JJ Abrams: a caja y espalda

Si el inglés se caracteriza por algo – además de por eso de que, a diferencia del español, no se pronuncia tal y como se escribe – es por la obscena cantidad de expresiones hechas a las que recurren sus hablantes. Todos hemos oído alguna vez hablar de los famosos idioms, los incomprensibles phrasal verbs y las tazas de té con pastas, y, por muy familiarizados que estemos con el idioma, sólo unos pocos sabrían traducir a nuestro idioma gran parte de estas expresiones. Sin embargo, y aunque mis conocimientos sobre la materia no sean del todo brillantes, durante los últimos días le he estado dando vueltas a una de esas expresiones que, literalmente, podría traducirse como “romperse la espalda”.

Resulta que J.J. Abrams, ese simpático joven de cuarenta y nueve años de edad que fue escogido por Disney para dirigir El Despertar de la Fuerza (oferta que, inicialmente, rechazó), no sólo trabajó duro a lo largo de la producción de esta nueva entrega de la saga Star Wars, sino que además, y para hacer justicia a esa expresión que muy bien describe las ganas y el empeño que ha puesto por sacar adelante este proyecto, se rompió la espalda en el proceso.

No bromeo. A pesar de que el famoso accidente de Harrison Ford durante el rodaje de la película ocupase los titulares cinéfilos de la prensa digital, la fractura de la cuarta vértebra lumbar de Abrams (fruto de, precisamente, su intento por salvar el tobillo de Han Solo) pasó muy desapercibida, y, como resultado de esta insignificante anécdota, me di cuenta de la poca importancia que en general se les suele dar a las figuras de los directores de cine y, específicamente, al inmerecido descrédito en el que se sumió a uno de ellos por el simple hecho de haber sido el creador de una de las mejores series de la televisión de los últimos años: Perdidos.

TOKYO, JAPAN - AUGUST 13: Director J.J. Abrams attends the "Star Trek: Into Darkness" Live Streaming in Tokyo at the Nicofarre on August 13, 2013 in Tokyo, Japan. (Photo by Keith Tsuji/Getty Images)

Sin querer entrar en el eterno debate de si el final de Lost estuvo o no a la altura, déjenme que les deje muy claro lo admirable que me parece la carrera de este neoyorquino de gafas de pasta: una carrera que, como muy bien dice en su charla para TED, gira en torno a una simple y misteriosa caja que le compró su abuelo en una tienda de la Gran Manzana.

Gracias a esa caja, que nunca ha abierto y, por lo tanto, su contenido – a día de hoy – sigue siendo un misterio, Abrams no sólo se ha convertido en el creador (o co-creador) de tres series de televisión que muy bien podrían considerarse fenómenos de culto (Alias, Perdidos, Fringe), sino que además ha sido el responsable del asombroso reboot de Star Trek, el director, productor y guionista de uno de los mayores homenajes a las ya clásicas películas de Steven Spielberg (Super 8), el contribuyente a la perpetuidad de una saga de éxito como es Misión Imposible, y el ser humano que cargará, para el resto de su vida, con la responsabilidad de haber reavivado la llama de Star Wars.

Sí, aunque parezca una estupidez, así como la fama de George Lucas se estrelló con su trabajo en las precuelas, Abrams ha tenido que asumir una enorme responsabilidad al aceptar el trato que Kathleen Kennedy le ofreció por El Despertar de la Fuerza. Y es que, aunque ese acuerdo probablemente llevase tras de sí un cheque con muchísimos ceros a la derecha, su carrera podría tocar fondo por – de nuevo – un inmerecido descrédito por parte de la comunidad fan (que, en el caso concreto de Star Wars, son – o “somos” – especialmente escrupulosos).

Y todo por culpa de una caja y una espalda.

Nicolas G. Senac

Nicolas G. Senac

Licenciado en medicina. Cinéfilo. Seriéfilo. Blogger. Defensor de la célebre frase de Walt Disney: "We are not trying to entertain the critics. I'll take my chances with the public"
Nicolas G. Senac

1 comentario

  1. Starwars REMAKE (que digan que es una versión del capítulo IV adaptado a las nuevas tecnologías y se lo compramos)

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