House of Cards review 3ª Temporada: “No hay terreno sagrado para los vencidos”

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Así dejamos a Frank Underwood al finalizar la 2ª temporada

(Noc noc, dos golpes de nudillo en la mesa). Dejamos a Frank Underwood estampando su sello personal en la mesa del despacho oval, la ambición de su vida y la de su esposa Claire, en uno de los finales de temporada que ya de por si justifican una renovación inmediata para saber como se desarrollará la escena siguiente.

La primera temporada de HOC nos deleita con las habilidades de los grupos de presión o lobbys, como su influencia es en realidad lo que marca la agenda legislativa en los centros de poder que supuestamente emanan del pueblo; nos adiestra para comprender que no hay verdad ni mentiras, sino solo la versión del vencedor, nos muestra como es la toma de decisión del Congreso y del Senado, a que presiones obedecen y que suelen demandar a cambio. Nos enseña que el cuarto poder, los medios de comunicación, pese a su creciente decadencia todavía pueden ser útiles como forma de control de nuestros representantes, y que un tweet puede hacer caer a cualquiera y que si una foto se viraliza puede llegar a ser más devastadora que una portada de periódico, porque “el camino hacia el poder esta cimentado de hipocresía y mentiras, y nunca hay que arrepentirse”.

La segunda temporada de HOC es casi perfecta. Nos recuerda la intensa vigilancia a la que todos estamos sometidos en la era de la información, a que cualquier cosa que escribamos, dato subido a la red y foto o video del pasado puede estar al alcance de cualquiera que sepa como infiltrarse en las redes o hackear una conexión. Se adentra en el binomio lealtad y pareja, de como es posible ir tan allá como sea posible mientras haya entendimiento y comprensión; y de que es mejor callar y dar a entender, que tener la grosería de incomodar al otro con algo tan naíf como la cruda verdad. Nos proporciona un fiel retrato del éxito de un matrimonio, un objetivo común a largo plazo, en este caso un status político en contraposición a la mayoría que prefiere casa, hijos y un perrito.

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El matrimonio Underwood ataca de nuevo

En esta temporada las tramas argumentales gravitan, a grandes rasgos, sobre las relaciones exteriores con Rusia, el eterno proceso de Paz entre Israel y Palestina, la representación de EUA en la ONU, una propuesta política estrella que pretende sacar adelante el presidente y, por supuesto, la campaña para las elecciones presidenciales, puesto que Frank solo tiene un año de mandato después de haber sucedido al anterior presidente dimitido, y sobra decir que todos queremos su reelección, FOUR MORE YEARS!!! o en nuestro caso FOUR MORE SEASONS!!!Kennedy

Pero como todo político o persona que detenta poder descubre con el tiempo, no es lo mismo alcanzarlo que mantenerlo, y con el agravante de que Frank no ha sido escogido para el cargo de Presidente, o como a los yankees gusta decir, líder del mundo libre, porque reconozcámoslo (en palabras de Underwood) “A un paso de la presidencia y ni un solo voto emitido en mi nombre; la democracia esta muy sobrevalorada” (T2E2).

Frank no pierde su vicio de Killer, pero digamos que por otros medios, ya que ahora es Presidente y hay que guardar las formas, o al menos hacer creer que se tienen escrúpulos. Doug (que sigue vivo y no es un megaspoiler, ya que se sabe a los pocos minutos del primer episodio) vuelve a rehabilitación, pero esta vez no debido al alcohol, al menos no al principio. Su puesto como fiel consigliere de Underwood es ocupado por Remi Danton, y no hay nada que más enerve a un acólito que ver como su venerado patrone otorga confianza a un antiguo colaborador que se ha aprovechado de las circunstancias para ascender. Stamper vuelve a reencontrase con sus demonios y adicciones, incluidas las femeninas. Vemos a un personaje que vive para el trabajo y que sin él desconoce que hacer en la vida, y por ello se irá hundiendo en su propia miseria a la espera de ser rescatado por Frank, más tarde o más pronto.

