Marco Polo y las delicias de Oriente

“Queremos convertirnos en la nueva HBO antes de que HBO se convierta en la nueva Netflix” van repitiendo desde Netflix, donde desde hace tiempo tienen la atención fijada en la creación de contenidos de producción propia.

Quizá lo peor -y lo mejor- de su formato es que eres tu quién decide cómo y cuándo ver los contenidos que se te ofrecen. Lo digo por mi, claro, que Marco Polo me ha durado dos días y ahora tengo que esperar un año entero para ver la segunda temporada.

Marco Polo empezó el pasado 12 de Diciembre estrenando, como es ya costumbre, los 10 episodios de su primera temporada. No sabemos todavía si renuevan (con House of Cards y Orange is the new black renovaron antes de su estreno), aunque sabemos qué es una apuesta fuerte de la plataforma porque han destinado un presupuesto de 90 millones de dólares para su primera temporada (bastante por encima de cualquier producción televisiva, a excepción de Juego de Tronos). Así, el contenido original de Netflix sigue en aumento: House of Cards, Orange is the New Black, Lilyhammer, BoJack Horseman, Hemlock Grove … las adoptadas The Killing o Arrested Development y otras que llegan en breve: Sense8 de los hermanos Wachowski y los proyectos Marvel.

Producida por The Weinstein Company y filmada en Italia, Kazajistán y los estudios Pinewood de Malasia, ha sido creada por John Fusco (creador y productor ejecutivo) y dirigida en sus dos primeros episodios por Joachim Rønning y Espen Sandberg.

Esta es la descripción oficial de la cadena: “El argumento seguirá el viaje del famoso navegante veneciano Marco Polo, que lo conducirá al centro de una guerra en la China del siglo XIII, en un mundo repleto de artes marciales aún desconocidas en occidente, trampas políticas, espectaculares batallas e intrigas sexuales.”

Marco Polo me ha entretenido. Siempre me han gustado las aventuras en tierras lejanas, con pueblos y culturas tan distantes. Por contexto, esta primera temporada me ha recordado muchísimo a Mongol (Sergey Bodrov), una superproducción de Kazajistán que narra la vida del legendario Genghis Khan y sus conquistas. La serie que nos ocupa se centra en ‘Los Viajes de Marco Polo’ y su paso por la corte del gran Kublay Khan (Benedict Wong), nieto de Genghis Khan.

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He leído por las redes comparaciones con Game of Thrones, aunque a mi me recuerda más a Roma o Vikings. Las tres se centran en tiempos históricos e incluyen planes de conquista:

Marco Polo está ambientada en el Oriente del siglo XIII y los planes de expansión del Khan hacía China. Roma nos plantea una época que rodea la transformación de la República romana en el Imperio romano. La ficción empieza en el 52 a.C., con el final de las campañas militares de Julio César en la Galia y su inminente llegada a la capital de la República. Vikings está basada en las historias de exploraciones y saqueos de vikingos de la Edad Media escandinava. En la serie los vikingos son liderados por un carismático Ragnar Lodbrok, uno de los héroes más famosos de la cultura nórdica.

Podemos contar con buenas dosis de aventura: relatos históricos en tierras exóticas, batallas por la hegemonía de un imperio, amores, codicia, sexo y traiciones -como no podía ser menos en una producción de estas características-, presentándonos las ambiciones políticas del lado mongol y del lado chino. Destaca una gran dirección artística, el rodaje en localizaciones naturales y una banda sonora estupenda que nos acompaña por este lejano viaje. La puesta en escena es de lo mejor que encontramos, con un vestuario excelente y una trabajada recreación de ciudades y templos, lo que hace que funcione perfectamente en pantalla a nivel visual. Pero no todo funciona. El guión y las actuaciones otorgan una flojera al conjunto que desmerece la ambición depositada en el proyecto. Así, tenemos un protagonista que parece que no acaba de despegar y varias tramas que resultan como las planicies de Mongolia.

Por contra, en la corte del gran Khan encontramos personajes secundarios de lujo que acompañan a Marco (Lorenzo Richelmy), el personaje protagonista. Os presento uno de los personajes que más me ha gustado: Hundred Eyes (Tom Wu).

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Como Zatoichi, Hundred Eyes es ciego, y como Zatoichi, es un guerrero temible. Hundred Eyes es para Marco lo que Syrio Forel fue para Arya en Desembarco del Rey, un maestro en el uso de la espada y el combate, pero también un guía para el espíritu.

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Las peleas están bien trabajadas y no se meten en el terreno de lo artificioso, aunque quizá encontré menos combates de los que esperaba una vez vista la temática (Game of Thrones o Vikings tienen bastantes más). Ningún problema por mi parte. Más extrañeza me ha generado el apartado del idioma. Ver a Mongoles, Chinos, Persas e Italianos hablando en perfecto Inglés entre ellos y no en sus propias lenguas. Muy extraño.

Marco Polo nos relata las aventuras del comerciante durante la época del imperio mongol y la apertura del camino de la seda con Europa, y lo hace con estilo e intención, pero dicho esto y visto lo visto, comprobamos que el dinero no consigue siempre lo que busca. Aun así, yo ya me cuento entre los que esperan que haya una segunda temporada.

Víctor Raventós

Víctor Raventós

Amante del buen cine y las mejores series.
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1 comentario

  1. Netflix ya ha anunciado la renovación de Marco Polo para una segunda temporada, estarás contento Víctor ^_^

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