JUAN NADIE: Revisión de un clásico muy actual

Es inevitable percibirlo en el aire. Algunos ya dan voces y puede que tu vecino o tu cuñado ya te lo hayan dicho. Todo el mundo lo nota porque está cerca. No, no estoy hablando de la Navidad; hablo de esa otra pesadilla mucho mayor que algunos ya andan gritando: ¡Elecciones! ¡Elecciones!

Sí, y por si fuera poco, a la publi extralarga de las campañas navideñas, con los anuncios de juguetes y de perfumes que no se entiende ni la mitad, se añade ahora la obligación de ver cómo el espacio se ocupa con eslóganes de la campaña electoral. Pero tranquilos, lo que viene a continuación no es un artículo político ni un escrito subliminal para deciros de qué color tiene que ser la papeleta que tenéis que echar (cómo envidio a los daltónicos en momentos así, madre mía). Porque para empezar, y eso soy el primero en reconocerlo, hay muchísimas cosas mejores que hacer este domingo en casita en vez de salir con el frío que hace en esta época (dormir hasta las tantas, pasar la resaca del sábado, ir a ver la nueva de Star Wars, comentar en Facebook y Twitter la nueva de Star Wars, colgar en Instagram las fotos de la cola que te has tragado para ir a ver la nueva de Star Wars, echarte la siesta, pensar cuántos regalos vas a poder devolver después de navidades, desvelar el final de Star Wars a tus colegas que todavía no la han visto y a la gente de Tviso que no conoces para fastidiar y hacerte el graciosillo/a, etc).

¿Así que esto de qué va? Pues va de diseccionar brevemente una película de 1941 de Frank Capra poco conocida y no obstante con un mensaje tan vigente hoy día que parece sorprendente la época de su realización. Y lo más importante, una película que parece confirmar eso que algunos dicen sobre que el tiempo y los hechos realmente nunca cambian.

¿Y cómo es eso posible? Permitidme exponer brevemente el argumento (que conste que se procurará contar lo mínimo necesario sin desvelar el final ni hacer excesivos spoilers).

juannadie03Estados Unidos está todavía en una época de crisis, tanto financiera como social. Un viejo periódico acaba de ser adquirido por una nueva empresa multinacional, y la periodista Ann Mitchell, interpretada por Barbara Stanwyck, al igual que muchos otros empleados antiguos, es despedida por los nuevos dueños. Sin embargo ella decide rebelarse de un modo peculiar; escribe una carta en el periódico donde crea un personaje llamado Juan Nadie que despotrica de todas las desgracias a las que ha conducido la sociedad moderna y el cual jura tirarse desde la azotea del Ayuntamiento de la ciudad el día de Navidad debido a la impotencia que siente por cómo van las cosas. Evidentemente la carta es un éxito en todo el país y el periódico la vuelve a contratar y la insta a seguir escribiendo esas cartas, así que Ann decide buscar a un hombre de la calle totalmente desconocido que pueda encarnar dicho papel. Y es allí donde aparece el actor Gary Cooper, el eterno hombre discreto de buen corazón, íntegro y algo desgarbado, pero siempre caballeroso. Y en esta ocasión interpreta a un vagabundo que evidentemente acepta la oferta que le propone la periodista sin ser todavía consciente de lo que ello significa. Así, emprenden una campaña por todos los barrios y las ciudades del país ganando seguidores que oyen en sus palabras el mensaje de cambio y reconciliación que desean, alejado de partidos o ideas políticas, simplemente la voluntad de trabajar y ayudar al prójimo. Con el tiempo, verán que el mensaje que transmite Juan Nadie es el que todo el país lleva años queriendo oír para permanecer todos unidos y poder cambiar las cosas definitivamente y crear un mundo mejor aparcando las diferencias y olvidándose de los políticos. El problema surgirá cuando los dos protagonistas sean conscientes que las personas del periódico que en un principio las estaban ayudando en realidad pretenden sacar tajada y aprovecharlo para las próximas elecciones en el país.

¿Se ve más o menos la idea de la película y el símil sin querer ser absolutamente tajante?

