Las amigas de Ágata; la visión de un film espléndido con sus realizadoras. “Todo era bastante tranquilo y libre, que era lo que queríamos; tener esa libertad”

Quizás sea cierto que los milagros existen. Solamente así se puede explicar la exhibición de esta película en nuestro país, sabiendo todos los obstáculos existentes y lo propensos que somos a echar pestes en nuestra propia casa (aunque la mayoría de veces sea con razón, y mucha). Pero “Las amigas de Ágata” se encuentra en las antípodas del cine juvenil moderno, y ya no hablemos del cine español. Porque sus cuatro directoras han demostrado que aún es posible hacer un tipo de cine que no requiere demasiados recursos, y que antepone la honestidad y sencillez de sus propuestas a los artificios que sobresaturan y engordan las cintas endebles. Poco más se puede decir que no dijera ya en líneas generales el compañero Rubén en una crítica de esta misma web; no obstante, la riqueza que encontré en esta película demostraba que se podían echar por tierra todos los convencionalismos aún en plena época de oquedad cinematográfica en el panorama. Sus realizadoras (Laia Alabart, Alba Cros, Laura Rius y Marta Verheyen) daban la mayor bocanada de aire fresco a los cinéfilos ansiosos de vivir experiencias nuevas; una bocanada que el cine español pedía a gritos a la juventud.000017-1-1024x692

Es una lástima que su proyección estuviera muy limitada en las salas de cine del país; y eso es quizás lo peor que se puede decir de ella, pues sólo unas pocas salas apostaron por darle una oportunidad a la cinta (sin contar las plataformas online). Por lo demás, me faltarán elogios y sombreros que quitarme ante las directoras y su debut cinematográfico. Una película donde se respira libertad y espontaneidad en todo momento; donde sus actrices rebosan naturalidad a mares, y lo más importante: son actrices españolas que ¡¡¡¡ SON JÓVENES QUE SABEN VOCALIZAR!!!!!

Así que sí, permitidme de nuevo hablar de milagro. El retrato sobre estas cuatro chicas y su relación de amistad en un momento de transición de la vida supone la mejor ópera prima auténticamente independiente que un servidor ha visto en mucho, mucho pero que mucho tiempo, casi en una galaxia muy lejana.

Por ello, conocer a dos de sus autoras supuso un placer difícil de transmitir. No sé si Pauline Kael estaría orgullosa de esta película (aunque quiero pensar que sí), pero estoy seguro que hubiera disfrutado muchísimo hablando e intercambiando ideas del film con sus realizadoras, y plasmándolas como sólo ella sabía hacer. Y sin duda la intención al conocer a sus realizadoras se encaminaba a buscar esa misma espontaneidad que conseguían en su film de forma tan magistral. Por lo menos, se debe agradecer desde buen inicio la amabilidad y predisposición que tuvieron sus directoras para atendernos y contestar a todas las preguntas con absoluta libertad.  Y otra cosa que tengo clara es que Cassavetes (el padre, por supuesto) desde luego las hubiera adoptado a las cuatro de haber podido.

IMG_4364Laia Alabart y Alba Cros pueden parecer físicamente muy distintas a simple vista, pero les une una personalidad muy fuerte y segura, o al menos es lo que logran transmitir. No se esconden cuando se les pregunta cualquier cosa, responden sin pelos en la lengua, mostrándose sólo dubitativas para no interrumpirse la una a la otra (pero se nota que mantienen una buena coordinación y se conocen sin tener que recurrir a explicaciones largas; les basta un simple gesto o seña para expresarse entre ellas).

IMG_4581 Lo mejor sería quizás empezar por el principio de todo. ¿Cuándo os conocisteis y llegasteis a dar con un proyecto como “Las amigas de Ágata”?

-Laia: Bueno, ninguna nos conocíamos antes de empezar la carrera. Las cuatro entramos el mismo año (todas son nacidas en el 91) en el grado de Comunicación Audiovisual de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) de Barcelona. Y allí empezó un poco todo. Desde el primer año ya empezamos a ir juntas, aunque éramos un grupo más grande.

Alba: Sí, al principio éramos un grupillo de unas 7 u 8 dentro de la clase, y luego en el último año nos quedamos las cuatro porque el resto de compañeras tenía ya otros proyectos. Así que nos pusimos de acuerdo y tiramos adelante el proyecto las cuatro juntas, porque realmente nos apetecía.

