Kike Maíllo: “Enseñar una película es como desnudarte delante de alguien por primera vez”

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Toro (Kike Maíllo, 2016) es la historia de cuarenta y ocho horas frenéticas en las que dos hermanos se reencuentran. Uno de ellos desea hacer las cosas bien, está a punto de acabar con éxito esa segunda oportunidad que le brinda la sociedad y la vida; el otro, con un problema muy grave por el que se ve obligado a pedile ayuda. Ese lapso de tiempo, en ese camino hacia la recuperación, hacia la bendición, les llevará al extremo, en el que tendrán que tomar decisiones radicales.

Su director define su filmografía como muy europea y, a diferencia de su predecesora, Eva¸ nos cuenta que “Toro sí que parece una película española, plagada de símbolos patrios y de cosas y lugares reconocibles”. Sobre el futuro, confía en que el cine es un diálogo con el espectador y que sus proyectos serán reacciones a sus anteriores trabajos. Hoy charlamos con Kike Maíllo, Goya a la Mejor Dirección Novel en 2012.

maillo4Toro es una gran producción, con un gran director y un gran reparto. ¿Cuál es el margen de mejora en proyectos como este?
Yo vengo de un mundo de escuela y allí se hacen películas muy pequeñitas. Con esto quiero decir que cuando afrontas un proyecto, sea del presupuesto que sea, uno lo hace como la película que quiere contar y lo que está en debate es qué utensilios o herramientas va a necesitar uno para contar bien la historia, independientemente del presupuesto.
Con cintas como Toro el cine español indaga cada vez más en las realidades más oscuras de la geografía española. ¿De dónde nace esta historia escrita por Fernando Navarro y Rafael Cobos?
En las primeras reuniones que tuvimos con Fernando Navarro, al que acababa de conocer después de la promoción de Eva, indagamos en qué película nos gustaría escribir juntos. Nos enamoramos de un personaje que se tomaba la justicia por su mano, violento, que tenía un punto iracundo y ese es el personaje de Toro.
Fuimos tirando del hilo y cuando estábamos escribiendo la primera versión, pensamos en la idea de incluir a Rafael Cobos, que era un buen amigo de Navarro y había escrito varios thrillers para Alberto Rodríguez, en los cuales la idea del sur y de la tierra estaba muy patente en sus personajes. Intentamos traer algo de eso a nuestra película, que pasara concretamente en un lugar, que no fuera una película internacional y deslocalizada.
Antonio Pérez, uno de los productores de esta película, habla de ella como un thriller con sabor coreano y como director, posees un estilo ambicioso y contemporáneo, sin ningún miedo a competir en géneros que antes creíamos propios de otros países, como la ciencia-ficción. ¿La constante regeneración del cine español es obligada para su supervivencia?
Creo que los directores españoles hacemos las películas que nos gusta ver. Esas no entienden de nacionalidad sino de si me entretienen, me divierten, me hacen pensar, me emocionan o no. Evidentemente, mis dos primeras películas, es posible que aborden géneros que están poco tocados en nuestras filmografías pero que uno encuentra con mucha facilidad en nuestras carteleras.
maillo3¿Cómo está el cine español actual respecto a esta problemática? ¿Qué títulos españoles de los últimos años hubieras deseado dirigir sólo por la impresión que te han causado al verlos en la pantalla?
Que los directores hagamos las películas que nos gustan ver aporta cierta frescura y los gustos actuales son diferentes de los de hace treinta años. Nos gustan las películas de ciencia-ficción, de terror, de comedia romántica, los thrillers… y ese es el tipo de cine que estamos haciendo.
Lo bonito es que de hace dos años hacia aquí hemos reconectado de alguna manera con nuestro público y poco a poco está cogiendo confianza otra vez en el cine que estamos haciendo y en las capacidades que tiene para divertirle, entretenerle y llevarle a otro sitio.

