Las madres en las series

Juguemos a un juego… (y no, no tiene que ver con Saw)

Piensa en el personaje de serie que más te ha perturbado. Tiene que ser el personaje que ha hecho las cosas más incomprensibles y difíciles de explicar desde tu punto de vista y, por otro lado, te ha regalado los mejores minutos de esa serie. ¿Lo tienes?

Seguramente, si recogiese todas vuestras respuestas, no habría coincidencias. Pero, ¿qué pasaría si os digo que penséis ahora en un personaje que sea madre de otro? La cosa cambia. Las madres son temas muy delicados, que se lo digan a Freud. En el mundo de las series, para levantar polémica y expectación, suelen jugar con este nuestro subconsciente y hacernos ver a una madre como un personaje odioso y que puede llegar a rozar con lo psicópata.

En los últimos años, la creación de series ha gozado de una libertad de temática que ha permitido a más de un director o guionista jugar con cosas tan delicadas como esta, dejando para la historia personajes que eran madre y algo más.

Aprovechando las fechas típicamente familiares en las que estamos, vamos a hacer un repaso a las madres que más han marcado el mundo seriéfilo. A ver quién es el que se queja ahora de la suya.

Olive Kitteridge (HBO) – Spoilers del final de la serie

Comencemos por algo reciente y, posiblemente, lo más suave que encontraremos en la lista. Olive Kitteridge (Frances McDormand), protagonista de la miniserie, es una de esas personas que nacieron para vivir amargados y para amargar a todos a su alrededor. Su historia es una especie de American Beauty (1999), pero con todo lo que implica ser mujer, en un país con altas dosis de machismo estructural y mucho más realista y cercano a nuestras vidas.

Aquí lo que nos importa es su relación con su hijo, con el cual nos dejó algunos de los mejores momentos de la miniserie. En su relación materno filial, Olive es culpable de muchas cosas, pero la primera es la de ser más un elemento desestabilizador que un apoyo, conllevando con eso las frustraciones de la vida de su descendiente, tanto a nivel profesional como personal. Además, tiene la virtud de meterse en todo lo que no es de su incumbencia y de opinar sobre aquello en lo que no tiene ni voz ni voto. En Olive Kitteridge todos vemos a nuestras madres en esos momentos de la vida en los que las cosas no van bien. El problema es que Olive Kitteridge es así siempre.

Crímenes que se le imputan: amargura existencial, depresión teledirigida y focalizada, suegra «metomeentodo» y el peor apoyo que haya existido jamás.

The Sopranos (HBO) – Spoilers del final de la 3º temporada

livia sopranoHablamos de Livia Soprano (Nancy Marchand), la madre del protagonista de la mejor serie de todos los tiempos -no solo lo digo yo-. Y, sin duda, en gran parte esta serie es lo que es gracias al papel de esta mujer. Muy al estilo de The Sopranos, claro está. Livia Soprano es un papel muy complejo, tanto que tras haber visto la serie tres veces, en cada una de ellas saqué diferentes conclusiones sobre el personaje. Nunca llegamos a saber si está loca, si es mala por naturaleza o qué le pasa exactamente. De hecho, hay más de una Livia Soprano en esta serie: tenemos a la tierna anciana que no pasa por sus mejores tiempos, teniendo accidentes domésticos de lo más -graciosamente- trágico; también está la maquiavélica figura de toda una sociópata en potencia, maltratadora y dominante en todos los sentidos; por no olvidarnos de la figura de persona incontrolable que siempre tiene los peores arranques en el peor momento posible, envenenando el ambiente con cada palabra que pronuncia -para la historia quedará siempre esa cena en la que se empeña en hablar sobre madres que matan a sus hijos-.

Pero sin duda, el motivo por el que aparece Livia Soprano en esta extraña lista es por el hecho de planear y casi llevar a cabo la muerte de su propio hijo; aunque nunca nos quedará claro si era un actor consciente de lo que decía o si se estaba marcando la mejor actuación de la historia livia soprano 2al hacerse la loca. Y quizás lo grave en este caso no es el hecho de que, por motivos de poder, estuviese dispuesta a matar a su único hijo varón -que en la cultura italiana es importantísimo-, sino que todo lo que hace y que anticipa lo que le pasa por la cabeza es realmente tétrico y de una persona con una gran capacidad para el engaño, incluso a si misma.

