Los Romanoffs: un pecado mortal de insustancialidad narrativa

Matthew Weiner es un escritor que ascendió a todos los altares seriéfilos por ser el creador y responsable principal de ‘Mad Men’, por lo que no hay que ser un lince para imaginarse la expectación que había suscitado su nueva serie que tenía el sugerente título de ‘Los Romanoffs’, antes de su estreno en Octubre del año pasado.

No es nada fácil continuar tras alcanzar la cima del éxito, por lo que existen tres caminos habituales para hacerlo, retirarse casi por completo que fue la opción de David Chase tras ‘Los Soprano’, continuar a ese mismo nivel de excelencia como David Simon o no alcanzar ni de lejos el nivel de su aclamada obra como ha sucedido con Alan Ball ( A dos metros bajo tierra) recientemente con ‘Here and Now’.

Por desgracia Matthew Weiner ha seguido el último camino con una serie antológica de capítulos independientes con un tenue nexo de unión, pero que comparten en todos los casos una mediocridad apabullante tanto a nivel de guion como sobre todo de dirección, a pesar de haberle dado todo el dinero y libertad que había pedido a Amazon.

Tras transcurrir un tiempo prudencial desde su estreno y con la tranquilidad que da la distancia en el tiempo hoy os voy analizar una de las más mayores decepciones de la década, ‘Los Romanoffs’ por si tenéis la tentación veraniega de recuperar series que no habéis visto todavía.

Ficha: Los Romanoffs 8 ep 60-90 min . Oct 2018 – Nov 2018 . Cadena: Amazon ( USA)/ Amazon (E)

La trama :
‘Los Romanoffs’ es una colección de ocho historias independientes ubicadas en el tiempo presente, que tienen como nexo en común que sus protagonistas están relacionados de una u otra forma como descendientes directos o indirectos de esa dinastía gobernante rusa que fue masacrada durante la revolución bolchevique de 1917. La introducción de la serie al ritmo de la música de Tom Petty, nos muestra esa masacre familiar.

Al ser historias independientes podríamos analizarlas por separado o hacer alguna de esas clasificaciones que tanto gustan a muchas personas ordenando los capítulos de mejor a peor, pero tras ver completa toda la serie, tarea que me ha costado varias meses puesto que solo era capaz de verla durante largos trayectos de tren, he preferido hacerlo de forma global porque esa mediocridad generalizada es su rasgo común más distintivo. El trailer escondía muy hábilmente todas esas debilidades que iremos viendo.

Desde el primer episodio se encienden las alarmas al comprobar en esa primera ubicación parisina que Matthew Weiner ( foto) ha hecho lo que le ha venido en gana, sin control alguno por parte de Amazon, con el resultado de hacer unos episodios interminables donde en casi todos los casos la trama apenas daba para un capítulo concentrado de media hora y se empeñaba en estirarlo y alargarlo sin aportar nada útil.

El rodaje por muchos lugares de Europa y en Mexico D.F, en lugar de reforzar las historias, acaba siendo una colección vacía de encuadres realizada en su totalidad por el propio Matthew Weiner, de los lugares más turísticos de esas ciudades ( el episodio mexicano gana por goleada en este sentido) . Los personajes van deambulando en larguisimos planos y escenas, además de tener  al montador de vacaciones pagadas durante toda la etapa de post-producción, como dejaban intuir en el primer teaser de la serie.

Poco importaba ver a una colección de grandes actores, si les obligaban a interpretar unos personajes anodinos y sin apenas fuerza, incluyendo a viejos conocidos del creador de su etapa de ‘Mad Men’ como Christina Hendricks o John Slattery, perdida por Austria o por Nueva York respectivamente.

En este tipo de series suelo hacer un ejercicio mental al finalizar cada episodio, para analizar el arco narrativo concreto y ver la evolución de la historia de principio a fin, pero pocas veces me había sucedido como en el caso de ‘Los Romanoffs’ donde la consistencia de su nimiedad narrativa era lo único digno de elogio.

Si encima su creador aprovecha la circunstancia para ajustar sus cuentas personales ocasionadas por una serie de acusaciones sexuales de una colaboradora suya, creando una historia ( el quinto episodio) en torno a como unas acusaciones presuntamente falsas pueden destrozar la vida de una persona, ese endiosamiento que le hace creerse por encima del bien y del mal se hace insufrible.

La esperanza de que el próximo episodio iba a ser el bueno, ha sido el motor de muchas personas que finalmente a lo mejor han encontrado alguna pepita de oro entre ese lodazal narrativo, pero en mi caso os puedo asegurar que no ha habido nada que me haya llamado la atención lo suficiente como para recomendar algún capítulo por encima de los demás, por lo que lo dejo a vuestro albedrío el adentrarse por el árbol genealógico de ‘Los Romanoffs’

Para cualquier comentario no dudéis en contactarme aquí o a través de mi cuenta de twitter (@lmejino). Hasta la próxima

Lorenzo Mejino

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Autor del blog "Series para gourmets" del Diario Vasco, donde descubrimos series de todos los rincones del planeta, por recónditos que sean. Ingeniero de Caminos. Locutor olímpico.
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