Películas como La isla mínima han sido revolucionarias en la calidad, en el tratamiento con carácter de un género y lo han hecho, de alguna manera, algo autóctono.
¿Qué crees que has mejorado como director desde Eva hasta Toro y qué manías o defectos has adquirido por el camino?
Han pasado algunos años y lo que uno va cogiendo son maneras. Soy más claro en lo que quiero o no quiero a la hora de hablar con el equipo. No creo que tenga una personalidad muy distinta a la de mi primera película. Por el camino, uno va conociendo más el medio, la industria y sabe de la importancia de que las películas funcionen bien, que la gente las vaya a ver. Esa inocencia que uno tenía en su primera película la ha perdido de cara a la segunda.
Manías… Trabajar con gente buena. Este es un trabajo en el que cual se requiere de talento pero también de gente con buena onda. Estamos en un momento dulce en la cinematografía española, en el que hay mucha gente con mucho talento, así que la manía que tengo es que la gente que venga al rodaje o que esté en mi entorno venga de buen rollo y tenga buena disposición. Creo que hemos acabado con aquellas personalidades que eran talentosas pero que era espantoso trabajar con ellos. El mercado español da lo suficiente como para que podamos trabajar con gente con talento y agradable.
¿De qué realizadores bebe tu cine y con cuales de los nuevos y emergentes directores sientes que puedes tener una visión parecida?
Mi cine seguramente tiene que ver con los directores norteamericanos de la década de los 80: Scorsese, Coppola, Spielberg, De Palma… seguramente esos sean los autores que más he seguido, que más conozco y de alguna manera, en los que mi cine podría mirarse. De la nueva ola no sabría decir, hay una cuestión de crecimiento por la cual, cuanto más uno hace, piensa, trabaja en el cine… más siente que se desapega de los demás.

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Has dirigido vídeos musicales para El Langui y otros artistas. ¿Qué tiene el videoclip que parece que apasiona a los que quieren llegar a hacer largometrajes algún día tanto como a los que lo han hecho y se refugian en ese formato?
Me gusta muchísimo el videoclip y la música. Cuando he hecho vídeos, lo he hecho porque he querido y porque es un formato mucho más liberado que el cine e infinitamente más que el de la publicidad. Puedo hacer y deshacer y probar cosas.
Es un gran campo de pruebas y un gran laboratorio en el que poder medirte, en el que poder ensayar como se ruedan películas, una narrativa propia, buscar un estilo…
Llevas dos años firmando el spot navideño de Freixenet. ¿Te asusta el que se pueda llegar a asociar tu nombre con firmas importantes, sobre todo si el resultado no llega a calar en la gente, como fue el caso de aquel famoso anuncio de la lotería de Pablo Berger?
A mí me encanta hacer anuncios y sobre todo que se alejen de mi cine. La idea de hacer un anuncio descaradamente estético o muy técnico me apasiona, porque es una manera de abordar historias que rara vez utilizo en mi forma de contar en las películas. Evidentemente, después tiene una trascendencia que no tienen otros anuncios y eso está muy bien, que el trabajo de uno lo pueda ver la gente y juzgar.
¿Qué haya un riesgo de que lo hagas mal? Pues eso existe, pero en los anuncios, en las películas… Yo estoy seguro de que cuando haya dirigido diez o quince películas, habrá alguna de la que querré que me borren de los títulos de crédito y será mucho peor que ese anuncio de la lotería, por supuesto, porque una película queda para siempre.
Hace ya cuatro años que recogiste el goya a Mejor Dirección Novel, dando uno de los discursos más emotivos de los últimos años. ¿Sigue siendo este un país al que “no lo reconoce ni la madre que lo parió”?
Lo de que no lo reconoce ni la madre que lo parió nos duró poco. Porque de tres años para aquí ya nos reconoce concretamente nuestra madre. Nos comportamos como nos venimos comportando durante los últimos cuatrocientos años: peleándonos los unos con los otros, tirándonos los trastos a la cabeza, señalando a otro como el que tiene la culpa, señalando y diciendo “ese señor es el que roba” y no ha robado en su vida… Sí, ahora a este país lo reconoce todo el mundo.