Su papel es tan profundo en la serie que, a pesar de la trágica muerte de la actriz entre la segunda y tercera temporada, su sombra -y no escogí por casualidad la palabra sombra, me refiero al 4×11-, permaneció durante mucho tiempo y no era raro encontrar frecuentes referencias a la relación de Tony con su madre en los últimos episodios. Y es que si sobre algo iba The Sopranos es sobre la relación entre Tony y su progenitora y no sobre la mafia.

Por cierto, el nombre del personaje no es algo aleatorio… ya lo iremos viendo a lo largo del artículo.

Crímenes que se le imputan: parricidio en distintos grados de tentativa, conducta familiar disruptiva y maltrato psicológico en todos los grados posibles.

Boardwalk Empire (HBO) – Spoilers del final de la serie

En Boardwalk Empire nos volvemos a encontrar el papel de una madre desquiciada y el crimen organizado. Aunque esta vez en otro plano y de un modo mucho más claro y resolutivo que en The Sopranos. Hablamos de Gillian Darmody (Gretchen Mol), madre de Jimmy Darmody, la mano derecha de Nucky Thompson (Steve Buscemi) en las dos primeras temporadas.

Gillian DarmodyAquí quizás alcanzamos el tope de madre perturbada y, por consiguiente, de provocación en la pequeña pantalla.

Constituye uno de los pilares básicos de la serie que, tras un breve período en el olvido en su cuarta temporada, resucitó como parte clave para el final. Lo cierto es que no es para menos. Al igual que en el caso anterior tenemos a una mujer que no encaja con la filosofía de su época, en lo que a poder se refiere -ya hablamos aquí de las intencionales coincidencias entre The SopranosBoardwalk Empire-. Además, en este caso también vemos como el papel de madre entra en conflicto directo con su participación más o menos directa en el crimen organizado.

Los guionistas, en la eterna búsqueda de lo provocador, no solo se contentaron con un juego de tensión sexual entre la madre y su hijo -con un pasado más que oscuro entre los dos-, sino que tras la muerte de este continuaron con la trama más atormentadora que nunca he visto, llegando a introducir a un nuevo personaje con la misma apariencia para cumplirnos el capricho a la audiencia. Toda una historia. La serie nunca llegó a cosechar los éxitos que si tuvo The Sopranos, pero desde luego fueron mucho más lejos en las relaciones personales entre su protagonista y su madre.

Crímenes que se le imputan: incesto en diferentes grados y con reincidencia.

Homeland (Showtime)Spoilers del primer episodio de la 4º temporada

homeland 4Una de las claves de la resurrección de Homeland -de la cual hablamos aquí– radica en el papel que juega Carrie Mathison (Claire Danes), así como su recién estrenada maternidad. Carrie nunca se ha caracterizado por una estabilidad emocional y personal que llegue al nivel de aceptable, pero tras la pérdida de Nicholas Brody (Damian Lewis) lo poco que le quedaba de cordura se ha ido al garete. En todo esto entra una niña de unos meses de edad, fruto de la relación, que está ahora al cuidado de su desquiciada madre. Ya de por si, el simple hecho de dar a luz convierte a Carrie Mathison en una de las peores madres de la historia de las series, pero lo ocurrido en el 4×01 con su hija y con una bañera, la pone a la altura de las otras madres que aquí aparecen. Todo amor.

La escena a la que hago referencia es, sin lugar a dudas, una de las más crudas que hemos visto en lo que va de año (y de década). La lección que extraemos de ella es que siempre habrá algún guionista capaz de llegar más lejos aún. Eso sí, ¿cómo se nos quedó el cuerpo? No sé vosotros, pero estas son las sensaciones que yo busco en las series.

Crímenes que se le imputan: intento de aborto más allá de las 12 semanas (y de las 40 también)

I, Claudius (BBC) – Spoilers del final de la serie

I, Claudius (BBC) es la serie más veterana en esta peculiar lista, ya que fue estrenada en 1976. Está basada en el libro del mismo nombre y se centra en los años posteriores al gobierno de César Augusto, el cual fue el primer emperador romano. Esta época es conocida porque las sucesiones en el cargo no se realizaban por designio sino por homicidio. Todos los emperadores eran aquellos que eran los más aptos, en el sentido darwiniano de la palabra; es decir, los que sobresalían de entre la pila de cadáveres que conformaban sus rivales. De esta época destacaban dos personas, por un lado Claudio (Derek Jacobi) -protagonista y narrador de la serie- y el otro, su tía: Livia Drusila Augusta (Siân Phillips). ¿Os suena el nombre? Sí, los creadores de The Sopranos se basaron en ella para bautizar a la ya mencionada madre de Tony Soprano y de paso imbuirla con el espíritu de esta.

