La Quinta Ola: la importancia de las películas teen

Desde que Harry Potter dio el paso a la gran pantalla allá por el año 2001, parece que el único subgénero que mantiene ocupada su plaza en la cartelera durante los 365 días del año es el de las cuestionables adaptaciones de sagas literarias destinadas al público teen. En este 2016 el turno es para La Quinta Ola, porque hay que reconocer que, aunque a muchos nos pese, el cine no deja de ser un negocio y el público adolescente es uno de los colectivos que más caja hace. Por esto mismo, ninguna productora se lo piensa dos veces a la hora de atender las necesidades de sus joyas de la corona: unas piedras preciosas que van a proporcionar muchos beneficios.

Tanto es así que títulos tan poco resultones como los de la saga Divergente llenan las arcas de su correspondiente distribuidora y aseguran una inversión que, muy probablemente, vaya a terminar financiando productos menos comerciales y más arriesgados, o cubriendo los agujeros que algún que otro fiasco deje a su paso por cartelera. Por lo tanto, visto el panorama en el que ya estaban sumidos la 20th Century Fox con El Corredor del Laberinto, Lionsgate con Los Juegos del Hambre y Divergente, y Summit Entertainment con Crepúsculo, los responsables de Columbia Pictures decidieron subirse al tren de la rentabilidad adaptando un novedoso fenómeno adolescente y dando un pequeño – e innecesario – empujón a la carrera de una de las jóvenes promesas de Hollywood: Chloë Grace Moretz.

La Quinta Ola

Nick Robinson y Chloë Grace Moretz

Con antecedentes tan destacables como La Invención de Hugo (Martin Scorsese, 2011), Kick-Ass (Matthew Vaughn, 2010) y Déjame Entrar (Matt Reeves, 2010) Chloë Grace Moretz, a sus escasos dieciocho años, ha llegado al cine más puramente comercial para intentar desbancar a Lawrence y Stewart como iconos de la cultura pop. Sin embargo, y a pesar del éxito que precede a los largometrajes que estas dos actrices (ahora consolidadas) protagonizaron, con La Quinta Ola nos vamos a olvidar de hombres lobo, vampiros, o políticos sin escrúpulos y vamos a pasar a conocer a una joven y prometedora heroína que tendrá que lidiar con uno de los enemigos cinematográficos más frecuentes de la raza humana: los alienígenas.

Partiendo de esta premisa, que puede resultar poco original por eso de que presenta a los extraterrestres como misteriosas criaturas alien que, antes de decantarse por un huésped u otro, diezman a la población mundial con lo que muy bien podrían considerarse plagas del siglo XXI, La Quinta Ola no deja de ser lo que es: una película para adolescentes. Y, dada su especial condición, debe ser juzgada como tal.

La Quinta Ola Ben

Muchos de nosotros, ya aburridos de tanto melodrama o de cintas ambientadas en entornos post-apocalípticos, tenemos un umbral de tolerancia extremadamente bajo en cuanto a títulos adolescentes se refiere: reiremos ante lo ridículos que nos parecen muchos de los “clímax” de la película, nos burlaremos de las relaciones amorosas que los protagonistas entablan entre ellos, y anticiparemos con facilidad el futuro panorama de la historia. Sin embargo, lo que también nos ocurre es que nos olvidamos de que, si nosotros tuviésemos quince años, en este tipo de películas es donde encontraríamos uno de esos títulos que en el futuro contemplaríamos con una nostalgia casi perturbadora.

Por lo tanto, y obviando los evidentes clichés que invaden todos los aspectos de esta historia, sus cuestionables efectos especiales, y la aparente poca elaboración de su guión (culpa de – muy probablemente – su material original), propongo que veamos a La Quinta Ola como una cinta entretenida, con una banda sonora mucho más que correcta firmada por la promesa apellidada Jackman, una protagonista que brilla en todas y cada una de las escenas en las que aparece, y dos o tres giros argumentales que sorprenderán hasta al más experimentado de los espectadores.

Y sí, a veces viene bien ver películas de este tipo y recordar que nosotros también fuimos adolescentes.

Nicolas G. Senac

Nicolas G. Senac

Licenciado en medicina. Cinéfilo. Seriéfilo. Blogger. Defensor de la célebre frase de Walt Disney: "We are not trying to entertain the critics. I'll take my chances with the public"
Nicolas G. Senac

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