Misión Imposible, Fallout: Lo imposible es hacerlo mejor

Lo que han hecho Christopher McQuarrie y Tom Cruise, director y actor/productor/especialista en escenas de riesgo -hombre orquesta, para abreviar- con ‘Misión Imposible: Fallout’ es elevar a la categoría de arte el género del blockbuster veraniego. Se puede decir más alto, pero no más claro. Bueno, más alto tampoco, porque no creo que sea posible armar más ruido del que esta sexta entrega se abastece para bombardear la cabeza del espectador ávido de emociones fuertes, fantasmadas a cascoporro y pura adrenalina.

Y con todo eso, sigue presente la misma rúbrica de sofisticación reinstaurada por Abrams en la franquicia desde que retomó la senda del thriller abierta por De Palma. Podría decirse que ahora Ethan Hunt ya tiene su propio ‘Muere otro día’ (2002, Lee Tamahori), sólo que, a distinción de aquella y otros productos de mismo pelaje, viene con un guión reforzado de diálogos que sí parecen escritos por un adulto.

Pero por si aún hay quien desconfía o sostiene que McQuarrie echó excesivamente el freno en el anterior capítulo -yo, por ejemplo-, que se prepare para recibir de golpe un sopetón de estímulos pirotécnicos y persecuciones imposibles con el más desvergonzado espíritu de evasión que Hollywood haya demostrado en años.

Por cierto, si yo fuese Henry Cavill también me habría dejado crecer el bigote, y hasta una barba como la de Karl Marx o Ramón María del Valle Inclán, con tal de participar en esta maravillosa atracción de feria. Vivan los blockbusters de verano, y ojalá no desaparezcan nunca.

Antonio López

Antonio López

"Pregúntame por las películas que quieras salvo las que no conozco, de esas no he visto casi ninguna."
Antonio López

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