Por decirlo de algún modo, Livia Drusila Augusta es una mujer de su tiempo. Y era un tiempo muy difícil. Ella sobrevivió a todos; o lo que es lo mismo, ella mató a todos. En su momento de máximo esplendor hubo muchas muertes en extrañas circunstancias, en las cuales la sombra de Livia estaba presente. Su pretensión era hacer que su hijo mayor, Tiberio (George Baker), se convirtiese en emperador, para lo cual eliminó a todo aquel que se puso en su camino. No se salvó ni su otro hijo, el cual era profundamente republicano y, por consiguiente, contrario a la figura de un emperador. No fue el único, tampoco. Básicamente, Livia se cargó a todo aquel que tuvo pretensión, fue candidato o era favorito a suceder a su mardio César Augusto (Brian Blessed). Al final, tras muchas muertes, solo quedaba una persona mínimamente válida para suceder a César.

Y no caigáis en el error de pensar que Tiberio era su hijo favorito. Cierto que al otro lo mató, pero a Tiberio no le hizo la vida fácil. En un arrebato de juventud, Tiberio se casó con una mujer de no muy alta cuna, lo cual era impropio para la posición para la cual Livia lo estaba preparando; así que no cesó en su empeño hasta conseguir que su hijo se divorciase de la mujer a la que amaba. Hecho que nunca llegó a perdonarle. Pero en voz bajita, no fuese a enterarse y la liásemos..

Al final acabó siendo deificada… que la hicieron diosa, vamos. Pero esa ya es otra historia.

Crímenes que se le imputan: acabaríamos antes citando los que no se le imputan, pero matar a tu propio hijo y amargarle la vida al otro está feo.

Sons of Anarchy (FX) – Spoilers del final de la serie

No ha defraudado. Una serie que pretendía ser la adaptación de Hamlet al mundo motero no podía acabar de otra forma que no fuese con todos muertos, apuntador incluido. Pero no es tiempo de hablar del final de esta serie, aquí nos importan otras cosas ahora mismo.

Gemma Teller Morrow (Katey Sagal) es un poco un conjunto de todas las anteriores madres, por eso la pongo al final del artículo. Lleva una vida bastante licenciosa y que no se parece en nada a lo que una madre estereotipada es, lo cual no tiene nada de malo, claro. Pero esto la hace entrar en conflicto directo con su propio hijo, Jax Teller (Charlie Hunnan), con su pareja, Clay Morrow (Ron Perlman) y con el conjunto de todos los moteros de la banda, o de la manada, según el caso. Y es que ese es el asunto, más que una banda de moteros, se comportan como una manada de lobos en la cual Gemma es la hembra alfa y la madre de todos ellos, controlando todo lo que sucede a través de su hijo y de su pareja. Por supuesto, hasta aquí, nada de lo dicho, la convierte en candidata a formar parte de esta lista, pero la cosa se puede poner muy fea.

Su personalidad es dominante y manipuladora y a causa de ello confunde constantemente lo que es bueno en general y lo que es bueno para ella. Al igual que muchas de las anteriores madres, Gemma interfiere en la vida de pareja de su hijo; pero en esto, nuestra madre de cuero tiene un talento especial. Para el recuerdo queda la relación entre Gemma y su primera nuera: Wendy Teller (Drea de Matteo). Aunque en las relaciones suegra-nuera todo puede ser mucho peor, como es el caso de la segunda nuera: Tara Knowles (Maggie Swiff), con la cual las cosas acabaron en una cocina y con un tenedor.

Gemma no solo vive de los problemas matrimoniales de su hijo -causados por ella en su mayoría-, sino que también tiene lo suyo con el padre biológico y guía espiritual de este. La sombra del asesinato premeditado y fríamente calculado planea a lo largo de toda la serie sobre Gemma, pero ella, muy resolutivamente, siempre logra desviar la atención a algún que otro chivo expiatorio.

Crímenes que se le imputan: inducción al delito, complot y parricidio no consanguíneo de forma reiterada (en grado de tentativa y de consumación).

BONUS TRACK

Irene¿Horrorizados? ¿Aún queréis más? Os traigo aquí una a mayores, salida directamente del lugar del que se nutren todas las grandes series y películas: la historia. Esto aún no ha sido llevado a una pantalla, o eso creo; pero no me extrañaría nada que alguna de las tramas de Game of Thrones acabase de esta forma.

