El «hype», en tres capítulos

 hype (sust.): Promoción o publicidad intensiva o extravagante.

(oxforddictionaries.com)

Esa es una de tantas definiciones oficiales, normalmente pertenecientes al campo del marketing, aunque cada cual lo entiende a su manera. Cuando alguien habla de hype de tal película, que si el hype de tal videojuego… seguramente se esté refiriendo a las expectativas que le provoca. Pero hype no es un sinónimo de expectativas, sino más bien de expectativas exageradas, estratosféricas y algunas veces descompensadas respecto a la calidad final del producto. Ciertamente es un concepto relacionado con la publicidad, con el bombo excesivo, aunque yo también lo entiendo como la combinación de éste, del bombo que conlleva el marketing intencionado del producto con aquel que proviene de tus amigos, conocidos… esos que te recomiendan encarecidamente que vayas al cine a ver Su Madre 2: En Bicicleta a la voz de ya, esa gente con criterio del que te fías, que te subrayan la necesidad imperiosa de consumir ese producto que ellos ya han probado. Esto es típico de la publicidad y uno de sus rasgos fundamentales: si no has visto Su Madre 2: En Bicicleta, no eres nadie, estás «desactualizado», desapareces cuando ves que no puedes sumarte a ciertos temas de conversación. Han conseguido venderte tan bien esa película sobre la madre de alguien pedaleando hacia la puesta de sol que sientes que has de verla con tus propios ojos para creerla. Estás convencido de que te va a cambiar la vida o, por lo menos, lo esperas (o bien deseas lo contrario para poner en evidencia a esos cretinos que te engañaron).

Los tres casos más graves que he vivido en los que el hype pudo conmigo se refieren a tres películas. Las tres son éxitos de crítica y de público. Las tres las vi, al menos en parte, a causa de todas las alabanzas que les profesaban personas que conocía, cuyos gustos me eran afines o bien por culpa de notas medias hinchadas en Filmaffinity (o no). Tres películas para tres capítulos.

Extra Large Movie Poster Image for Inception

1) LA NOLANADA

Origen fue el gran estallido cinematográfico de 2010 y muy poca gente me contradirá. Ese verano la gente entraba emocionada y salía perpleja. Además de haber sido el año en que decidí encumbrar El caballero oscuro, la anterior y sorprendente película de Christopher Nolan, como una de mis películas favoritas de todos los tiempos (era joven), también fue el año en que empecé a percibirlo como un director demasiado laureado o, por lo menos, con una legión de groupies que no pestañeaban al etiquetarle como el mejor director de cine de la historia, sin pararse a pensar primero en nombres como Martin Scorsese, Quentin Tarantino, Stanley Kubrick, Sergio Leone, Billy Wilder, Ingmar Bergman, Andrei Tarkovsky… (y con estos últimos me paro porque entramos en terreno pantanoso).

La satisfactoria experiencia con la filmografía anterior de Nolan, unida a estas aseveraciones tan deificantes (y a la confirmación de muchos conocidos) y una nota en Filmaffinity que llegó a alcanzar el 8,7, rascando con la punta del dedo los clásicos más queridos del cine, se juntaron para encenderme el turbo y peregrinar como un beato para comprar la entrada de «la película de ciencia-ficción más original, complicada e inteligente de los últimos tiempos». Sólo hubo un problema: que no lo era.

Todos sabemos de qué va Origen. Si tú no, busca la sinopsis en otra parte, vago. Digamos que tu subconsciente es aburridísimo, que solamente eres capaz de soñar con situaciones que tienen absoluto sentido y que únicamente desafían las leyes de la física y la lógica dentro de unos límites establecidos. Digamos que tienen que explicarte todo el rato cómo funcionan tus sueños, que te tengan que convencer en cada escena de que eres inteligente, que lo entiendes, que tienes la capacidad de pensar, pero sólo si los personajes te lo exponen. Digamos que te han plantado un final abierto bastante evidente, pero sales del cine pensándote que tienes la clave, que te la han metido doblada y preguntándote dónde es el lugar de culto más próximo para adorar al Todopoderoso Nolan. Son argumentos de gente que piensa como yo y que definen mejor lo que es una «nolanada», sólo que para mí, personalmente, el subconsciente es demasiado interesante como para explorar el de un personaje con uno tan, tan, tan parco (por lo menos, así es como lo recuerdo). Que sea entretenida o no (y sí lo es), es otra cuestión.