Así que todo empezó más o menos en cuarto curso…

L: En tercero los profesores ya nos iban diciendo que pensáramos posibles proyectos de fin de grado; todos los alumnos saben eso con antelación. Algunos hacen trabajos teóricos, o menos prácticos, pero nosotras queríamos sacar adelante esta historia, así que en tercero ya teníamos claro que debíamos ponernos en serio. Queríamos contar una experiencia que las cuatro hubiésemos vivido, y que creo todo el mundo vive cuando da el cambio del instituto a la universidad.

A: En nuestra carrera de hecho tampoco se hace tanto cine, sí que hay bastante teoría y tal, y también tocas temas como teoría de la comunicación, y televisión, radio, diseño, etc. Pero luego podíamos coger un itinerario más centrado en el cine en cuanto a asignaturas. Y fue lo que hicimos. Nos decantamos por la parte cinematográfica de dirección y realización, sabiendo qué queríamos contar, aunque no sabíamos cómo iba a ser el resultado final.IMG_4460

¿Y fue más o menos en ese momento que Isaki Lacuesta supervisó el proyecto? Porque no hablamos de una persona cualquiera.

A: En realidad, cuando elegimos el trabajo de fin de carrera, al ser este itinerario concreto, tuvimos de profesor a Gonzalo de Lucas. Él se encarga un poco de la parte final de los estudios, y realmente es una persona que se lo curra mucho y consigue hacer cosas muy guays. Y él se encargó, durante nuestro año, de buscarnos un tutor para la parte de guión, otro para la parte de realización, y él mismo se encargó de la parte de montaje.

L: Cada año la universidad busca unos tutores. No es que ellos vinieran a apadrinarnos, sino que dentro del programa de la UPF nosotras tuvimos tres tutores – que son gente externa de la universidad –, entre los que estaba Isaki Lacuesta. Pero todos los alumnos trabajan con estos tutores que les ayudan a desarrollar sus cortos o sus trabajos escritos. Pero Gonzalo de Lucas siempre está con ellos como profesor y logra coordinar todos los proyectos, además de ser profesor de asignaturas durante la carrera. Isaki Lacuesta nos hizo un par de tutorías de realización.

IMG_4332¿Y entonces, alguna dio con la idea de la peli y la expuso, o fue todas a la vez?

L: La idea surgió de todas. Ya partimos con la intención que el proyecto lo hiciéramos las cuatro, y que todas participáramos en realización, guión, montaje… que la base del film fuera de todas. Y en cuanto al tema queríamos que fuera algo que las cuatro hubiésemos vivido. Al principio hablamos mucho sobre ello, dándole vueltas a cómo el cambio en la amistad con ciertas amigas, en un momento importante de nuestra vida, nos había afectado. Y vimos que lo habíamos vivido de forma similar, teníamos una mirada común.

Sin embargo, la idea empezó siendo un cortometraje, que justamente es la parte final del film.

A: La cosa es que normalmente para los trabajos se hace un cortometraje, sí. Y entonces fue lo que hicimos, que en el film es la parte final del viaje. Y con eso fue con lo que trabajamos, sobre todo en la parte de guión. Pero durante el proceso nos dimos cuenta que deseábamos expresar una emoción, y para ello necesitábamos – al menos para nosotras – explicar el trasfondo. Y en ese sentido alargamos la historia a la inversa. Fue en plan “vale, a partir del viaje, tiremos un poco para atrás y veamos a las chicas en la ciudad, en su grupillo, y veamos luego cómo llega ese viaje y rompe un poco con todo”. Y fue este proceso en el que se empezó a alargar todo.

L: Como nos dieron tiempo y el material, y nos dejaban las cámaras y todo, pues grabamos todo lo que quisimos, sin saber exactamente si sería una película o no. Grabamos muchísimo; todo lo que nos apetecía. Y veíamos que funcionaba – pero pensando siempre en un guión –, y en el montaje vimos que funcionaba bien y que sería una película. Teníamos dos cámaras y grabamos como 70 horas de metraje.

La verdad es que parece mucho…

IMG_4484L: Sabíamos qué emoción queríamos en cada escena y la esencia que debía tener, lo importante; si después se nos ocurría algo más, pues lo hacíamos. En cuanto al rodaje, grabamos durante un período de tres meses, aunque en total de días de rodaje fue como uno sólo. Hicimos un intensivo en Semana Santa (2014) con todas las escenas de Barcelona, en la casa de una de las actrices, etc. Toda esa parte del principio fue rodada en orden cronológico. Y después íbamos haciendo findes sueltos. Y luego al final estuvimos una semana con la parte del viaje. Fue bastante repartido.

