«La visita», de Shyamalan… Elija su crítica

1. La mala

¿Cuántos, cuántos, cuántos años han de pasar hasta que llegue el gran día, ese día en que los productores y los analistas se den cuenta de que, finalmente, la gente ha dejado de comprar la moto? ¿Ese día en que el primer homínido se pare a pensar y se diga: “Oye, que estoy un poquito hasta el gorro de las películas de terror de metraje encontrado/cámara casera”)? ¿El día en que se estrene el gran flop final, el que convenza a cineastas de todo el mundo de que hay que enterrar este subgénero de una vez y para siempre? Así hablo Shyamalan, y dijo: hoy no es ese día.

Dejemos de lado el hecho de que, como parece ser la norma entre sus hermanas, la credibilidad del metraje encontrado oscila entre cero y nada. El director podría haber tenido el detalle de, ya que sus protagonistas utilizan dos cámaras bien distintas, mezclar esos dos formatos diferentes (y correspondientes a los aparatos) para clavar el efecto y no falsearlo de forma tan transparente. Eso por una parte. Por otra, creo que en esta hora y media he visto a un crío insufrible improvisar rimas de rap más veces de las que planeaba presenciarlo en toda mi vida. Teniendo en cuenta que este personaje es el contenedor de prácticamente toda la comedia, apañados vamos (aunque el chiste recurrente del “sustituto de las palabrotas” tampoco es para pegarse).

Miento; en la mayoría de los casos, la comedia es el terror (y aquí un dato: originalmente habían dos versiones de la película, una puramente de horror y otra puramente de humor… y menos mal que se optó por la opción más segura, la del “algo entre medias”, porque en cualquiera de los dos extremos, esta película habría sido el último clavo en el ataúd de las catástrofes made in Shyamalan). Imagínese que su abuela se dedica a corretear por la casa de noche en posiciones extrañas. Es muy posible que al principio se achante e incluso le traumatice. Pero, en cuanto esta extraña tendencia se vaya exagerando hasta niveles paródicos, seguramente lo que haga sea sacar el móvil y echar unas risas con sus colegas y con otros cuarenta millones de desconocidos (y, siglos más tarde, en los programas de zapping).

Banal, estúpida y sin sentido. Asusta cuando pretende divertir, desata la risa cuando pretende asustar. Lo gracioso es que todavía me la esperaba peor. No es este el salto kamikaze hacia el fracaso al que tan acostumbrados nos tiene uno de los cineastas vivos más controvertidos del mundo.

Un 4.

2. La buena

El señor que una vez conociste porque te estampó en la cara el giro de guión definitivo con El sexto sentido (eso si la pudiste ver a tiempo antes de que la cultura pop se encargara de arruinártela para siempre, en cuyo caso eres algo mayor que yo) se ha ido dando de batacazos contra rocas y esta vez parece ser que, al menos, ha caído sobre arena. Si me plantean la cuestión de si esta es una buena o una mala película, probablemente contestaría: no.

Aquí tenemos un concepto juguetón: ir una semana de visita a casa de los abuelos puede plantearse como un billete de ida y regreso al infierno para un pre-adolescente hiperactivo (y una ocasión perfecta para rodar un documental para una hermana con pretensiones de cineasta). No hay demasiado que hacer, no llega el wi-fi y, bueno, al caer la noche los abuelos dan mucho miedo. M. Night Shyamalan utiliza la afición de la hermana mayor para dar un paso más en el cansino mundo del metraje encontrado que, en este caso, está cargado de autoconciencia. Desde luego que no es realista, pero funciona en la medida que lo pretende.

Una de las cosas que hace bien esta película es aquello que casi todos los desfiles de sobresaltos y thrillers psicológicos para las masas se han olvidado por completo de cómo hacer: que nos importen los personajes aunque sea medio carajo. Quizá algunos de los momentos más interesantes y reveladores de la película sucedan cuando no intentan darte un susto, cuando la cámara entrevista a sus protagonistas y ellos descargan sus emociones (una de las mejores escenas es aquella en que la joven “directora” le encarga a su hermano que la entreviste a ella, y la conocemos de verdad por primera vez). De manera circular, todas las semillas que irá plantando la película en este aspecto y en otros, empezarán a cobrar sentido hacia el final, construido con cierto arte…

Bueno, y por supuesto que hay un giro Shyamalan. El tiempo dirá si se coloca entre los más recordados de su filmografía (algo me dice que sí). Yo, desde luego, me quedé perplejo. Pero es posible que, cuanto menos lo piense, mejor. Después de todo, no es una película que se pueda uno tomar muy en serio, en especial en un tercer acto desatado. Esta vez, el puzzle no tiene tantas piezas que unir ni es tan grandilocuente como lo fuera, digamos, el caso de la vergonzosa El incidente. Esa modestia (conceptual, presupuestaria y argumental) le ha hecho mucho bien a Shyamalan esta vez. Ha sido la escayola tras los huesos rotos por las rocas.

Un 5.

3. La conclusión

Como crítico, si es que alguien se atreve a llamarme así, debo de estar haciendo un trabajo penoso, pues de un primer vistazo no soy capaz de decidir si debería publicar una reseña u otra. ¿Qué debería hacer? Escoja la suya. Si es usted un detractor acérrimo del maestro de la caída en picado (concepto que ilustra esta curiosa viñeta), lo más seguro es que siga sin tragarle, pero podremos estar de acuerdo en que hacer algo peor que Airbender está al alcance de pocos mortales (los dioses me libren de ver After Earth). Si, por el contrario, encuentra solaz y entretenimiento en su estilo y aguarda con curiosidad ese twist marca de la casa, lo podrá clamar al cielo mucho más alto que yo:

Españoles, Shyamalan ha vuelto.

  • Estreno: 2015 7.7
  • Género: Comedy
Una madre deja a sus dos hijos en la remota granja de sus abuelos, en Pensilvania, durante un fin de semana. Los niños descubrirán que la anciana pareja está metida en algo profundamente inquietante. Película de M. Night Shyamalan ('El sexto sent Leer más

Sergi Monfort

Sergi Monfort

Cinéfilo, cineasta amateur, a veces incluso juego a ser periodista. Veo películas si la universidad me deja tiempo y me quejo mucho de mis cortos. Mi mayor fan es mi madre. La gente quiere de eso que fumo, pero es que yo también.
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