Hace más bien poco, este fenómeno de hype masivo se repitió con Interstellar. Si cabe, se magnificó. Un amigo incluso aseguró que era la mejor película que había visto en toda su vida. No me voy a extender con esta película, pero digamos que mi opinión no es muy diferente a lo que habéis visto expresado.

2) LA BOLUDEZ

Yo creía que saldría de ver Relatos salvajes pensando «¿Qué secreto de sus ojos? ¡Esta es la mejor película argentina que hay!». Hay varias razones que me indujeron a suponérmelo: una, que a mí este tipo de películas descontroladas, cabreadas, cuyo tema es la venganza, bien escritas y dirigidas (que si además cuentan con talentazos de la talla de Ricardito Darín o Sbaraglia, ya me doy con un canto en los dientes hasta quedarme sin) me suelen pirrar… dos, me fío demasiado de Filmaffinity como para que una notaza media de 7,9 no me sorprenda (creo que hemos llegado al punto en este artículo en que os puedo confesar que ya no confío tan ciegamente en esa web y que el grupo de apoyo me dio mucha ayuda)… tres, los amigos afines, de nuevo.

Claro… Cuando estás en la sala y todo el mundo se está riendo, te unes. Sabes en el fondo que es gracioso, que el guión está bien, pero no te produce la carcajada que oyes repetida a tu alrededor. Sencillamente se te pega, como el efecto de un bostezo, pero realmente no te estás descojonando desde el fondo de tu corazón. Es gracioso, pero no crees que por ello debas mearte. Te preguntas, una vez estás fuera, si has visto la misma película que el resto del mundo y, en fin, admitir públicamente que te ha parecido bastante menos que una obra maestra te infunde el temor social e irracional de parecer alguien sin paladar, de quedar como un paria.

Me pareció una película que ladra mucho pero muerde poco. Desde luego, hay violencia. Tanto violencia de dar cuchillazos y explotar cosas como violencia verbal o psicológica. Pero le teme a la exageración extrema (salvo en el capítulo de Sbaraglia), a resultar demasiado visceral o, irónicamente, demasiado salvaje. Se podría haber escalado más. Teme a hacer que uno de sus protagonistas (Darín) tenga demasiada ambigüedad moral y acabe por parecer un odioso terrorista (temor que no comparte la fantástica, poco conocida y superior Four Lions).

 

3) EL PELOTAZO

Hemos encontrado el Santo Grial. Horas antes de entrar al cine, se me ponía la piel como una escarcha ante el ataque de hype más intenso de mi vida. Esta película la llevaba esperando meses: el reparto era de lujo, el director mexicano había dado un bandazo al tono de su carrera respecto a sus celebérrimas y trágicas Amores perros, 21 gramos, Babel... Mis amigos más cercanos no se cortaban un pelo al asegurar de que la mejor película de 2014 había tenido que esperar hasta 2015 para manifestarse en este pobre país. Y todos tenían razón.

Se podría hacer un juego de beber con cada vez que un personaje rompe algo. Cuantísimo, cuantísimo he echado en falta un estreno que combinara en una armonía tan sublime unos personajes fabulosos, un guión no menos atinado, un ritmo bestial, una técnica sobrenatural (que bebe de Sokurov y el mejor Gaspar Noé, que ya contaron sus historias de la misma manera), una atención al detalle y a la metáfora visual y cromática alucinantes y una mala baba tan desternillante como inquietante.

