Érase una vez un cuento para adultos…

…Un cuento que no lo era tanto para adultos que lo son demasiado.  Un relato sin tiempos ni espacios, sin  estilosas princesas  ni héroes amanerados, sin terminaciones sexistas ni rancias moralejas.

Érase una vez una historia en la que el protagonista era un lúcido viaje de regreso a esa frágil inocencia que con el tiempo matiza el brillo de sus recuerdos hasta consumirlos, una nostálgica excursión de la que no desearemos  ni podremos volver, una mirada a nuestro porqué  -a través de las emociones que definen nuestra esencia-,  y a nuestro cómo -dejando que la memoria y los sueños  terminen de componer el  puzzle de nuestro ahora-.

Cuento

Érase una vez, también, un espectador que comprendió  que el equilibrio emocional es un imposible juego de malabares, que los sentimientos tienden a combinarse dando lugar a desconcertantes sensaciones, a confundirse  y a resignificarse con el paso del tiempo; que “el panel de mandos de la Central” se va ampliando y complicando a medida que superamos etapas, y que la tristeza –aunque tenga forma de lágrima- puede ser absolutamente reconfortante.  Un espectador  que se autopsicoanalizó durante noventa coloristas minutos, reconociendo la irracionalidad del miedo y ruborizándose al identificar como propios los brotes de ira de Riley.

insideout

Érase una vez un espectador que se enamoró de la contagiosa luz de Alegría y que se comprometió, tras los créditos finales, a no dejarla ir por nunca jamás.

…Érase una vez, además, una película infantil en la que el subconsciente de una niña de once años  nos regala una de las aventuras más tiernas, más conmovedoras y más divertidas  de la historia del cine de animación. Una maravillosa fábula cargada de valores y narrada desde la candidez más deliciosa.

Maria Nymeria

Maria Nymeria

Subeditora y redactora en la Revista Tviso. "El cine es como la vida pero sin las partes aburridas" Alfred Hitchcock
Maria Nymeria

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2 Comentarios

  1. ¡Qué ganas de verla!
    Que me den tan sólo un viaje de ida a la infancia, que allí me quedo.

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