JuanNadie083Pues sí, supongo que leído así parece todo poco novedoso. Pero como he dicho antes, uno mira la fecha en que fue realizada la película y ve pocos cambios en más de medio siglo. Y que quede claro, todo lo explicado hasta ahora no le quita ni una pizca de gracia ni originalidad a la cinta. Porque Capra es uno de los grandes de su época y seguramente de los autores más comprometidos con el cine de temática social. Muchos le achacan que fuera demasiado benevolente con sus historias y el final de sus protagonistas. Sin embargo valga aquí este dato curioso sobre el film:

Según cuentan, Capra llegó a rodar para esta película un total de cuatro finales alternativos, porque no estaba del todo convencido sobre cuál podía ser mejor. Antes de su estreno, realizó diversos pases para público reducido en diferentes salas del país mostrando la película con finales diferentes en cada una. Después de su visionado, las opiniones del público no eran muy dispares, y puesto que a Capra no le llegaba a convencer ninguno de esos finales, realizó un quinto. Y es en este punto donde creo que se encuentra una de las claves para tratar de descifrar lo que debió pensar Frank Capra, y es que realmente los hechos planteados en la película no tienen un posible final, porque los hechos siempre parecen repetirse a lo largo de la historia y no concluir nunca verdaderamente. Así que en cierto modo daba igual; podría haber sido más alegre o más triste, pero unos u otros se habrían enfadado por ello y tampoco hubiera servido de nada, porque no es la intención de la película enfrentar a nadie.

La película es como casi siempre en Capra un homenaje a la gente sencilla y honrada. Y como en la mayoría de las ocasiones, tiene esa combinación suya tan maravillosa de drama y comedia. Porque aunque sea una idea muy ñoña o tonta hoy día, Frank Capra realmente creía en el bien y en la bondad de la humanidad, en el triunfo frente a las adversidades. Un mensaje muy tópico y de lágrima fácil, es verdad, pero que él consiguió llevar con sentido a la gran pantalla y elevarlo a las cotas más altas del arte cinematográfico, y esa es también una de las mayores virtudes de este cineasta tan infravalorado y olvidado (y no obstante tan vigente hoy día en todos sus planteamientos). Porque muy pocos autores hoy día saben transmitir o plasmar con firmeza los problemas sociales de su país sin caer en algo cercano a la parodia, porque muy pocos son honestos y se preocupan verdaderamente de esos temas o saben siquiera cómo ocurren. Y es que para Capra pocas cosas había peores que los políticos y los periodistas. El director Aki Kaurismäki afirmó que Frank Capra, a diferencia de él, era serio, y hoy día ya nadie puede serlo. Puede que ahí resida uno de los problemas del cine actual.

JuanNadie

Y no obstante la película de Juan Nadie, sin ser una obra maestra, está llena de momentos divertidos y punzantes, cargados de ironía y que esconden un drama general. Quien desde luego merece alabanzas en ese sentido es el actor Walter Brennan, que interpreta a un vagabundo llamado “El coronel”, y que ejerce de mejor amigo de Gary Cooper y de sabio consejero; una especie de Pepito grillo que conoce bien el mundo y se huele desde el principio que todo lo que le proponen a su amigo es demasiado bueno para ser cierto y prefiere vivir al margen como lo que es: un vagabundo que no se mete con nadie, pobre pero feliz. Lo cual no significa que no tenga frases cargadas de pullas y que bien podrían ser dichas en películas nihilistas como el Club de la Lucha, por decir una de las más icónicas. El vídeo de enlace es una clara muestra.

https://www.youtube.com/watch?v=3FJQRY7ZNUs

Para ir terminando, repetir que aunque no es una obra maestra y en su segunda mitad puede que os baje un poco el listón y os resulte un poco larga, es una película que merece mucho la pena para ir revisando estos días junto con otros clásicos del director que muy pronto seguro que darán en algún canal.

Porque no nos olvidemos, se acerca la navidad, y ya falta menos para que los más cinéfilos nos sentemos en el sofá, cojamos nuestra mantita, dejemos a nuestra vera un vaso con nuestra bebida favorita (leche, chocolate caliente, whisky, vodka, o todo en uno) y nos pongamos a ver otro gran clásico de Capra como Qué Bello Es Vivir para recordarnos que no debemos saltar desde un puente en estas fechas por muy jodidas que estén las cosas.

Porque seamos sinceros, de vez en cuando va bien ver una película que nos anime y nos recuerde algunas cosas positivas de la vida, aunque todo parezca que se esté yendo a la mierda. Y que conste que quien escribe esto si se lo propone puede ganar en depresión a cualquiera, incluido a Kurt Cobain en una sala de metadona o Ian Curtis a tope de fenitoína. Pero es mejor recordar lo que decía uno de los comentaristas deportivos más entrañables de este país hace años, y es que “¡porque la vida puede ser maravillosa!”

Al Swearengen

Al Swearengen

Tengo la sensación que bueno y malo son palabras demasiado extremas que usamos a la ligera. No creo que la vida y la mayoría de cosas y personas en este mundo puedan ser expresadas en términos tan absolutos. Ni siquiera estoy seguro de si se pueden aplicar al arte, y menos aún al cine.
Al Swearengen

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