El Ministerio del Tiempo: ¡cómo no te voy a querer!

Ya han pasado unos meses desde que fui a la presentación de prensa de la segunda temporada de «El Ministerio del Tiempo»; ahora, trece capítulos después acaba de finalizar el segundo tramo de una de las mejores series de este país. Una ficción que a día de hoy tiene su futuro en el aire aunque que hay voluntad por parte de televisión española de conceder otra temporada más -tocaré madera-.

En esa rueda de prensa se prometió mucho y, sin duda, el reto era mayúsculo. La maldita segunda temporada siempre suele ser la piedra de toque para la mayoría de series que han triunfado en la primera. Me quedó claro que Javier Olivares y cía no se conformarían en absoluto y que darían un pasito más, con todo el riesgo que eso conlleva. Desde luego, yo me siento totalmente satisfecho, porque cada capítulo ha sido una caja de sorpresa; donde, se ha experimentado e hibridado géneros: comedia, thriller, terror, misterio, aventura o acción. Todo y, vuelvo a repetir, ha cuajado a pesar del riesgo y problemática que tiene no focalizar la ficción en un solo género; y, se puede decir: eso sí, que es ‘Tiempo de valientes’ -nombre que pone título al 2×07 y 08- . Ese peligro ha derivado en una virtud que se traduce en su propia identidad narrativa, en su razón de ser y en su marca.

EL MISTERIO DEL TIEMPO

La segunda temporada de la serie de los dos Olivares -Javier y Pablo- ha madurado narrativamente demostrando el talento -que ya se intuía- de todo el equipo que rodea a ‘El Ministerio del Tiempo’. Han llevado el timón de una temporada más larga y compleja: desde El Cid hasta Felipe II pasando por otros referentes de nuestra historia. Un óleo pedagógico lleno de matices que aúna historia, cultura, crítica, reivindicación y reflexión; pero, sobre todo, un viaje por los distintos afluentes que conforman la identidad de España -con nuestros fracasos y nuestros éxitos-.

Un más que necesitado ‘Tiempo de homenajes’ que se deriva en una verdadera lección de historia: Cervantes y el Quijote, Velázquez, Valle-Inclán, el Cid, Cristóbal Colón, las sinsombrero, los últimos de Filipinas, Felipe II o el teatro, entre otros. Una temporada donde se ha experimentado más con el mecanismo temporal dando unas posibilidades y complejidad a la narración. El capítulo ‘Cambio de Tiempo’ -cierre de temporada- es un perfecto ejemplo de ello.

El Ministerio del Tiempo 2

Pacino, aterrizó para cubrir la ausencia de Julián, encajó a la perfección en una patrulla que parecía innegociable. Así, el personaje interpretado por Hugo Silva se ganó el cariño de todo el fandom, de hecho, se ha pedido varias veces por la red social del pajarillo azul su inclusión como protagonista de ‘El Ministerio del Tiempo’. Una cosa que parece altamente improbable por presupuesto pero, si se produjera la renovación, seguramente tenga presencia en más de un capítulo -o eso espero-.

El personaje de Amelia Folch ha crecido a pasos agigantados gracias a una Aura Garrido que dice más con su mirada que con diez mil frases de guión. Su evolución ha sido constante y es, posiblemente, el que más nos ha dado esta segunda temporada. El último capítulo ha sido el culmen de una Amelia que queremos ver crecer aún más.

cervantes

El gran problema ha sido sus ‘batallas’ con el sistema tradicional -obsoleto- de medición de audiencias y, aunque, la verdad sea dicha, su media se ha mantenido estable respecto a la primera. Sin duda, este gran fenómeno transmedia, tiene mucha más público de lo que dicen los audímetros. Llegará el día -y, espero que no faltando mucho- que los visionados en diferido sean parte capital a la hora de contabilizar la audiencia; además, cada lunes ‘El Ministerio del Tiempo’ se ha colado entre los TT nacionales y mundiales con cierta facilidad.

Una serie de estas características no se le puede escapar a una televisión pública y, más, cuando el ente público tiene que ser el adalid de la innovación y el riesgo, de llegar a donde no llegan las privadas. Pero aun más importante es que ha conseguido unir a crítica y público; además, ser ampliamente reconocida -gracias a los premios- y lograr una gran proyección internacional.

 

 

‘El Ministerio del Tiempo’ se ha convertido en la niña de mis ojos y, dentro de mi corazón seriéfilo, ya guarda un lugar especial al lado de series de cadenas tan importantes como HBO, AMC o BBC. Ella, con sus aciertos y sus errores, ha logrado emocionarme, vibrar y, por último, paralizarme delante del televisor durante 70 minutos como pocas ficciones españolas lo habían conseguido.

¡Larga vida a Amelia, Julián, Alonso, Irene, Ernesto, Salvador, Angustias, Lola,…!

Mario Cerdeño

Mario Cerdeño

Licenciado en Comunicación Audiovisual. Crítico y analista de series y cine. Creador y editor jefe de la web 'Los Lunes Seriéfilos'.
Mario Cerdeño

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