad de subvertir los códigos de los géneros e incluso de mezclar géneros aparentemente opuestos, como pueden ser la comedia y la ciencia ficción [Extraterrestre (2011)]. De hecho, incluso en la película Los cronocrímenes (2007), clasificable dentro del género de la ciencia ficción de una manera más obvia, encontramos conexiones con lo fantástico”.

Su segundo largometraje es Extraterrestre (2011), una comedia romántica con toques de ciencia ficción. Su historia es sencilla, Julio se despierta una mañana con una terrible resaca en un apartamento que no es el suyo, junto a una chica, incapaz de recordar lo que sucedió la noche anterior. Julio se enamora al instante, pero ella no. Julia lo único que quiere es que Julio se vaya, pero la invasión alienígena que acaba de llegar a Madrid le sirve de excusa para quedarse.

 

 

A pesar de que el título nos hace pensar que la película tratará sobre algún tipo de invasión alienígena, Extraterrestre es de los pocos films que no muestra en ningún momento tales extraterrestres (solo aparece el platillo volante), y el motivo de la nave espacial sirve como simple excusa para tratar las relaciones de pareja. Es más, se pasa de la sorpresa inicial que supone para todos los personajes la aparición del platillo volante en Madrid, a la aceptación de este hecho y el intento por solucionar el triángulo amoroso en el que se ven envueltos los protagonistas (Ruiz, 2013).

En Open Windows (2014), su autor realiza una película al más puro estilo hitchcockiano con una trama llena de enredos, giros de guión y con una alta dosis de tensión para el espectador. La trama gira en torno a Nick, un chico afortunado porque va a poder conocer a Jill Goddar, una actriz a la que admira. Jill está promocionando su última película, y Nick ha ganado una cena con ella en un concurso online. Cuando está a punto de salir, un tal Chord le comunica que la actriz ha cancelado su cita. Para compensarlo, le ofrece a Nick la posibilidad de espiar a Jill desde su portátil.

 

 

Por último, en 2016 llegó a las pantallas de cine españolas la última película de Vigalondo, Colossal (2016), su obra más madura, con la que mezcla a partes iguales dosis de comedia, drama y fantástico. El film cuenta la historia de Gloria, una chica bastantes inestable con problemas con el alcohol, que decide dejar Nueva York y regresar a su ciudad natal tras haber perdido su trabajo y su novio. Una vez instalada, deberá solucionar los ataques provocados por un monstruo gigante en Seúl, la relación con su ex-novio y un amigo de la infancia, y los problemas con la bebida.

 

 

Una vez analizados los dos primeros largometrajes y comentados brevemente los dos siguientes, podemos establecer que cada obra de Vigalondo conjuga un hecho o acción cotidiana, dentro de un contexto fantástico (salvo Los cronocrímenes por los motivos anteriormente comentados). En el siguiente cuadro se reflejan estas características:

 

PELÍCULA

HECHO COTIDIANO

ELEMENTO FANTÁSTICO

Los cronocrímenes (2007)

Viaje en el tiempo y numerosas paradojas temporales.

Extraterrestre (2011)

Dos desconocidos se acuestan en plena borrachera y al día siguiente no recuerdan nada de lo ocurrido.

La llegada a Madrid de una nave alienígena.

Open Windows (2014)

Los problemas que pueden provocar las tecnologías digitales y el ciberacoso. Las nuevas relaciones online que se establecen entre los personajes famosos y sus seguidores en Internet y RR.SS.

Historia fantástica e inverosímil.

Colossal (2016)

La acción controladora y opresiva de la mirada masculina en un personaje femenino o los peligros sociales que provoca el alcoholismo.

Los ataques de un monstruo gigante en Seúl, manejados inconscientemente por la protagonista.

 

En definitiva, los largometrajes que comprende la carrera artística de Nacho Vigalondo son obras de muy difícil clasificación, puesto que ninguna se adapta a los códigos genéricos que representan cada una de ellas. Además, se aprecia en el estilo de este autor, un gusto por narrar historias cotidianas con personajes sencillos, y con la inclusión de elementos fantásticos o maravillosos, para crear así films vigalondianos,  es decir, largometrajes especiales y únicos bajo su sello personal.

 

BIBLIOGRAFÍA

  • CASAU, G. (-). Nuevos autores del género fantástico. Publicaciones UOC.
  • RUIZ, A. (2013). De cronocrímenes y extraterrestres: fantástico y ciencia ficción en Nacho Vigalondo. Pasavento: Revista Estudios Hispánicos, Vol. I, nº 1, págs. 135-150.
Carlos Grossocordón

Carlos Grossocordón

Doctorando en Comunicación Audiovisual, Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad Complutense de Madrid.
Carlos Grossocordón

Carlos Grossocordón

Doctorando en Comunicación Audiovisual, Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad Complutense de Madrid.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.