La Cumbre Escarlata: preciosista y predecible

[Aviso: esta crítica evita los grandes spoilers, pero no deja de ser un pequeño análisis, así que es complicado no hacer mención a determinadas escenas o elementos que resultan relevantes para justificar mi postura. No van a estropear el final pero sí desmenuzar gran parte del arranque. En cualquier caso, los dejo remarcados. ¡Quedáis advertidos!]

No es un peliculón. Pero la verdad es que la última película de Guillermo del Toro tampoco está mal si tienes claro a lo que vas. Protagonizada por Mia Wasikowska, Tom Hiddleston y Jessica Chastain, La Cumbre Escarlata es un drama de terror fantástico ambientado en escenarios góticos y con unos elementos clave muy clásicos. Esto la hace predecible casi desde el comienzo… pero tiene otros puntos fuertes que compensan en parte el desarrollo de la trama como tal.

A nivel narrativo, por bonitos que sean algunos diálogos, deja mucho que desear. No sorprende, puede gustar en cualquier caso, pero no aterroriza. Los sustos se ven venir, sin excepciones, así que no da miedo como tal… Lo relevante de la película es la estética. Es un “miedo para sentir” más que un “miedo para sufrir”. Ahora está muy de moda éste último, y La Cumbre Escarlata rompe con ese patrón de la cartelera de gran taquilla. No es que eso sea negativo como tal… pero la trama está muy trillada: [SPOILERS] chica que ve fantasmas se dedica a luchar por su sueño de ser escritora y a hacerse la dura en temas de amor… hasta que, obviamente, llega el señor Tom Hiddleston, un misterioso noble en decadencia, sin dinero y con sueños por un futuro mejor. Se enamoran… el padre no lo aprueba… añade a esto un asesinato afortunado para el noble y tienes boda y dinero. ¿El problema? “Cuidado con la cumbre escarlata”. Casualmente a la mansión de Cumberland la llaman así. Y luego hay una hermana muy siniestra que mira mal a la rubia, y fantasmas a patadas que revelan los secretos de la casa decrépita. Bien. [FIN SPOILERS]

Por mucho que todo lo mencionado con anterioridad pueda gustar más o menos al espectador, lo que sí que es innegable es que a nivel visual y estético es una película hermosa, puramente preciosista. La escenografía y la utilización de luz, de color… son de estilo gótico pero, al mismo tiempo, plasman una evolución y decadencia a juego con la de los personajes. Por ejemplo, haciendo referencia a una escena concreta desarrollada en un parque, [SPOILERS] los hermanos Lucille y Thomas conversan. La saturación es extrema en este plano, uno de los primeros momentos en los que se sospecha en el mismo filme que traman algo malo. Frente a un fondo de día aparecen ellos dos en casi una negrura absoluta. Resulta cuanto menos simbólico [FIN SPOILERS]. Además, esto corresponde a la mitad del largometraje desarrollada en América. En ella, los colores utilizados son mucho más cálidos, dando la impresión incluso de ser una fotografía en sepia, como una historia encerrada en fotografías tomadas por Edith. [SPOILERS] En especial las escenas en los baños con el padre de ella plantean un uso de la luz y el color muy similar al de las imágenes del periódico que muestran a la joven con las noticias de los asesinatos. No sé si se realizó con esa intención o no pero no he podido evitar fijarme [FIN SPOILERS]. En Cumberland, por el contrario, los tonos son arcilla pura, rojo sangre y oscuridad azulada bajo la luz de los candelabros. Terror gótico clásico en todos los aspectos.

El CGI de los fantasmas no es muy terrible, está bien. Representan el pasado. Criaturas siniestras, vaporosas a la par que muy reales, alargadas, manos esqueléticas, sin mirada… un pasado trágico, rojo. Me gusta la estética escogida. Todo el tema artístico en general está muy logrado, desde el vestuario a la escenografía.

Otro punto fuerte son las interpretaciones. Jessica Chastain borda su papel. En realidad, los 3 protagonistas lo hacen, pero ella merece una mención especial, ya que tiene un personaje más interesante y complejo que le brinda esa oportunidad de destacar. Tom Hiddleston y Mia Wasikowska tienen un rostro y un porte muy clásicos, ideal para este tipo de papeles, que les sientan como un guante. Así que, de igual forma, cumplen con sus personajes. De la escena del vals guardo mejor recuerdo de ellos dos. No es que tenga una carga dramática muy pesada, pero es preciosa. En ese momento te enamoras de Thomas, de su encanto, y te das cuenta de que tiene algo más. Está muy bien construida para sumergirte en la forma de ver el mundo de Edith, que en un visto y no visto cambia de forma radical: se convierte en una frágil mariposa que lucha por sobrevivir.

Por último, pero no menos importante en absoluto, destacar la dirección de Guillermo del Toro, buena, parece que toma las angulaciones como si estuviera bailando un vals en determinadas escenas. Y armoniza con el tono de la película a la perfección. No es complicado dejarse llevar por el baile de La Cumbre Escarlata. Lo único de lo que al final uno se puede lamentar es de saberse todos los pasos desde el principio. Pero eso no quita que sea una danza bonita. Recordemos que es “terror para sentir”…

  • Estreno: 2015 6.8
  • Género:
Como consecuencia de una tragedia familiar, una escritora es incapaz de elegir entre el amor de su amigo de la infancia y la tentación que representa un misterioso desconocido. En un intento por escapar de los fantasmas del pasado, se encuentra de p Leer más
Rocío de la Aldea

Rocío de la Aldea

Proyecto de comunicadora audiovisual, scout, zurda, seriéfila y marvelita. Mi sueño es tener un dragón. Escribo cosas.
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