A: Trabajábamos escena por escena. Por ejemplo, la parte de la fiesta en la terraza – que es el piso real de la actriz protagonista –  estaba muy estructurada y clasificada dentro del guión. Teníamos claro que esa escena debía reflejar el momento en que los dos mundos se juntan: el de la universidad y el del instituto; y ver lo que generan. En nuestro film, vemos como Ágata se aleja de uno y se aísla. Estos detalles sí que los pensábamos siempre, pero igualmente dejábamos espacio para que, dentro de estas situaciones, si surgían cosas nuevas que pudiesen aportar algo o nos apeteciera grabar, pues tuviéramos el tiempo y la predisposición para que las actrices pudiesen generar cosas. Pero cada escena tenía su base, y cada conversación sabíamos por dónde debía ir, pero dejábamos a las actrices usar sus propias palabras. Antes de cada toma, hablábamos con ellas sobre qué temas debían sacar, o cómo debían reaccionar. Ellas tenían esa información, pero no les dictábamos el orden con el que tenían que decirlo. Sabían en qué punto estaban del arco dramático y los diálogos podían hacerlos suyos. Por eso la película es una especie improvisación guionizada. Hay mucho trabajo detrás que no se ve al no tener los diálogos escritos

Un trabajo en el que destaca una gran dirección de actrices. Al menos es algo que noto muchísimo.

L: Antes incluso de que terminásemos de perfilar la idea, ya empezamos a convocar castings para buscar actrices. Queríamos practicar mucho y ponerles cara a los personajes para terminar de crearlas. Fue un proceso muy largo de castings, la verdad. Miramos muchísimas chicas. Y cuando ya las tuvimos, hicimos muchísimos ensayos con la cámara, para que se acostumbraran, practicaran e hicieran suyos los personajes. Así conseguimos que cuando fuésemos a grabar todo fuera más fluido.IMG_4398

Por lo que sé, dos os dedicabais más a la dirección de actrices y las otras dos se encargaban más del apartado técnico.

L: Más o menos sí, pero durante el rodaje íbamos rotando. Era un poco libre, pero lo hacíamos para organizarnos un poco. No teníamos tampoco unos roles y unos tiempos muy marcados. Todo era bastante tranquilo y libre, que era lo que queríamos; tener esa libertad.

A: Era un poco para asegurarnos que siempre hubiera alguna pendiente del tema de las baterías de la cámara o la luz, por ejemplo, y que tuviera controlado un poco todo. Pero no fue un método de rodaje clásico. Y muchas escenas son al final un plano conjunto en el que estábamos todas implicadas. Y con las actrices siempre hubo mucha confianza, entendieron muy bien la manera de trabajar. Siempre localizábamos a las cuatro antes y pensábamos dónde iría la cámara según la escena, y cuando llegábamos sólo era cuestión de colocar la cámara, terminar de hablarlo, y hacer una toma. Entonces dos estaban en cámara y las otras dos estaban pendientes del guión y de dirigir un poco a las actrices, para después a la hora de repetir una escena ver si se debía cambiar algo. Pero al final, cuando se acababa una toma, las cuatro nos reuníamos y hablábamos para intercambiar opiniones o comentar posibles fallos o mejoras, y repetirla.

¿Hubo en ese sentido muchas tomas?IMG_4595

L: No demasiadas. Lo que pasa que sí hacíamos tomas muy largas. Y a veces en mitad del plano interrumpíamos a las actrices y les pedíamos que volvieran a empezar o retomaran la escena desde un punto concreto. Nos gustaba más generar algo y ver qué conseguíamos, qué eran capaces de sacar las actrices y si nos agradaba, y por eso entretanto íbamos grabando y hacíamos los planos muy largos. En ese sentido luego el montaje sí que fue mucho de seleccionar y montar como un puzle.

