La ambición de Frank Underwood

Mi área de interés preferida es sin lugar a dudas las relaciones de poder. El poder es eterno, siempre existe una entidad que lo ostenta, y sin embargo, siempre acaba cambiando de manos. Se parece a la energía en cuanto que no se destruye, solo se transforma. Podríamos decir que ha discriminado a lo largo de la historia en base a raza, sexo y religión, pero en realidad solo fue ejercido mejor por unos que por otros; el poder no tiene preferencias solo tiene la influencia que nosotros decidamos que tiene. Frank sabe que el poder no existe, solo existe la apariencia del poder y el reconocimiento de los demás a quien lo posee. Él ha decidido ser poderoso y éste es el retrato de un hombre decidido en busca de poder.

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Éxito y riqueza. En nuestra sociedad tendemos a asociar estos dos conceptos como si fueran unívocos, complementarios e irremediablemente asociados. Cuanto más dinero más éxito ha tenido uno en la cada vez más restringida clasificación de winner y loser, que aunque pueda ser cierta porque todos nos sentimos al final de un modo u otra no debería ser medida por un concepto tan vil y material. “Qué desperdicio de talento. Eligió el dinero en vez del poder, un error que casi todos cometen. Dinero es la gran mansión en Sarasota que empieza a caerse a pedazos después de diez años. Poder es el viejo edificio de roca que resiste por siglos. No puedo respetar a alguien que no entienda la diferencia” La conclusión de Frank es que el dinero ciertamente puede hacerte llegar a tener cierto poder, pero si ya tienes poder para conseguir lo que quieres, para que necesitas dinero, solo basta con acudir a aquellas personas sobre las que ejerces tu poder; además el dinero es poco elegante, sutil y cualquier mendigo de la esquina tiene algo, pero ¿cuantos de ellos tienen Poder? Exacto, es a eso a lo que me refiero.

Sexo. “Un gran hombre dijo una vez (Wilde): ‘Todo se trata de sexo, excepto el sexo. El sexo se trata de poder”. El senador Underwood, Frank para los amigos, nos describe un concepto muy interesante relativo a la personalidad humana y es que cuando hablamos de poder, influencia y dinero, estamos proyectando un objetivo final que es conseguir sexo a través de ello. F.U. es consciente de que el sexo es un tipo de divisa de intercambio con el que se puede negociar de todo, de todo excepto el propio poder, y no se debe escatimar a la hora de pagar. En el mundo de HOC (muy cercano al nuestro), la gente se acicala, paga grandes sumas de dinero y se deja embaucar por la ilusión del sexo, o que la felicidad puede llegar a través de él. Cuando se desea tanto, solo hay dos resultados posibles, gatillazo o “felicidad precoz”, y es aquí donde Frank vuelve a ganar porque en el sexo, en la vida y con el poder gana el que aguanta hasta el final.

Lealtad y amistad. Un retrato superficial de éste personaje, podría llegar a inducir que es el clásico perdonavidas, galán que va destruyendo todo a quien se le interpone en su camino y sembrando la desolación para que no crezca nada tras su paso. Underwood llega a recordar a esos malos que se se ven forzados por las circunstancias a ser malos, no porque ellos lo deseen, solo es lo que requiere el momento. Recuerda a Walter White en su determinación, ambos personajes oscuros y tremendamente complejos que por su propia toma de decisiones se convencen a si mismos que no tienen otra salida que la que han escogido y que es hasta cierto punto legitimo matar o hacer lo necesario para conseguir su meta. “Si te quieres ganar mi confianza, entonces tendrás que ofrecerme la tuya a cambio” Puedes llegar alto pisando cabezas y haciendo enemigos, pero el verdadero éxito y poder se consigue haciendo amigos, pero teniendo en mente que no hay nada peor que los amigos descontentos, pues “los amigos son los peores enemigos”.