Claire, antaño fiel socia en la vida y en la política de Frank, desea ser más que una simple primera dama y asumir un papel más destacado en la pclaire-underwood-bloodolítica activa; sin duda hecho inspirado en la llegada de Bill y Hillary Clinton a la Casa Blanca en 1993 y aquella frase que no dejaba lugar a dudas de las intenciones de la pareja cuando Bill dijo que votándole a él tendrían dos por el precio de uno, un gran negocio, y no hace falta decir que hoy en día Hillary es considerada como la principal aspirante del partido demócrata para la próxima carrera presidencial. Sin embargo Claire, pese a estar en el lugar deseado desde antaño no logra adaptarse como sería de esperar de la versión femenina de Frank. Se encuentra desplazada, menospreciada por sus méritos anteriores, acusada de nepotismo y favoritismo, y pese a que es arropada y favorecida por Frank en todo momento (Underwood se sabe presidente y lo reconoce, en gran parte a la labor ejercida entre bambalinas por su esposa), ninguna atención logra colmar sus expectativas y deseos; realmente no parece saber lo que desea, pero algo si va teniendo claro y es que no es a Frank; porque “el corazón puede asfixiar a la mente cuando toda su sangre fluye hacia él”(T2E11).

Hasta ahora una de los pequeños pecados de la serie, es que Frank no tenía un rival de su nivel en cuanto a la planificación, estrategia y juego sucio, a excepción de Raymond Tusk que no le duró más que un par de asaltos. Probablemente lo mejor de esta temporada es la aparición de Victor Petrov, un alter ego bastante más pulido y probablemente tan soez como su original en la vida real, Vladimir Putin. Es maravilloso como se adelanta a cada paso que intenta dar Frank, como le desbarata los planes con una mirada gélida y juega con él cual ratoncito en un laberinto, haciendo buena una de las máximas de Frank, por la que “los que tratamos de estar en lo mas alto de la cadena trófica no debemos mostrar compasión, solo hay una norma: cazar o ser cazado” (2TE1).

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La diferencia entre ambos es tan patente como la que existe entre sus respectivos países, uno debe guardar las formas, la teatralidad de los procesos democráticos y la compostura que reclama la alta diplomacia; otro se sabe inmune a cualquier injerencia externa, no teme por su puesto ya que la democracia es solo una mera apariencia de su sanciones a russia y no se corta a la hora de hablar en privado sobre sus maquinaciones y exigencias e incluso de los motivos detrás de las mismas; es un Frank desatado, desinhibido de las formas, ególatra en cuanto a su imagen y ambicioso no de dinero sino de acaparar poder simplemente por ser el que más tenga al final del partido.

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Una de las genialidades de este drama, son los paralelismos entre la política real y la supuestamente ficticia de la serie, nos relatan de forma digerible el trasfondo de las negociaciones, como se desarrollan las reuniones de estos grandes mandatarios y los vicios ocultos de los que se enorgullecen, “porque donde nací teníamos nuestro propio estilo de diplomacia, nos dábamos la mano, pero teníamos una piedra en la otra (T2E5)”.

America Works Vs OBAMACARE (“no quiero una versión, quiero una visión” T3E1); un programa político excepcional diseñado para acabar con el paro (animo fervientemente a aquel que quiera iniciar una campaña de crowdfunding para una suscripción gratuita a políticos españoles), y dar un trabajo asegurado a todo aquel que simplemente se inscriba en él, partiendo de un ideario neoliberal por el que siempre es mejor gastar dinero en políticas de empleo real subvencionada, que gastar en subsidios por desempleo. Medida radical para atajar un problema endémico y casi de corte social-comunista, pero que se sabe muy popular entre los desfavorecidos y que en en el caso de erradicar una panorama tan tenebroso como es la caída paulatina hacia la pobreza y exclusión le otorgaría una victoria apabullante. De los gobernantes nos queda el legado que dejan, el objetivo del pleno empleo es tan encomiable como el de Obama y su seguro universal de salud u OBAMACARE.

Todo el mundo pensaría que es imposible estar en contra de medidas tan loables y que atacan el problema de raíz con un beneficio directo sin intermediarios dirigido precisamente a las clases más humildes, y sin embargo quien pensara esto se equivocaría por completo. Como ya descubrió Obama y poco a poco Underwood, la presidencia tiene muchas limitaciones y poco poder real y los bienintencionados son los primeros sacrificados en la batalla por el poder y el dinero. El programa de salud universal chocó con los lobbys de las aseguradoras y el de pleno empleo de Underwood, con la idea de que EUA no es un país socialista que deba buscar empleo a sus ciudadanos, sino que cada uno con su propio esfuerzo puede alcanzar el sueño americano o precipitarse en la pesadilla; es decir mira solo por tus propios intereses, eso es la economía de mercado, ¡estúpido! 

