Star Wars: La Vengaza de los Sith

sith 2Star Wars Episodio 3: La Venganza de los Sith supone un cierre de la trilogía de las precuelas por todo lo alto, colocándose no solo como la mejor de éstas, sino también en el top de mejores entregas de la saga al completo. A pesar de compartir algunos problemas que ya vimos en las dos anteriores películas, Episodio 3 es un cuento de ciencia ficción cargado de adrenalina y emoción. Los primeros 20 minutos dejan claro el tono general de la película, con un asalto en dos pequeñas naves de Anakin y Obi-Wan mientras de fondo vemos como se libra una batalla de proporciones épicas, seguido de un rescate movidito del senador Palpatine para acabar con un aterrizaje forzoso que lo pone todo patas arriba. Aquí no hay sitio para los tortolitos dando vueltas abrazados por la hierba; esto es puro espectáculo, puro Star Wars.

Al contrario de lo que ocurría en el Episodio II, en esta ocasión el personaje de Anakin está mejor dibujado; sigue habiendo algunas piezas que no acaban de encajar, pero es posible que eso se deba más a la decisión inicial de presentarlo como un niño en La Amenaza Fantasma, algo que quitó unas cuantas horas de tiempo de desarrollo de personaje para alguien con una psique tan compleja y enrevesada. Si desde el primer momento lo hubiésemos conocido como un adolescente, seguro que nos habríamos ahorrado muchas de las situaciones que parecen un tanto “forzadas” o repentinas. El problema en esta ocasión es la forma en la que presentan la relación que mantiene con el Senador Palpatine; sabemos que son amigos desde hace mucho tiempo, pero esa confianza y cercanía que se supone que comparten los dos personajes no se acaba de trasladar a la gran pantalla, algo que afecta no solo a la poca naturalidad con la que Anakin parece tomar algunas decisiones, sino que quita un poco de credibilidad a su “brusca” transformación en Darth Vader.

sith 3El polo opuesto lo podemos ver en el trato que le dispensa Obi-Wan, quien ya lo ve casi como a igual en lugar de un joven aprendiz molesto y caprichoso. Buena prueba de ello es la forma en que lo empuja a tener su “día de gloria” con los políticos después de rescatar al futuro Emperador de las garras del Conde Dooku, quien acaba decapitado por el propio Anakin. Incluso su relación con Padme está suavizada; ya siendo una pareja estable, nos ahorramos tener que presenciar insufribles escenas de intento de ligoteo y declaraciones de amor, sustituyéndolas por momentos de desconcierto y miedo por parte del joven Jedi respecto al futuro que le espera a su esposa. Es esa necesidad de protección y salvarla de la muerte de la que es testigo en sueños premonitorios lo que empuja a Anakin a tomar el camino al Lado Oscuro; eso y unas cuantas dosis de manipulación y juegos mentales por parte de Palpatine, quien si lo miramos con un poco de perspectiva, a su vez recibe la “ayuda” involuntaria del Consejo Jedi.

86311_RDigo ésto porque somos testigos de que a pesar de las dudas que despierta el joven en el propio Consejo, conocedor de la amistad que lo une con Palpatine y de la inestabilidad emocional que arrastra el aprendiz, le concede la tarea de “espiarlo” e intentar sonsacarle información para descubrir cuáles son sus verdaderos planes, algo que hace vacilar a Anakin al considerar al Senador como un amigo y, por si fuera poco, también desconfiar en cierta medida del propio Consejo al no tener claro los verdaderos motivos que se esconden detrás de las decisiones que toman sus miembros. El Senador lo tiene fácil; le promete encontrar el camino que consiga sortear a la muerte a través de la senda de los Sith, afirmando que es la única manera de trascender y conseguir burlar a la guadaña. Resulta desolador el comprobar como al final de la película quien ha conseguido ir más allá de la vida no es otro que un antiguo Maestro Jedi, Qui-Gon Jinn, quien según explica Yoda a Obi-Wan consiguió convertirse en uno con la fuerza y traspasar la barrera del plano físico, algo que en Episodios posteriores conseguirán el propio Obi-Wan y el Maestro verde.

sith 4Dicha desolación nos acompaña a lo largo de todo el metraje, siendo especialmente prominente en dos de las mejores secuencias de la película: los momentos posteriores a la Orden 66, en los que vemos cómo los clones traicionan a los Jedi aniquilándolos a sangre fría, y en un combate final entre Anakin y su Maestro cargado de emoción, donde somos testigos de cómo Obi-Wan se culpa por todo los sucedido ante un Vader ya consumido por la ira y la rabia. El único “pero” que le podríamos poner a dicho combate es un montaje que lo obliga a compartir tiempo con el duelo entre Yoda y el nuevo Emperador, un enfrentamiento que, a pesar de cumplir, nos deja con la sensación de que tendría que haber sido algo más espectacular. Otro de los elementos que nos deja fríos es el ya mentado General Grievous, cuyo potencial de intimidación a través de su presencia física se evapora al comprobar que tiene asma. No sé qué tendría en la cabeza Lucas o a quién se le ocurrió esa brillante idea, pero ver a uno de los antagonistas principales del Episodio toser cada dos por tres no es algo que esté dentro del manual de “Cómo hacer un villano que acojone”.

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Pero a pesar de esos pequeños fallos, incluso contando con algunas líneas de diálogo cuestionables y las dichosas situaciones “forzadas”, Episodio III no da un momento de descanso. Te mantiene pegado al asiento en su 135 minutos de duración; no solo eso, es una película que consigue emocionar y poner la piel de gallina, además de recuperar un poco esa magia propia de la trilogía original que se había visto disuelta en las nuevas entregas en pro de cromas verdes y personajes desdibujados. Una aventura estupenda, cargada de momentos trepidantes y acción y cuyo principal problema parece ser el haber pertenecido a la trilogía de las precuelas. La Venganza de los Sith es un regalo de George Lucas a todos los amantes del universo Star Wars, y como tal se merece más reconocimiento del que tuvo. ¿Cómo no recordar la primera vez que Darth Vader respiró a través de su casco?.

Lucas Di Rado

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"O mueres como un héroe, o vives lo suficiente para verte convertido en un informático."
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2 Comentarios

  1. El “asma” de Grevius no es asma, es consecuencia de algo que pasa fuera de la película, en la serie animada de Clone Wars realizada por Tartakowski para Cartoon Network.
    En el último o los dos últimos capítulos de la serie se relata el inicio del ataque a Coruscant y el secuestro de Palpatine.
    La última escena del ataque es Grevius huyendo en un transporte tras una lucha con Windu, y mientras está burlándose de él en la puerta del transporte, Windu consigue aplastar su pecho con la fuerza, lo justo para afectar a los pocos órganos que le quedan al general en la caja.
    De ahí las toses de Grevius

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