Star Wars: El Retorno del Jedi

 Era el épico final de una trilogía de películas que habían revolucionado la taquilla mundial. Y si bien con El imperio contraataca Lucas y compañía habían logrado dejar por los suelos el “segundas partes nunca fueron buenas”, con El retorno del jedi no se superaron precisamente. Debe matizarse que el hecho de no llegar a la altura de esa exquisita secuela de Una nueva esperanza no implica que el episodio VI sea una mala película. Es un buen producto que forma parte y completa al universo cinematográfico de ciencia ficción que es Star Wars. Pero, a pesar de que tenga mucho para aplaudir, sigue teniendo un pequeño problemilla que puede sonar a los seguidores de la saga… EWOKS. No es el único, sin duda, pero el daño que hicieron esos bichos a la película es proporcional al que logran hacer en la película al Imperio. Considerable y absurdo.

 Después del trepidante final que nos dejó El imperio contraataca, resulta un alivio empezar el visionado de su continuación y sentirse cómodo. Es fácil seguir el hilo incluso sin tener mínimamente reciente la segunda película. ¿Quién olvida la escena de “yo soy tu padre” o de la creación del Han decorativo de Jabba? Sin embargo, aunque sea sencillo incorporarse a los androides y a la idea de una Leia disfrazada intentando sacar a Han Solo del embrollo en el cual se ha metido, el ambiente de la guarida de Jabba es demasiado. En la versión original se salvaba más, pero la remasterización es, a grandes rasgos, terrible. ¿Por qué se empeñan en arreglar cosas que están bien? Retocar los efectos visuales nunca está de más, pero otra cosa bien distinta es incluir a un bicho cantando cual diva con los labios color carmesí. Ya no es que sobre, que también, es que roza el ridículo. Disculpad si denomino a tan particular criatura “bicho”: mi conocimiento de razas alienígenas de Star Wars es limitado, yo solo soy una aficionada al cine.

 Poco después de ese numerito Luke Skywalker hace una entrada triunfal que busca facilitar la ¿huida? de nuestros protagonistas. Han es rescatado en un abrir y cerrar de ojos; quién diría que es tan fácil salvar a alguien de semejante estado, pero bueno, esto es ciencia-ficción. Tras liarla a base de bien volando sobre las fauces hambrientas de Sarlacc, el grupo, Lando incluido, escapa derrotando a Jabba y a Bobba Fett. Éste último fue declarado vivo por el mismo George Lucas, según explicó el historiador Rinzler, para alegría de muchos seguidores de la saga. ¿Aparecerá en el episodio VII?

 Después de esto y durante el resto del episodio nos encontramos con varios elementos que producen déjà vu: Dagobah, la Estrella de la Muerte 2.0. y las batallas finales sable láser retocado y muy brillante en mano. ¿Demasiado reciclaje, Lucas? ¿Tanto costaba idear otra estación espacial distinta? Esto puede cansar ligeramente al espectador medio. Y no medio. Por suerte, se ve compensado por un ritmo trepidante en la mayor parte de las ocasiones restantes. La combinación de escenas en Endor con la aventura de Luke es fantástica. Si le restas el exceso de ositos.

 En un comienzo, los ewoks iban a ser wookiees. Los cuales, por cierto, descubrí hace poco que en verdad emiten frases coherentes en sus “AAAWWWWRGGGH”. El caso es que al buscar una raza primitiva que combatiera a los stormtroopers, los parientes de Chewbacca no cumplían: controlan las tecnologías. La solución más apañada fue crear un nombre similar al de wookiee y a una criatura que se pasaba de adorable. Los ositos de peluche no casan con el espíritu de la saga, son como el Jar Jar Binks de la trilogía clásica. Nadie puede creerse que ellos y sus proyectiles de cartón piedra terminen con todos los stormtroopers, ni aun sabiendo que les cuesta disparar bien. El resultado es pobre por lo poco creíble (ciencia-ficción aparte), y con exceso de infantilismo. He de admitir que de niña me encantaban, aunque tras ver el largometraje propio de los ewoks, ya tuve bastante de por vida. El ser más encantador de Star Wars por excelencia es y será R2-D2. Dudo que ni siquiera el nuevo BB8 lo desbanque. El androide azul es un héroe.

 Quitando la interacción de Leia con los ewoks, digna del más empalagoso Blancanieves y los siete enanitos, Endor también regala grandísimas escenas de acción al ritmo de la banda sonora de John Williams, siempre presente y brillante en cada uno de los momentos clave de Star Wars: véase la Marcha Imperial o el tema principal de la saga. Volviendo a Endor, lo mejor se resume en una palabra (¿o son dos?): moto-jets. Escena icónica de persecución donde las haya.

 Luke y el villano más querido de la saga mantienen, como ya he mencionado con anterioridad, una historia en paralelo que sirve como cierre. Con villano me refiero, por supuesto, a Darth Vader.  Sólo habrá uno en toda la historia del cine, y aquí cierra su historia. Sí, por mucho que luego la reabran con las precuelas, Vader se redime por sus hijos, y tanto él como el Emperador mueren, cerrando el círculo y el conflicto iniciado en Una nueva esperanza (realmente en La amenaza fantasma). Esto culmina con la victoria en paralelo de la batalla de Endor por parte de los rebeldes, así como la destrucción, una vez más, de la Estrella de la Muerte.

 La figura espiritual de Hayden Christensen en la fiesta de despedida de la saga tampoco es de mi agrado, pero entiendo que su carga simbólica de redención es un buen gesto. En cualquier caso, la alteración resulta casi aberrante. Os dejo los dos finales para que juzguéis vosotros mismos. El remasterizado no está nada mal, la pieza musical es alegre y festiva, pero resulta quizá excesiva. Me siguen sobrando ewoks…

 A pesar de todo esto, cerrar la saga sigue provocando una sensación agridulce, no importa la cantidad de veces que se vea, remasterizada o no. Marca un antes y un después en una historia fabulosa, en un mundo construido de forma excepcional que ha trascendido a todos los niveles posibles de la cultura popular. Siempre deja buen sabor de boca, y este último visionado que realicé una vez más me demostró lo fantástico que es: Star Wars es una historia épica como pocas, a todos los niveles. Y no importa lo muy, muy lejana que se encuentre la galaxia: sus personajes y sus vivencias resultan tan cercanos como si estuviéramos saltando a la velocidad de la luz a su lado.

 Nota: Por favor, mención especial al “¡ES UNA TRAMPA!” de Ackbar, que se gana el corazón de todos.

 Que la Fuerza os acompañe.

Rocío de la Aldea

Rocío de la Aldea

Proyecto de comunicadora audiovisual, scout, zurda, seriéfila y marvelita. Mi sueño es tener un dragón. Escribo cosas.
Rocío de la Aldea

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2 Comentarios

  1. Indignadísimo con el cambio de la última escena! Pero que banda es esa? Bachata? Ya bastante pobres son los ewoks como para que encima les pongan esa tonadilla… larga vida a la versión del 83! (y lo dice un nacido en el 79 que creció con las originales)

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    • De ahí lo de que la considerara excesiva. Una cosa es darle un tono alegre, que lo logra seguro, ¡y otra es pasarse de alegre! Yo también me quedo con el original.

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