A: El rodaje para nosotras fue cómo conseguir capturar cosas, más que representarlas. No era pedirles a las actrices que dijeran una determinada frase, sino corregirlas o indicarles cómo debía ser la personalidad que debían mostrar a cámara en un momento determinado: “os falta tal cosa”, o “debéis hacer esto, hacedlo”. Les indicábamos cosas para llevarlas a un terreno más real, y no solamente en el habla. Si preguntas a las actrices, te dirán que siempre teníamos muy claro qué no queríamos. Y a la mínima que algo nos parecía un cliché, lo quitábamos. Queríamos que ellas estuvieran hablando sin preocuparse de nada, metidas en el personaje y haciendo lo que sintieran en ese instante – como si alguna quería salir de plano en mitad de la escena e ir al baño; nosotras seguíamos con la acción y luego el personaje ya volvería y se reengancharía a la conversación, como en la vida real –. En la vida real las personas se equivocan al hablar y repiten las cosas, o hablan a la vez y se interrumpen y pisan las unas a las otras. Para la encargada de sonido también fue curioso, porque no estaba acostumbrada a que las voces se sobrepusieran.

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 Puede que a algunos espectadores eso no les haya gustado, pero en general quienes han podido ver la película han mostrado una actitud más bien positiva, ¿no?

L: Sí, la verdad es que estamos muy contentas, es algo que no sabíamos cómo iba a ser, ya que el público de salas comerciales suele ser distinto al de los festivales de cine. Es normal que haya distintas opiniones, pero en general ha gustado a gran parte del público y la crítica.

¿Ha habido en ese sentido algún comentario que os haya sorprendido? Porque la verdad que era muy chulo eso de ver cómo después de cada pase estabais todas presentes para responder preguntas de los espectadores.

IMG_4036L: Mucha gente preguntaba si las cuatro actrices eran así en la vida real. Y todas son bastante diferentes a su personaje. Elena Martín (Ágata) en la vida real es mucho más abierta y habladora; Victoria Serra (Carla) es mucho más dulce que su personaje; Carla Linares (Mar) es muy extrovertida y en la peli se contiene mucho; y Marta Cañas (Ari) no es tan alocada como su personaje.

A: Sorprendió también que la gente mayor se sorprendía y escandalizaba sobre lo mucho que fumaban y bebían las jóvenes. Y la verdad, fue algo que no estaba premeditado. En general en todos los coloquios hay algo que te sorprende. Alguien hasta nos preguntó una vez si era un retrato de la fiesta nocturna de Barcelona (risas). Pero en general, toda la gente acaba preguntando cosas parecidas

Lo que yo sí veo es una gran base cinematográfica. No sé si en ese sentido sois todas igual de cinéfilas o hay alguna que ejerza de líder.

A: Fueron durante los años en la universidad que desarrollamos la afición para el cine y descubrimos todo un mundo. Quizás eso fue lo guay, descubrir el cine a la vez; ir a la Filmoteca, a Xcèntric y descubrir nuevos directores. En la carrera sí vimos muchos films, porque había asignaturas de ir cada semana al cine.

IMG_4035¿Pero teníais algunos referentes concretos en la película?

A: Siempre nos lo preguntan. Pero es muy complicado, porque las cuatro hemos visto cosas similares pero diferentes a la vez.

L: Para la peli no hemos escogido unos referentes claros. Sí que antes de nada nos pusimos a buscar muchas películas que trataran sobre grupillos de amigas, para ver qué se había hecho y cómo se había tratado el tema de la amistad femenina. Pero no eran referencias en la forma de tratarlo, sino para ver pelis de cambios de etapa, o de cómo algunos directores que nos gustan vislumbraban el tema. Por ejemplo vimos US Go Home (de Claire Denis) que nos gustó muchísimo,  L’âge atomique (de Helena Klotz), De Jueves a Domingo (de Dominga Sotomayor), o Pícnic en Hanging Rock (de Peter Weir).

 Realmente son films peculiares…

A: Bueno, luego incluso vimos Spring Breakers o Chicas Malas, jeje. Pero también cogíamos cosas de gente actual, como Lena Dunham, porque todas hemos visto Girls, y al principio de la serie nos gustaba el tono “real” que tenía; pero de trama no cogíamos nada. Al final, cuando íbamos a rodar, no era tanto pensando en que un plano fuera de tal manera o recordara a tal autor. Sino que luego, al regrabarlo, podíamos pensar: “Uauh, esto parece Bergman”. Pero no es que fuésemos a buscar e imitar a Bergman, aunque es un autor que nos gusta y está en nuestro imaginario.

Mostrabais un poco todo aquello que os atraía.