Aunque su circulo de amigos es muy reducido, lo que mtumblr_mznsiiJwFM1tpar8to1_1280ás destaca del mismo es la su heterogeneidad, empezando por su mujer, la amiga que le consuela y que le fustiga cuando es necesario, una mujer con sus propias ambiciones, socia en la empresa de la vida, madre frustrada porque un bebé es llorón aunque quede muy bien ante las cámaras y solo les restaría horas de sueño necesarias para descansar y maquinar una nueva estrategia de ataque; es el tipo de amor que se convierte en admiración mutua, el que tiene un pacto no escrito por el que la fidelidad no se encuentra donde residen los genitales y que como dice Frank: “Amo a esa mujer. La amo más de lo que los tiburones adoran la sangre”. 

Freddy, un humilde hostelero especializado en costillas sureñas, es una de las pocas personas ante las que Frank ríe y es generoso porque “la generosidad también es una forma de poder” y Doug, entre amigo y hombre para todo, conocedor de su verdadera personalidad y de hasta donde llega la madriguera de conejo de Frank, que le recuerda siempre que “La naturaleza de las promesas es que permanecen inmunes a los cambios, según las circunstancias”.

Ego. “No somos nada más ni nada menos que lo que escogemos revelar de nosotros”. Lo maravilloso de las series actuales es que nos permiten un estudio parsimonioso de la evolución de los personajes, llegando a una profundidad casi literaria de los mismos, digamos que opuestos a la banalidad y transcendencia de personajes y series tan emblemáticas como apartamento para tres. Personajes del estilo Underwood, W. White o Mcnulty nos ofrecen una perspectiva de que nadie es totalmente perverso o bueno en si mismo, solo nuestras acciones tienen ese cariz y dependerá de nosotros la parte que dejemos vislumbrar. Solo los locos se creen perfectos y ningún egomaníaco alcanzará la cima del poder, la cima está reservada a quien la escala día a día y reserva fuerzas para la bajada.

Guerra y política. Como dice la célebre frase del general prusiano Carl von Clausewitz: La guerra es la continuación de la política por otros medios. F.U. es de aquellos personajes que sería algo distinto en cada época de la historia. Sería Bruto mientras apuñala a César en el senado de Roma, sería Hannibal cercando Roma, sería Teodorico invadiendo Britania, sería Colón descubriendo y negociando por un continente nuevo. En el medievo sería un rey absolutista lo suficientemente audaz de exprimir al pueblo hasta la última gota y que le dieran las gracias todavía por dejarles vivir, y sería Napoleon cuando las batallas las ganaban los hombres en lucha frontal en el campo de batalla y no las armas de última generación.

Con ese aire ensayado del que se sabe mejor preparado que los demás, porque lleva todo una vida preparándose para dar el golpe sobre la mesa, Frank es comedido, incluso con los grandes retos, poco a poco, “Así es como se devora a una ballena, Doug. Un mordisco a la vez”.

No es dubitativo a la hora de enfrentar al adversario porque “Solo hay una regla: cazar o ser cazado”. Practica para dormir con los ojos abiertos, y si no puede intenta alquilar los ojos de aquellos cuyos intereses converjan en parte con los suyos, ya que “Siempre he detestado la necesidad de dormir. Al igual que la muerte, pone incluso a los hombres más poderosos de espaldas”. No espera que el mundo sea justo porque “No existe la justicia. Sólo partes satisfechas” o como decía Churchill, “no tenemos amigos permanentes solo intereses permanentes” y en este caso el interés es uno mismo.

El personaje Underwood, es todo lo que parece, un Maquiavello con iphone, un Napoleon cuyo campo de batalla se ha trasladado a los Mainstream y un Lao Tse que ha reescrito el arte de la Guerra para adaptarlo a la necesidad vital de nuestros días; saber gestionar el dolor de la victoria y el de la derrota, porque:

“Hay dos tipos de dolor: el que te hace fuerte y el inútil, el que sólo te hace sufrir y  yo no tengo paciencia para las cosas inútiles”.

    8.7
  • Género: Drama
  • Temporadas: 3
  • Episodios: 39
El congresista estadounidense Francis Underwood y su esposa Claire no se detendrán ante nada para lograr sus propósitos. La historia de este drama político se adentra en un mundo repleto de avaricia, sexo y corrupción en la ciudad de Washington. Leer más

Dario Alvarado

Dario Alvarado

Licenciado en Derecho y Ciencias Políticas, nos presenta disecciones de sus series favoritas
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