Para ello nos trasladaremos al Imperio Bizantino en el siglo VIII de nuestro tiempo. Ahora parece de risa, pero en aquel momento lo que quedaba del antiguo Imperio Romano estaba dividido en dos facciones que amenazaban con guerra civil: iconoclastas e iconodulios. Los primeros eran seguidores de una doctrina religiosa que no creía en los iconos, imágenes o símbolos del cristianismo como una verdadera expresión de Dios; mientras que los segundos sí lo hacían. La cosa es que tras una tradición de varios emperadores iconoclastas, León IV se casó con una plebeya griega que era profundamente iconodulia, llamada Irene. La vida y el reinado de Leon IV no llegó muy lejos y tras él quedó en el poder su hijo menor de 10 años: Constantino VI, bajo la tutela de su querida madre. Irene, estaba completamente rodeada de enemigos, entre los que se encontraban los cinco hermanos del anterior emperador, de confesión iconoclasta, así como todos los secretarios, consejeros y obispos de la capital. Esto podría explicar un poco lo que viene a continuación.

Resulta que Irene -para protegerse o por afán de poder, según lo que queráis- sustituyó a todos los obispos que pudo por gente de su misma ideología, así como con todos los consejeros del Imperio. No levantó pocas ampollas. Cuando su hijo cumplió la mayoría de edad, una revuelta le arrebató el poder a Irene y se vio forzada al exilio. Sin embargo, Constantino VI tenía un carácter débil y permitió regresar a su madre a la corte, nombrándola coemperatriz. Una vez de vuelta volvió a coger el poder, alterando de nuevo el orden y las lealtades, lo que supuso un llamamiento por parte de sus cinco cuñados hacia su hijo para destronarla. El primero de los cinco hermanos del difunto emperador fue cegado y a los otros cuatro se les cortó la lengua -aunque más tarde también serían cegados-, mientras que Constantino VI fue encerrado (con lengua y ojos incluidos).

Aún habría una tercera revuelta, encabezada por Constantino VI. Esta vez no habría perdón. Tras fracasar sería enviado a la habitación del palacio que se destinaba únicamente al nacimiento de los nuevos emperadores, siendo empleada como una suerte de paritorio para emperatrices. En ella, Constantino fue cegado y, posteriormente, moriría a causa de las heridas producidas. Todo en la misma habitación en la que nació. El simbolismo en su máxima expresión.

Y ¿qué fue de Irene? Sería condenada y denostada por sus terribles asesinatos, por lo menos, pensaréis. No, a ella le reservaron otro tipo de castigo. La hicieron santa, Santa Irene, eso sí, después de intentar casarla con Carlomagno y reunificar el antiguo Imperio Romano. Podéis leer más sobre ello en este otro artículo.

Cuidad a vuestra madre.

 

Manuel G. Crespo

Manuel G. Crespo

Gallego, profesor y amante del cine de la gran y la pequeña pantalla. Solo hay una cosa que le motive más que ver series y películas: hablar y escribir sobre ellas. "Esta es mi opinión, si no te gusta tengo otra". Groucho Marx
Manuel G. Crespo

7 Comentarios

  1. Yo incluiría también a tía Polly de Peaky Blinders.

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    • La tía Polly se sale! «DON’T FUCK WITH THE PEAKY BLINDERS»

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    • Cierto que como madre deja mucho que desear, podría formar parte de la lista perfectamente

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  2. Vaya madres! yo también incluiría a Betty Draper, toda una personaje! tiene loca a la hija y al pobre marido Francis! hacía mejor pareja con Don … a mi me gustaba mucho pero está algo desquiciada, que nunca sabe lo que quiere la mujer, pero sin duda es una de las madres de las series también

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    • Otra que estaba entre las posibles protagonistas de este artículo. Se cae de la misma por no haber atentado contra la vida de alguno de sus hijos… de momento, que uno nunca está muy seguro de lo que esta es capaz de hacer.

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  3. Este finde pasado vi la de Olive Kitteridge y nos encantó a mi novio y a mi. Qué madre, que forma de ser. Su mejor frase en la miniserie (para mi): «yo estoy esperando a que el perro muera para pegarme un tiro» genius. No había leído nunca un artículo dedicado a las madres en las series, muy bueno!

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  4. Aqui falta RUTH FISHER, (Frances Conroy) de A dos metros bajo tierra.

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