A: Cogíamos aquello que nos gustaba de algunos directores, pero no nos tomábamos ninguno al pie de la letra. Por ejemplo, de La Pirámide Humana, de Jean Rouch, cogíamos la idea de construir la película sobre sí misma, pero sólo nos quedábamos con eso. ¿Funciona? Pues guay. Y otras cosas las teníamos clarísimas. Por ejemplo, la última escena de la película, donde se contempla un amanecer (rodado en Colera, Gerona), fue una de las primeras imágenes que las cuatro visualizamos cuando estábamos pensando en qué haríamos. Y fue la localización que más buscamos;  dimos tumbos sólo para dar con ese plano. Miramos un montón de rocas, por dónde salía el sol exactamente, etc. Fue quizás lo que más nos llegó a  obsesionar. Nos levantamos a las 4 de la mañana para ir a grabar y no estábamos seguras de lo que nos encontraríamos; al final fue un auténtico regalo para todas, porque nos encanta la fotografía y creo que dimos con la imagen y el paisaje que buscábamos.

IMG_4017En ese sentido, aunque no sea lo mismo, ¿creéis que volveréis a tener la misma libertad que habéis tenido con esta película?

A: No, el contexto sería diferente y los procesos también. Sobre todo porque en nuestro proceso para el film, si lo piensas, ningún productor se hubiera atrevido a poner dinero. Porque no había una idea sólida desde el inicio. Nosotras intentamos tomárnoslo como un juego, como un año para experimentar, y a ver qué salía. Si hubiera salido una pieza que nadie entendía o no convencía, se hubiera quedado en un cajón pero como un recuerdo para nosotras, en plan: “vale, en el pasado terminamos la carrera haciendo esta pieza”. Hay que tener en cuenta que la industria del cine sigue un proceso inverso, donde desde el principio tienes que tenerlo todo cerrado, porque se invierte mucho dinero y nadie quiere hacerlo porque sí.

Resulta difícil de comprender.

A: Ya. Porque en el fondo no resulta tan complejo; es súper sencillo. Porque nosotras no requerimos de tantas cosas. Hicimos un verkami para conseguir 3.000 euros, y con eso lo hicimos todo en el rodaje. Aunque, de haber tenido más dinero, hubiera ido para pagar a las actrices. Luego ganamos el Premio Abycine indie, que fueron 3.000 euros más, y con eso hicimos la postproducción. Y luego ya entró la productora de Lastor Media y Avalon, que se encargaron de la distribución. Eso fue en plan acuerdo, pues nosotras no teníamos dinero para hacer la distribución. Todavía no somos del todo conscientes de la suerte que hemos tenido en ese sentido. Nosotras en el fondo todo lo que hicimos fue por amor al arte. Sabíamos que no sería ningún taquillazo, pero en su distribución limitada ha tenido éxito.

L: La verdad es que Avalon lo ha hecho muy bien. Ha sabido elegir las salas adecuadas y las copias necesarias; consiguiendo la comercialidad que tiene algo de estas características.

¿Pero de haber tenido el dinero, os hubiera gustado también poner alguna canción en concreto, por ejemplo?IMG_4584

A: De hecho, en el montaje original que hicimos para la universidad, teníamos una banda sonora con todo de temas actuales súper conocidos. Habíamos metido a Shakira, Rihanna, Beyoncé, La Oreja de Van Gogh…

L: Había de todo. Desde reggaetón, a electrónica, al temazo del verano. (Aquí un servidor se queda pasmado al oír esto). Era una BSO que a nosotras nos gustaba porque enmarcaba la película en un momento concreto, en un año específico y una generación. Pero para poner unos pocos segundos de una canción debíamos pagar un pastón. Así que las cambiamos todas para poder ir a salas y ahora es más atemporal. Y también tuvimos que cambiar la escena en que las chicas miraban en el portátil la película Foxes (1980), donde salía Jodie Foster. Tuvimos que grabar haciendo que las chicas mirasen una película que era una recreación que hicimos nosotras mismas de esa peli. Y las actrices tuvieron que doblar algunas frases de la peli, porque estaban mezcladas con música, y al tener que quitarla y cambiarla, hubo que repetir la parte de sonido.

 Y viendo la situación en nuestro país, si tuvierais que marchar para poder seguir trabajando y realizando proyectos, ¿os daría un poco de miedo o resultaría incómodo? ¿O es algo que asumirías sin ningún problema?