Porque el monólogo de Emma Stone. Porque la fotografía. Porque la batería omnipresente como un encefalograma. Porque Edward Norton, en general. Porque el personaje de Michael Keaton improvisando y flipándola muy fuerte. Porque esa parte final que rompe un poco un ritmo cuasiperfecto y deja la satisfacción final algo a medias, pero se las apaña para aterrizar correctamente (levantar el vuelo, quería decir) y acabar con algo más que dignidad.

La verdad, es que es apabullante. Todo. No tienes ni un segundo para dejar de desear lamer la pantalla por este delicioso caramelo visual. Todo ese cuidado y ese amor que el director mexicano le profesa al cine y al teatro, tanto a la bellísima forma de rodar, a la bellísima historia, donde forma y fondo no se eclipsan sino que van en perfecta simbiosis y ambas son magistrales (aunque el tema del ego del artista, el padre desatento y los entresijos del showbiz no es nada que nos sea demasiado ajeno ya)… es algo menos habitual de lo que uno desearía. Por eso películas como Birdman merecen un puesto de honor, un trono de oro en el podio de la historia del cine.

En resumen, una cagarruta de pájaro.

Y eso es todo.

Sergi Monfort

Sergi Monfort

Haga lo que haga, hago cine en todo lo que hago.

Director, guionista y periodista a tiempo parcial. Consumidor de ficción a tiempo completo. A veces se me ve rodando.

www.sergimonfort.com
Sergi Monfort

6 Comentarios

  1. Que alguien piense que Christopher Nolan, o quien sea, sea el mejor director, no significa que todos los demás, como Kubrick o Scorsese, no valgan para nada. Se pueden alabar a más de uno que yo sepa….

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    • Me habré expresado mal. Lo que quise decir es que saltar a decir que Christopher Nolan es EL mejor director de cine de la historia y punto, así como declaración definitiva (que los he conocido a montones), me parece un columpiazo algo serio, porque a mi modo de ver hay cientos de directores mejores, pero ciertamente hay opiniones para todo.

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  2. A mí me ha pasado lo mismo con Birdman, fuí con una amiga y bueno, ella confiaba en mi elección… nada más acabar salimos los primeros. Ya no me fío ni un moco de las críticas.

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  3. estoy mas que de acuerdo con inception, desde la primera vez que me hablaron de ella y solo con saber que era la pelicula mas taquillera de donde vivo, donde solo ponen lo más comercial de lo comercial, supe que sería una película entretenida pero falta de eso que me llena del cine, dialogos excitantes, personajes abrumadores, etc. La gente que conozco me dijo que era dificil de entender, complicada y sinceramente me parece una pelicula chorra con un final hecho para intentar impresionar pero si cabe aun más chorra. Eso si sale Leo D. por favor alabemos todas sus peliculas y demosle todos los oscars de aquí a 2020. Con relatos no estoy tan de acuerdo, creo que si, podría haber sacado más partido a ideas salvajes de verdad, tomando ideas de grandes directores contemporaneos expertos en esta materia como tarantino y si que es verdad que yo tampoco me reia mientras los demás lo hacían, pero creo que es más por la idea de verosimilitud que producían las pequeñas historias. Más que sangre y violencia psicologia y física sus historias me parecían posibles y yo como estudiante de filosofía aprecio la capacidad del guion para mostrar la facilidad del cambio de moralidad en una persona. Birdman estoy pendiente de verla y espero que al menos me entretenga aunque no espero mucho de ella.

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  4. Fui a ver birdman completamente emocionado con el reparto, la sipnosis parecía muy buena y el trailer, más la cantidad de nominaciones que llevaba encima eran para presuponer una obre maestra, al acabar la película no pude evitar pensar que hubiese disfrutado más películas como Paddington o Big Hero 6

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    • Yo la gocé como un niño en día de reyes, realización, dirección de actores, actuaciones de óscar, guión de alto nivel, yo salí contentísimo, aunque si es verdad que por lo que leo mucha gente sentía como tu después de verla, no es para todos los públicos entonces!

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