Marvel’s Doctor Strange: ahora, con magia

[Alerta: hay algún pequeño spoiler de Doctor Strange. Leed bajo vuestra propia responsabilidad]

 

 Ya en el primer visionado, el tráiler de Doctor Strange me pareció espectacular: colorido, efectista, distinto y a la vez similar al resto de largometrajes de Marvel Studios. Un poco como Guardianes de la Galaxia en su día. Precisamente por esto, en parte, temía que en la película no supieran equilibrar esa atmósfera ya presentada, esa esencia mística tan prometedora. Que se perdiera y se quedara disuelta, como ya le ocurrió a Escuadrón Suicida este verano. Pero no ha sido así. Doctor Strange es como mirar a través de un caleidoscopio, es psicodélica a la par que elegante, al igual que su banda sonora, compuesta por Michael Giacchino (aquí os dejo el link a una de las piezas, para darle ambientillo a la crítica): es tan mágica y enigmática como el propio protagonista. El tráiler es un buen resumen del tono de toda la película, y aunque Doctor Strange tiene sus fallos, en conjunto resulta una película muy entretenida y memorable, al menos dentro de lo que al Universo Cinematográfico de Marvel (MCU) se refiere.

 

 Si por algo se caracteriza la película de Scott Derrickson es por sus efectos visuales, como ya he mencionado previamente. De forma habitual son algo necesario en las películas de la factoría marvelita, y en general, en los blockbusters superheroicos. Aunque en este caso van más allá de alienígenas, trajes especiales y escenas de acción desmedidas. Marvel Studios se ha atrevido al fin a incluir la magia en sus grandes fases de producción audiovisual (¡ya vamos por la tercera!). No obstante, en los cómics, el mundo místico de Doctor Strange ya lleva presente casi 60 años. Puede parece curioso el hecho de que a la factoría le haya dado menos miedo profundizar en los mundos alienígenas de Thor, Guardianes de la Galaxia o los Inhumanos de Agents of S.H.I.E.L.D., antes de aventurarse con la magia en la Tierra. Sin embargo, sí que tiene cierta coherencia: Strange es el primero que viaja al espacio en cualquiera de sus formas, tanto al ya explorado como a otro tipo de realidades. Además, el Hechicero Supremo no es un héroe al uso, al menos en un mundo en el cual los héroes más famosos son millonarios con traje, alienígenas con una “S” en el pecho (sí, ya sé que no es una letra), o gente cotidiana afectada por experimentos o bichos. Plasmar esto resulta más complejo, ya que el concepto popularizado de “superhéroe” no suele incluir a hechiceros (que los hay), limitando el uso de este término a los productos de fantasía épica tradicionales. Pero al fin se han atrevido con lo sobrenatural, y el resultado es bueno.

 

 Como todas las películas producidas por la franquicia, Doctor Strange tiene un gran punto negativo: su historia peca de simple, precisamente porque se queda en lo efectista. Marvel nunca ha sido muy dada a la realización de proyectos “intimistas”, algo que es lógico teniendo en cuenta la forma de trabajo que mantienen en los estudios: saben lo que funciona, y trabajan múltiples proyectos al mismo tiempo. Al fin y al cabo, es una fábrica de taquillazos. La única excepción, sin serla del todo, puesto que también tienen un gran éxito, serían las series de Netflix de Los Defensores, que van un poquito más allá. Tampoco mucho, lo coherente en un producto que busca equilibrar calidad con superhéroes. Pero las horas de duración se notan en la profundidad de las tramas y los personajes. Bien es cierto también que, a estas alturas, en el caso de los largometrajes marvelitas, el espectador suele tener claro a qué va al cine.

 Pero Doctor Strange también posee un gran punto a favor: tener a Benedict Cumberbatch en el papel protagonista siempre es jugar con ventaja. El británico lo borda lo pongas donde lo pongas: de hecho, aparte de a Strange, también le ha prestado el rostro al malo malísimo de la película, Dormammu. El actor derrocha carisma, al igual que su personaje, algo que por ejemplo en secundarios como Mordo (Chiwetel Ejiofor) no he logrado ver de la misma manera. Pero el personaje de Stephen Strange es un caso especial. Tiene muchísimo potencial, es un gran añadido para futuras entregas del MCU. Ya está confirmado para Avengers: Infinity War, y al parecer por la escena post-créditos y un par de imágenes del rodaje, para Thor: Ragnarok también. En estos largometrajes lo veremos ya como el Hechicero Supremo en todo su esplendor.

 

 Lamentablemente, al tener un héroe protagonista tan interesante, su primera película puede saber a poco: satisface bien, pero no llega a saciar del todo. Al fin y al cabo, aun cumpliendo, el Doctor Strange merece más exploración que la que se da en dos horas de largometraje, ya que vive una gran evolución que no se puede plasmar con algo de detalle si se quiere incluir a un gran villano y trabajar una trama que vaya más allá de su instrucción en las artes mágicas. Aunque, por otra parte, el villano esta vez también es interesante. Está algo mejor trabajado que en otras películas de Marvel, y eso es un avance a tener en cuenta. Kaecilius, interpretado por Mads Mikkelsen, gana con poco esfuerzo en profundidad a otros antagonistas como por ejemplo Ultrón o el Mandarín (tampoco es que fuese muy complicado).

 

 En cualquier caso, el nuevo producto de la factoría merece la pena, y más en el cine, donde luce de una manera espectacular. Los fallos se ven compensados. Quizá si la película fuese “menos Marvel”, con una historia menos cuadriculada con respecto a las demás ya estrenadas, habría podido alcanzar todo su potencial (frase al más puro estilo La Anciana). O haber sido un desastre, nunca se sabe. Al fin y al cabo, el tono ligero con el que dota la factoría a sus películas funciona muy bien, también en Doctor Strange. Pero no solo eso: introduce una nueva faceta a explorar en el MCU, está repleta de Easter eggs del cómic y de otros largometrajes, tiene un buen protagonista, un villano decente, unos efectos y una estética estupendos, buena banda sonora y un cameo de Stan Lee. Porque Marvel no para, y ya está aquí otra vez dispuesto a reinar en la taquilla. Ahora, con magia.

https://www.youtube.com/watch?v=PqTILYUNU3s

Rocío de la Aldea

Rocío de la Aldea

Proyecto de comunicadora audiovisual, scout, zurda, seriéfila y marvelita. Mi sueño es tener un dragón. Escribo cosas.
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