A: No, la verdad. No tendríamos ningún problema. No nos importaría ir donde fuera, sea París, Londres o Nueva York, jeje. Laura Rius está ahora en París estudiando en La Fémis para ser montadora, y ya va por su segundo año y está súper contenta. Aunque también le encanta dirección.

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¿Dais por hecho entonces que quizás no seguiréis juntas y os tendréis que separar?

A: No es tanto separarnos o no. Somos amigas y mantenemos el contacto. Ya antes de todo cada una tenía sus proyectos personales, hicimos esta película juntas y fue una gran experiencia, pero luego cada una continúa con lo suyo. Laura por ejemplo se irá ahora a rodar un proyecto que tenía en mente desde hace mucho tiempo, algo más experimental titulado Millions and Millions of Memories. Entonces ahora cada una va haciendo sus cosas, pero siempre nos las pasamos entre nosotras y opinamos, porque nos conocemos mucho y nos entendemos, sabemos lo que nos gusta y si una tiene dudas las otras están allí para echar una mano. Eso siempre lo tendremos y estará allí. Sí que nos han ofrecido hacer el spot del Festival de Cine de Autor de Barcelona (donde ganamos el Premio del Público en 2015) del próximo año. Es un proyecto que nos han pedido a las cuatro, y sí que lo haremos juntas, así que estamos muy entusiasmadas, porque siempre decimos que molaría hacer algo juntas otra vez. Para nosotras, siempre que haya la confluencia de tiempo y dinero, estaremos encantadísimas de hacer algo; nunca será por falta de ganas.

L: Ya se verá. La amistad la mantendremos, y seguiremos en contacto seguro. Ahora, trabajar siempre juntas no es tan fácil. Pero cuando se pueda, genial. No obstante es difícil volver a encontrar algo que las cuatro hayamos vivido de la misma manera. No es imposible, pero es difícil volver a dar con un sentimiento como el de “Las amigas de Ágata”.

A mí por lo menos me queda claro que talento tenéis, y habéis mostrado una visión personal, cosa que es muy rara en este país. Porque tampoco sé si hay mucha gente que logre sacar proyectos tan difíciles en cierto sentido.

L: Hombre, tienes por ejemplo a Ángel Santos que hizo la peli de Las Altas Presiones. O Chema García Ibarra también hace cosas chulísimas y muy personales. Y conocemos a Clara Roquet, que hizo el corto El Adiós, que estuvo en el Festival Internacional de Toronto y ahora acaba de rodar su nuevo corto en Osona. Y de nuestra universidad, por ejemplo, quien realmente lo empezó todo fue Jordi Morató con el documental Sobre la Marxa, no sé si lo has visto (evidentemente no).

A: Jordi iba a nuestra clase, pero él acabó el año que tocaba, mientas que nosotras terminamos más tarde. Su trabajo fue lo primero que salió de documental del grado de la UPF que llamó la atención. Empezó yendo a Rotterdam, y desde entonces no ha parado. Y como lo estaba petando, el crítico Jordi Costa se interesó por saber qué otros proyectos estaban saliendo de nuestra universidad, y le dijeron que nosotras teníamos esta película. Y si nosotras conseguimos sacar el proyecto fuera de la uni, fue gracias a él.

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El tiempo se echa encima. Podría seguir horas hasta que me echaran a patadas. Pero la experiencia ha merecido la pena. “Las amigas de Ágata” es un diamante en bruto que uno guarda con el mejor de sus recuerdos; la joya indie del cine español de este año junto con La Academia de las Musas de José Luís Guerin, aunque el proyecto de estas chicas finalizara hace ahora dos años y haya visto la luz este verano. Por último, no puedo pensar en marcharme sin preguntar antes algo un poco descabellado y pretencioso, ya para culminar la entrevista: ¿Sabéis si existe alguna posibilidad que os nominen en los Goya como directoras revelación?

(Breve silencio incómodo y alguna risa) No, que va. Nos lo han preguntado alguna vez, pero es algo que ni siquiera nos habíamos planteado, y lo vemos muy difícil. Pero claro, si nos dijeran que nos han nominado, eso ya sería la hostia.

Al Swearengen

Al Swearengen

Tengo la sensación que bueno y malo son palabras demasiado extremas que usamos a la ligera. No creo que la vida y la mayoría de cosas y personas en este mundo puedan ser expresadas en términos tan absolutos. Ni siquiera estoy seguro de si se pueden aplicar al arte, y menos aún al cine.
Al Swearengen

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