Sanciones a Rusia; Rusia ha sido un gigante que durante un tiempo ha sido parcialmente desmembrada y ha permanecido en coma hasta que los tiempos de codicia, agresividad y nacionalismo la han hecho resurgir otra vez. Las sanciones que observamos en la serie, tanto de sus principales inversores y oligarcas en USA, como de políticos corruptos que mantienen cuentas bancarias en Suiza y Andorra que pueden ser bloqueadas a requerimiento de una superpotencia como EUA, son únicamente un movimiento de jaque pero no mate al que juegan estos dos países en el tablero internacional.

Asesinatos selectivos; Frank, cual tiburón que ha probado la sangre, siempre quiere más. Ahora se deleita probablemente con una forma mixta de placer mortal, que conjuga su divertimento preferido en noches de insomnio como son las videoconsolas, el placer por matar y la resignación por cumplir su deber como comandante en jefe de su gran nación. Los asesinatos, a través de control remoto de los drones, de personas de especial peligrosidad sin que medie acusación y juicio previo, es probablemente la mayor negación de una estado de derecho moderno y la legalización subrepticia y silenciosamente hipócrita de que los estados pueden matar con impunidad.

Caucus y primarias; Frank no está hecho como Obama para ser un perfecto orador y alguien a quien la gente admire por su porte y liderazgo. En la serie vemos su pírrico índice de popularidad y como detesta mezclarse con la plebe durante ese período tan deleznable que es la campaña electoral y hacer ver que la gente le importa. Una de las virtudes innegables del sistema electoral norteamericano son los CAUCUS USA, en resumen pequeñas asambleas donde los candidatos se sumergen en las poblaciones más humildes y poco pobladas para ser interpelados como nunca lo serían en un parlamento profesional. Son escrutados por toda clase de personas, que inclusive no tienen porque pertenecer a su rama ideológica para poder votarles en la elección propia de su partido.

Derechos Homosexuales; uno de los enfrentamientos claves de la serie es el mantenido entre Frank y Victor, con la mediación de Claire por un activista homosexual encarcelado en Rusia. Dejando de lado que la mayoría de estados de EUA no permiten el matrimonio homosexual, sí que choca que un país del continente europeo, tanto en la ficción como en la realidad tenga leyes de búsqueda y persecución de la homosexualidad en el año 2015, y sin embargo las sanciones que se le imponen son por financiar guerrillas nacionalistas prorusas en países de su esfera de influencia, cuando no dista demasiado del boicot internacional del mundo civilizado a la Sudáfrica de los 90 por el Apartheid; en este caso un apartheid no por razón del color sino debido a la orientación sexual.

A veces la política supera a la realidad, otras veces la imita y en otras ocasiones hay que gritar:

“Devastación, combatir el Caos con el Caos y soltar los perros de la guerra” (T2E12),

y eso es, House of cards.

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    8.7
  • Género: Drama
  • Temporadas: 3
  • Episodios: 39
El congresista estadounidense Francis Underwood y su esposa Claire no se detendrán ante nada para lograr sus propósitos. La historia de este drama político se adentra en un mundo repleto de avaricia, sexo y corrupción en la ciudad de Washington. Leer más

Dario Alvarado

Dario Alvarado

Licenciado en Derecho y Ciencias Políticas, nos presenta disecciones de sus series favoritas
Dario Alvarado

Dario Alvarado

Licenciado en Derecho y Ciencias Políticas, nos presenta disecciones de sus series favoritas

2 comentarios sobre “House of Cards review 3ª Temporada: “No hay terreno sagrado para los vencidos”

  • el 18 marzo, 2015 a las 11:29 am
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    Gran análisis y gran serie. Si que es verdad que pienso, como algunos, que la serie (y Frank Underwood) han ido perdiendo fuerza a medida que iban consiguiendo más poder. A Frank (y a la serie) le sentaba mejor la ambición de poder que el poder en si mismo. En esta tercera temporada vemos al Frank más encajonado y entregado a las múltiples y máximas responsabilidades que derivan de ser el presidente de los Estados Unidos. Era más divertido y daba más juego en la serie ver a Frank hacer y deshacer a sabiendas de que la responsabilidad no era toda suya, y podía ir jugando con este y con aquel. Ahora, como es normal por su posición, se debe a su puesto y tiene mucho menos margen de maniobra para hacer las cosas que antes hacía y tanto nos gustaban. Aun con lo dicho, siempre disfruto con House of Cards y ha sido con esta últimas temporada que me duró poco más de un día. Te sigo leyendo, puesto que veo que tienes dos posts más de HOC y uno de Boss, la gran serie de Starz.

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    • el 27 marzo, 2015 a las 10:21 am
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      Pienso igual, lo vi en internet de la siguiente manera: HOC1 > HOC2 > HOC3, esperemos que HOC4 > HOC1 🙂

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