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Llama la atención a que en la corta filmografía que tienes has trabajado con actores de la talla de Daniel Brühl, Alberto Ammann, Luis Tosar… ¿cómo es trabajar desde el principio con actores que sobresalen de esa manera?
Una de las puntas de más talento de mi cinematografía es la de la interpretación. Lo que he intentado en mis películas ha sido siempre rodearme del mejor elenco posible, por dos razones: no hay que olvidar que las películas las cuentan los actores pero también quien atrae al público al cine son las estrellas.
Cuando estábamos escribiendo Toro, mucho antes de tener la primera versión del guión, nos acercamos a Mario Casas y Luis Tosar, para ver si les apetecía estar involucrados en un proyecto como este. Ellos aceptaron y más tarde, les llevamos el guión. Lo demás es historia. Ellos son los protagonistas de la película.
Para mí es un honor que tanto en el caso de Daniel Brühl, Lluis Homar, Marta Etura, Mario Casas, Luis Tosar, Pepe Sacristán o Ingrid García-Jonsson hayan apostado por estar en una película nuestra. Yo creo que hay que estar muy orgulloso porque la mejor música siempre se toca con los mejores instrumentos.
¿Qué siente un director de cine cuando ya ha cumplido el sueño de terminar su película y se enfrenta a ese momento del primer pase con público?
Enseñar por primera vez una película es como desnudarte por primera vez delante de alguien, físicamente. Siempre hay un temor de si gustarás a la persona que tienes delante y sobre todo, un temor a enseñar tus vergüenzas. Lo peor que tiene el cine, de largo, y más allá de sus facetas, de la escritura, la preparación de la película, el rodaje, el montaje y la postproducción entera, lo peor, son esas tres horas que van desde la anterior a que empiece la película hasta que acaba. Es un momento muy complicado porque todo se decide allí, de alguna manera.
A partir de ese pase, si la película funciona y a la gente le gusta, ya volverás a conectar otra vez con la película pero para mí, ese instante es un momento de “¿por qué coño estoy haciendo esto, quién me ha llamado a hacer esto?” (se ríe).

Fernando D. Padilla

Fernando D. Padilla

Periodista enamorado del cine y de hablar sobre él. Pese a ello, las personas que valen lo hacen más por lo que callan que por lo que dicen.
Fernando D. Padilla

Fernando D. Padilla

Periodista enamorado del cine y de hablar sobre él. Pese a ello, las personas que valen lo hacen más por lo que callan que por lo que dicen.

4 comentarios sobre “Kike Maíllo: “Enseñar una película es como desnudarte delante de alguien por primera vez”

    • el 4 mayo, 2016 a las 7:42 pm
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      Muchas gracias, Rubén. Hice lo que pude 🙂

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  • el 4 mayo, 2016 a las 5:23 pm
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    La semana pasada tuve la oportunidad de disfrutar de “Toro” en el cine y fue una experiencia fantástica. La cinta se caracteriza por tener una trama que te mantiene enganchado a lo largo de todo el filme, todo esto combinado con unas interpretaciones magistrales y muy sólidas hacen de “Toro” toda una señora película, de los pies a la cabeza…Si tuviese que destacar una actuación entre las demás destacaría la del veterano José Sacristán, maravilloso…Pues eso, una película muy recomendable. Yo en nada la volverá a ver más detenidamente para extraer más conclusiones y volver a disfrutar de ella. Saludos

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    • el 4 mayo, 2016 a las 7:43 pm
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      Yo aún no la he podido ver pero es que tengo muchas citas pendientes en medio. Su anterior trabajo me encantó y espero que Toro esté a la altura de la calidad de su director. Gracias por comentar, Ana!

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