The Imitation Game: la película «bien»

The Imitation Game no pretende ser una profunda inmersión en el drama que vivió Turing cuando se destapó su homosexualidad. No lo pretende porque no lo demuestra, y no lo demuestra porque apenas lo trata. Y no importa, porque cuando entramos a ver la película todos sabíamos que no iba a ser eso.

The Imitation Game no trata de ser un documento de la II Guerra Mundial y de cómo se consiguió vencer a la máquina Enigma. No trata de serlo porque no es fiel ni verídica, porque no es seria, porque es una película con alma de película. Y tampoco importa, porque no creo que quien entrase a verla creyese que iba a asistir a un documental bélico.

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The Imitation Game no intenta ser divulgativa de ninguna manera. No intenta serlo porque no se esfuerza por explicar nada, porque todo queda en el aire, porque oí a un espectador salir de la sala diciendo que la «Máquina de Turing», un concepto abstracto y teórico, era la que aparecía en forma física en la película. Del test de Turing, de la criptografía y el criptoanálisis y de todas las ideas de las que se habla a lo largo de la película se puede decir lo mismo. Y no molesta, porque ningún experto ha acudido a verla esperando ver en ella un tozudo análisis sobre su trabajo.

The Imitation Game no es un retrato de Alan Turing, no lo es porque no hay tal profundización en el personaje. Es una película sobre Turing y Enigma, y su pasado y su futuro. Va sobre Turing, pero no retrata a Turing. Turing es la excusa. Y, de nuevo, no hay sorpresa, realmente no importa, su nombre original es The Imitation Game, en España se vende como «Descifrando Enigma». Turing no tiene cabida, no hay engaño.

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En definitiva, The Imitation Game es lo que parece a simple vista, no hay trampa ni cartón, es un drama convencional, dotado de un buen ritmo que la hace terminarse en un suspiro. Se esfuerza en ser emocionante y, por supuesto, dado el tema que trata, en todo momento resulta interesante.

Y no es ninguna de todas esas cosas que se dijeron con anterioridad, precisamente porque no lo pretende. Sólo pretende ser lo que es, una película «bien», un drama bien realizado, estándar, absolutamente complaciente y sin más pretensión, sin más trascendencia que retratar lo que retrata con buen hacer. Y con la música de Alexandre Desplat y la interpretación de Benedict Cumberbatch, detalles con los que todo siempre es un poquito mejor.

Cuando acaba no puedo reprocharle nada, porque no esperaba nada más, y si me preguntas qué opino sólo puedo decir una cosa: «Pues… está bien». Y nada más. Ni nada menos.

  • Estreno: 2014 8.6
  • Género: Biography
Biopic sobre el matemático británico Alan Turing, famoso por haber descifrado los códigos secretos nazis contenidos en la máquina Enigma, lo cual determinó el devenir de la II Guerra Mundial (1939-1945) en favor de los Aliados. Lejos de ser admi Leer más

Álvaro Faure

Álvaro Faure

Estudio Ingeniería en el tiempo que mi obsesión por el cine, por la música y por la literatura me deja, o tal vez sea al contrario.

A finales del siglo XIX, una nueva forma de arte cobró vida. No existía nada similar... Se parecía a nuestros sueños.
Álvaro Faure

1 comentario

  1. Aclaro aquí que con que la película no pretende ser nada más no quiero decir que se trate de una película modesta sino que se trata de una película sin ambición cinematográfica de ninguna clase. Rodada con piloto automático, correcta al máximo, complaciente al extremo, sin intención de darnos nada especial, grande o distinto, simplemente hecha como quien hace un proyecto en busca de ganar dinero y obtener premios a partir de la historia real de Turing.

    Y que esto no me parece un punto negativo como película. La película está bien realizada, otra cosa es que esa realización no aporte absolutamente nada más de un “está bien”. Y es que simplemente “está bien”.

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